viernes, 23 de noviembre de 2012

Exponen en Pdvsa La Estancia nuevos hallazgos paleontológicos que datan de 2.5 millones de años

 Exhibición de fosiles El Breal de Orocual, La Estancia Caracas. Foto: AVN/ Veronica Canino
 
Fuente: www.noticias24.com Caracas, 22 de noviembre de 2012 AVN
Las profundidades del suelo venezolano guardan algo más que petróleo, prueba de ello es el Breal de Orocual, un hallazgo paleontológico en el que se han descubierto 34 especies de megafauna, o animales gigantes, pertenecientes al período pleistoceno, es decir, hace unos 2.5 millones de años, y que serán expuestas en Pdvsa La Estancia, en Caracas.
Entre los descubrimientos hechos destaca la perezosa de seis metros de altura y el tigre dientes de sable que los científicos denominaron Homotherium Venezuelensis, en homenaje a todo el pueblo venezolano ya que es el primer espécimen de esta naturaleza encontrado en América Latina.
El yacimiento paleontológico Breal de Orocual fue localizado por Petróleos de Venezuela S.A (Pdvsa) en el estado Monagas durante trabajos de construcción de un oleoducto en junio del año 2006.
Beatrice Sansó de Ramírez, gerente general de Pdvsa La Estancia, comentó que en los estudios participan “unos 16 expertos de otros países que fueron al sitio”, además de mantener “reuniones con los consejos comunales de la zona” para explicar “la importancia de lo que tenemos entre manos”, refirió.
Sansó también explicó que fue el obrero José Campos, quien advirtió sobre la reserva de restos fósiles. Él “encontró huesos e inmediatamente avisó, la empresa entendió que se trataba de un tema importante se dirigió al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y también al Instituto de Patrimonio Cultural (IPC)”.
Entre las especies identificadas hay dantas, báquiros, caballos, camellos, rabipelados, cachicamos, culebras, tortugas, aves acuáticas, gavilanes, zamuros, tigres, monos, patos, entre otros.
En la sede principal de Pdvsa La Estancia, ubicada en Altamira, Caracas, estará abierta al público la exposición Breal de Orocual, desde las 8:30 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, donde se exhiben las especies encontradas en el yacimiento paleontológico.
“Queremos que los niños y las niñas de la patria se acerquen a la ciencia. No podemos dejarle el conocimiento a un grupo pequeño, nunca más los grupos meritocráticos, ahora el conocimiento es para todos”, agregó Sanso.
El mejor momento de la ciencia
Al frente de esta investigación, que según los cálculos científicos continuará por años, se encuentra Ascanio Rincon, oriundo de un pueblito de la rivera del lago de Maracaibo, biólogo de formación y doctor en paleontología.
Rincón es uno de los dos paleontólogos con los que cuenta Venezuela y considera que “estamos en un momento espectacular de la ciencia, yo creo que el apoyo que ha dado el Gobierno a la ciencia en este momento es inédito”.
El dirigente científico del Breal de Orocual se contenta al decir que existen tres venezolanos más estudiando paleontología y recuerda que descubrió su vocación al ver en un programa a unos señores buscando fósiles, los primeros fósiles humanos.
“Le dije a mi mamá: ‘Quiero ser paleontólogo’, ella me dijo, ‘sí, mijo, lo que tu quieras (…) Luego escuché cuando le decía a mi papá: ‘¿Qué es eso de paleontología?’”, comentó.
Actualemente sus padres saben qué es la paleontología y él se dedica a capitalizar ese sueño que tuvo por primera vez a los ocho años, por eso le dice a los más pequeños: “El que quiere puede”.
Desde 2008 el Breal de Orocual ha logrado cinco publicaciones en revistas científicas de carácter internacional. Los científicos señalaron que con 20 personas que revisen y estén pendientes del área, la investigación tardaría, por lo menos, 120 años.

Investigación aplicada rescata valores del arte cerámico precolombino venezolano

Nydia Castrillo

Fuente: http://www.cntq.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=946:investigacion-aplicada-rescata-valores-del-arte-ceramico-precolombino-venezolano&catid=1:latest-news&Itemid=18  Prensa MCTI / UT Mérida Venezuela 19 de noviembre de 2012
 
La riqueza del saber ancestral de los pueblos andinos, materializada a través de piezas de cerámica precolombina, constituye el objeto de investigación de Nydia Castrillo, quien como artista plástico se ha interesado no solo en divulgar ese conocimiento mediante documentos, sino que también lo ha llevado a la práctica con talleres en las comunidades.
El resultado de quince años de investigación, plasmado hoy en el libro titulado “Cerámica Precolombina. El arte de ayer en el presente de una comunidad”, representó por primera vez a nuestro país en el Premio Tenerife al Fomento y a la Investigación de la Artesanía de España y América 2012, realizado en España, y durante el cual obtuvo un distinguido segundo lugar, entre diecinueve países participantes por un premio único.
Esta participación fue posible con el apoyo del Gobierno Bolivariano, mediante el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), el cual a través de su Unidad Territorial en Mérida, otorgó el apoyo necesario para tal fin, en el marco del Programa de Subvenciones, gracias al cual también expuso muestras de cerámica en la II Feria Tricontinental de Artesanía.
Castrillo destacó que en torno a la cerámica pre hispánica ha existido un desconocimiento general, que debe ser rescatado, porque forma parte de nuestra identidad. Señala que las técnicas, las piezas utilitarias, zoomorfas y antropomorfas forman parte de nuestra cultura por lo que se ha propuesto rescatar el arte que se encuentra en vías de extinción, tarea que en la Unidad Territorial del MCTI, presidida por Juan Pablo Buenaño, fue comprendida y debidamente valorada.
Comunidades de los municipios Libertador, Santos Marquina, Arzobispo Chacón y Campo Elías han tenido la oportunidad de ejecutar técnicas para el trabajo de la cerámica -durante los talleres- como lo hacían nuestros ancestros, partiendo inclusive, de la elaboración de los utensilios básicos, al tiempo que reciben información sobre términos antropológicos y el significado de las figuras que van elaborando.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Todo sobre el Dinosaurio de Venezuela

 Representación artística del Lesothosaurus (imagen: Enciclopedia Dinosaurios)

 

 
 
 
Diferencia actual entre las dos formaciones donde se ha encontrado al Lesothosaurus
 

Escala del mini dinosaurio de Venezuela
 
 
Tamaño del Lesothosaurus
 

Foto y detalle del cráneo del "Lesothosaurus diagnosticus'', en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales.
 

Formación La Quinta, Jurásico que abarca los estados Táchira, Mérida, Trujillo y Zulia
 

Fósiles de exposición al lado de la entrada en el Gimnasio "Los Comuneros" de La Grita.

Fuente: http://paleovenezuela.blogspot.com.es/2012_05_01_archive.html 24 de mayo de 2012
Nota: Se agregaron otras ilustraciones nuevas
El primer dinosaurio hallado en Venezuela fue descubierto en la Formación La Quinta, en La Grita, Estado Táchira, por el equipo investigador francés, formado por D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail y D. A. Russell en 1992. Se clasificó como "Lesothosaurus", de Lesotho, que es la zona en Sudáfrica donde fue encontrado un dinosaurio con esta taxonomía en 1978 y del latín saurus, y este del griego σαῦρος, equivalente a lagarto. Resumiendo, su nombre significa << Reptil de Lesotho >>. El espécimen de Sudáfrica desenterrado por el investigador francés Paul Sereno, tras su clasificación científica en biología, fue denominado: Lesothosaurus diagnosticus (Galton, 1978).
 
Características del Lesothosaurus encontrado en Venezuela:
  • Dimensiones: Hasta 1 m de longitud y medio metro de alto
  • Alimentación: Herbívoro (Plantas bajas)
  • Vivió: En el lapso de tiempo entre 175 y 208 millones de años, en el supercontinente Pangea, bloque continental Gondwana, en la placa Sudamericana
  • Velocidad de desplazamiento: Fue un excelente corredor que alcanzaría una velocidad aproximada a los 40 km/h
Características anatómicas:
• Tenía un cráneo pequeño, en el que se supone que albergaba una bolsa lateral, situada delante del ojo, contenedora de una glándula de sal.
• Probablemente tenía pequeños carrillos carnosos que contenían numerosos dientes de bordes afilados parecidos a puntas de flecha, adaptados para pastar o cortar en vez de para triturar, con los que desmenuzaba los brotes duros y leñosos de las plantas antes de tragarlas y tenía un pico profundo en el hocico.
• Aparte de un más que probable espacioso estómago, el pequeño fitófago era de constitución ligera, con un cuello delgado, brazos cortos y garras de cinco dedos, con el quinto más corto que los restantes, largas tibias en las patas y tres dedos en sus pies.
• La estructura de su cadera es similar a la de las aves: el pubis, como el isquion, se dirigía hacia atrás, y el acetábulo se había transformado en una abertura ancha. Los tendones y huesos que rigidizaban su cola contrarrestaban el balanceo transmitido al cuerpo por las caderas al momento de correr, durante la cual cuello, espalda y cola formaban una línea recta.
 
Comportamiento:
Se cree que el Lesothosaurus tenía hábitos sociales, agrupándose en manadas, podía haber consumido matas de la zona en cuatro patas, cortando con su rígido pico las hojas y tallos de las plantas bajas que constituían su principal alimento. Mientras comía, el grupo se mantenía alerta ante posibles depredadores como terópodos, levantando la cabeza para observar a su alrededor y huir corriendo ante cualquier amenaza que pudiese aparecer repentinamente, como lo harían en la actualidad un grupo de faisanes salvajes. Por sus largas tibias y cortos fémures se puede asegurar que era un buen corredor.
 
Clasificación científica del Lesothosaurus Venezolano:
Reino:
Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Ornithischia
Familia: Fabrosáurido
Género: Lesothosaurus
Especie: L. diagnosticus
Nombre binomial: Lesothosaurus diagnosticus (Galton, 1978)

Curiosidades del Lesothosaurus encontrado en Venezuela:
• El primer Lesothosaurus fue descubierto en la Formación Ellio Superior, en Lesotho, Sudáfrica, en el distrito de Mafeteng mientras que el Lesothosaurus Venezolano fue encontrado en la Formación La Quinta, en La Grita, Estado Táchira. Este hecho confirmó la teoría de la tectónica de placas la cual dice que África y Sudamérica estaban unidas en un supercontinente llamado Pangea durante el Jurásico Inferior, y que fueron separándose con el tiempo con un mar de diferencia hasta su actual posición con más de 11.500 kilómetros de distancia entre ambas zonas. Cuando los científicos dataron los fósiles coincidieron en las fechas de existencia entre 175 y 208 millones de años.
• En 1964 Leonard Ginsburg encontró en Sudáfrica unos dientes y parte de una mandíbula inferior en condiciones fósiles muy deterioradas. Fue clasificado como Fabrosaurus, que significa << Reptil de Fabre >>. Luego en 1978 se encontró un esqueleto más completo, pero se le dio el nombre de Lesothosaurus porque los científicos no estaban seguros de que se tratara del mismo animal. El Fabrosaurus media 1 metro de longitud y era herbívoro, tal vez insectívoro y carroñero.
• En el IV Congreso Europeo sobre Paleontología de Vertebrados celebrado en España en 1999, el paleontólogo Fabien Knoll, del Museo de Historia Natural de Paris, sugirió que el Lesothosaurus venezolano pertenece en realidad al género Fabrosaurus, trayendo el debate sobre el nomen dubium (del latín "nombre dudoso") que es el nombre científico cuya aplicación implica duda. A pesar de que evidencias fósiles recientes llevan a muchos expertos a distinguir entre Fabrosaurus y Lesothosaurus, muchos científicos no pueden tomar una decisión firme y unánime al respecto, por el pésimo estado de conservación del Fabrosaurus.
• A pesar de que el Lesothosaurus se considera hasta el momento una especie diferente al Fabrosaurus, si se llegase a demostrar en el futuro que los huesos del Fabrosaurus de 1964 son los mismos del Lesothosaurus encontrado en 1978 se cambiaria el nombre del Género Lesothosaurus al de Fabrosaurus (por ser catalogado primero); en consecuencia el Lesothosaurus de La Grita también cambiaría de nombre. Por los momentos ambos dinosaurios (Fabrosaurios y Lesothosaurios) sólo comparten la misma familia, que es Fabrosáuridos.
• Algunos científicos Venezolanos plantearon la posibilidad de que si se llegan a encontrar más fósiles del Lesothosaurus en La Grita y al compararlos demuestran ser ligeramente distintos al encontrado en África, es posible asignársele su propia especie quedando Lesothosaurus Gritensis.
• En 1992 cuando el equipo investigador descubrió al Lesothosaurus en La Grita no sabían con certeza a que especie animal pertenecía y le pidieron permiso al dueño del predio privado donde se encuentra la Formación La Quinta para llevarse los huesos fósiles sin muchos detalles sobre su clasificación taxonómica, las especulaciones comenzaron y los lugareños se extrañaron al pensar que unos franceses vinieron de tan lejos para llevarse unos huesos de chivos que eran comunes en esa zona para la época.
• Aún hoy no se sabe si el equipo investigador, formado por D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail y D. A. Russell descubrieron al Lesothosaurus en la Formación La Quinta de forma accidental o fruto de una búsqueda sistematizada, sólo se tiene la certeza de que se encontraban en la zona con misión de reconocimiento.
• Las muestras del Lesothosaurus hallado en Venezuela se encuentran desde 1992 en París, Francia, por no existir en Venezuela sitios adecuados con herramientas especializadas para la conservación y reparación de piezas fósiles. Sin embargo existe un compromiso, aun no cumplido, para su regreso a Venezuela una vez finalizada la restauración a la que están siendo sometidas.
• Cuando el profesor de Geología en la Universidad del Zulia en Maracaibo John M. Moody se enteró de los trabajos realizados por el equipo francés, decidió explorar el lugar acompañado de algunos de sus estudiantes, consiguiendo una buena cantidad de elementos fósiles, las cuales conforman piezas dentales, craneales y postcraneales de dinosaurio. Aunque los distintos elementos están desarticulados y su asociación es complicada, por lo menos dos taxones distintos parecen estar presentes. Sin embargo, los dientes hallados por el equipo de Moody son ligeramente diferentes de los de los ornitisquios. Estas muestras halladas por el equipo zuliano se encuentran en el Museo de Biología de la Universidad del Zulia. Serían necesarios estudios detallados y comparaciones adicionales para esclarecer la asignación filogenética de la posible nueva especie de dinosaurio.
• Por la gran cantidad de fósiles encontrados en el municipio Jáuregui, tanto en la Formación La Quinta, como en las rutas que van hacia las lagunas, las cuales expone algunos de sus hallazgos en grandes piezas fósiles de ammonites al lado del gimnasio "Los Comuneros". También por el hecho de tener 3 museos con importancia arqueológica, se ha considerado que La Grita sea declarada el principal asentamiento paleontológico de Venezuela, y a raíz del descubrimiento del Lesothosaurus como el primer dinosaurio en Venezuela se le otorgue el título de La Capital de Dinosaurios en Venezuela.
• La Formación La Quinta la conforma en su base sedimentos del periodo jurasico inferior hasta su cima con depósitos más recientes, por esta razón logra tener el potencial de proporcionar una importante ventana a la evolución de los dinosaurios y paleobiogeografía en Sudamérica no solo por su ubicación geográfica sino también por sus diferentes periodos registrados en una excepcional estratificación en forma de corte transversal, mostrándonos una escala de tiempo geológico en una sola montaña que va desde el mesozoico hasta la época moderna. La flora fósil y los invertebrados hallados en esta Formación revelan ecosistemas continentales y de agua dulce y salada, incluyendo llanuras aluviales, pantanos, lagunas y extensiones semi-áridas, haciéndola una de las más importantes en la historia paleontológica y geológica de Venezuela.
 
Fuente:
  • Enciclopedia Dinosaurios. 1994. Número 4, página 76. Número 17, página 408. Número 27, página 648. Número 51, página 1214.
  • Paleohemeroteca.
  • Wikipedia (Fotos en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales e imagen del tamaño del Lesothosaurus).
  • Blog de Redes: Observatorio, análisis y reflexión. Al cual queremos agradecer tan importante investigación sobre el Lesothosaurus realizada por: Marcos A. Castro.
  • Agradecemos también a la toda la población de La Grita por datos y fotos proporcionadas.

Sobre el dinosaurio criollo en la Formación La Quinta, Táchira (Venezuela): Lesothosaurus vs Fabrosaurus...

Recreación artística de Lesothosaurs/Fabrosaurus.
 
Situación de la Formación La Quinta antes de la separación de Pangea.
 
Comparación corporal entre una gallina doméstica y Lesothosaurus/Fabrosaurus.
 
Esqueleto y otros detalles de la estructura ósea de Lesothosaurus/Fabrosaurus.
 
En la parte norte de Sudamérica los restos de dinosaurios son excepcionalmente escasos lo que ha venido haciendo dificultoso la investigación sobre la fauna jurásica en estas tierras. El único dinosaurio conocido en Venezuela fue hallado en 1992 por un grupo de investigadores en el estado Táchira, muy cerca de La Grita, municipio de Jáuregui, en lo que se conoce como la Formación La Quinta. El equipo investigador, formado por D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail y D. A. Russell, se encontraba en la zona en misión de reconocimiento donde, sin aún hoy saber si de forma accidental o fruto de una búsqueda sistematizada, fueron encontradas algunas vértebras de ornitisquio (los de “cadera de ave”) que posteriormente se identificaron como pertenecientes a la especie Lesothosaurus y con una antigüedad, depende de los autores, entre 175 y 208 millones de años, Jurásico Medio a Inferior. Las muestras se encuentran desde entonces en París, por no existir en Venezuela paleontólogos expertos en la reparación de piezas fósiles, y existe un compromiso, aun no cumplido, para su regreso a Venezuela una vez finalizada la restauración a la que están siendo sometidas.
El ejemplar de la Formación La Quinta fue el primer dinosaurio descrito en la prestigiosa revista de la Academia de Ciencias de París mediante el paper Découverte de vertébrés fossiles dans la Formation de La Quinta, Jurassique du Vénézuéla occidental [Discovery of fossil vertebrates in the La Quinta Formation, Jurassic of western Venezuela]. Por su parte, el investigador francés Paul Sereno fue el encargado de presentar el fósil del dinosaurio tras su ubicación taxonómica como Lesothosaurus diagnosticus (Galton, 1978), ya que antes del hallazgo del espécimen venezolano, el propio Sereno había descubierto en Sudáfrica el dinosaurio Lesothosaurus que es prácticamente igual y con todas las características al encontrado en Venezuela (recuérdese que África y Sudamérica están unidas en el Jurásico Inferior). Sin embargo, en el IV Congreso Europeo sobre Paleontología de Vertebrados celebrado en España en 1999, el paleontólogo Fabien Knoll, del Museo de Historia Natural de Paris, sugirió que el Lesothosaurus venezolano pertenece en realidad a otro género de la familia Fabrosauridae.
El primer Lesothosaurus fue descubierto en la Formación Ellio Superior, en Lesotho, Sudáfrica, en el distrito de Mafeteng. Poco más largo que un pavo doméstico, nunca más de un metro de longitud ni medio metro de alto, fue uno de los dinosaurios más pequeños que existieron y una de las presas más inmediatas. Tenía una cabeza de cráneo pequeño, en el que se supone que albergaba una bolsa lateral, situada delante del ojo, contenedora de una glándula de sal. Probablemente en sus pequeños carrillos carnosos disponía de numerosos dientes de bordes afilados parecidos a puntas de flecha, adaptados para pacer o cortar en vez de para triturar, con los que desmenuzaba los brotes duros y leñosos de las plantas antes de engullirlas y un pico profundo en el hocico. Aparte de un más que probable espacioso estómago, el pequeño fitófago era de constitución ligera, con un cuello delgado, brazos cortos y garras de cinco dedos, con el quinto más corto que los restantes, largas tibias en las patas y tres dedos en sus pies. La estructura de su cadera ya era análoga a la de las aves: el pubis, como el isquion, se dirigía hacia atrás, y el acetábulo se había transformado en una abertura ancha. Los tendones y huesos que rigidizaban su cola contrarrestaban el balanceo transmitido al cuerpo por las caderas en la carrera, durante la cual cuello, espalda y cola formaban una línea recta.
Lesothosaurus, de pronunciados hábitos gregarios, podía haber pastado a cuatro patas, cortando con su rígido pico las hojas y tallos de las plantas bajas que constituían su alimento. Mientras comía, de cuando en cuando, podría levantar la cabeza para observar a su alrededor y huir corriendo de cualquier depredador, terópodos principalmente, que apareciera repentinamente. A juzgar por sus largas tibias y cortos fémures, Lesothosaurus sería un excelente esprínter que alcanzaría una velocidad cercana a los 40 km/h.
Al igual que algunos ornistiquios primitivos, Lesothosaurus evolucionó hacia otros dinosaurios vegetarianos bípedos y aunque anteriormente se le consideró un tipo muy primitivo de ornitópodo (uno de los primeros miembros del mismo grupo que otros géneros más tardíos como los hadrosaurios o Iguanodón), hoy en día se considera que apareció demasiado pronto para ser un ornitópodo y se clasifica como un pre-ornitópodo en un grupo propio sin parientes próximos.
Es posible que los huesos fósiles asignados a Lesothosaurus en 1978 sean los mismos que los del Fabrosaurus, reptil de Fabre, nombrado en 1964 a partir de algunos dientes y un trozo mal conservado de mandíbula inferior encontrados por Leonard Ginsburg. Aunque evidencias fósiles posteriores llevan a muchos expertos a distinguir entre Fabrosaurus y Lesothosaurus, descubierto después, otras muchas autoridades consideran razonable que las dos criaturas sean el mismo animal. Dado que los restos de Fabrosaurus se encuentran en paupérrimas condiciones, no es posible tomar una decisión firme al respecto. Si con el tiempo se concluye en que se trata de la misma especie, será designado únicamente como Fabrosaurus, su nombre más antiguo, por estar así establecido en la nomenclatura binomial desde tiempos de Linneo.
La flora fósil y los invertebrados hallados en la Formación La Quinta revelan ecosistemas continentales y de agua dulce y salada, incluyendo llanuras aluviales, pantanos, lagunas de agua dulce y extensiones semi-áridas. Además, por su edad y ubicación geográfica, la Formación La Quinta tiene el potencial de proporcionar una importante ventana a la evolución de los dinosaurios y paleobiogeografía en Sudamérica. Aunque la mayor parte de los restos fósiles hallados se atribuyeron inicialmente a un único dinosaurio, los trabajos recientes sugieren que más de un taxón de dinosaurios pueda estar representado en las muestras.
Así también se deduce tras los trabajos realizados con posterioridad al equipo francés por John M. Moody (profesor de Geología en la Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela), quien tras enterarse por las revistas del hallazgo del equipo francés exploró el lugar acompañado de algunos de sus estudiantes, obteniendo una nutrida colección de elementos dentales, craneales y postcraneales de dinosaurio. Aunque los distintos elementos están desarticulados y su asociación se antoja complicada, por lo menos dos taxones distintos parecen estar presentes. Sin embargo, los dientes hallados por el equipo de Moody son ligeramente diferentes de los de los ornitisquios. Estas muestras halladas por el equipo zuliano se encuentran incorporadas al Museo de Biología de la Universidad del Zulia. Serían necesarios estudios detallados y comparaciones adicionales para dar luz a la asignación filogenética de la posible nueva especie de dinosaurio.
  • D. B. Weishampel, P. M. Barrett, R. A. Coria, J. Le Loeuff, X. Xu, X. Zhao, A. Sahni, E. M. P. Gomani, and C. R. Noto. 2004. Dinosaur distribution. In D. B. Weishampel, H. Osmolska, and P. Dodson (eds.), The Dinosauria (2nd edition). University of California Press, Berkeley 517-606
  • F. E. Novas. The Age of Dinosaurs in South America. 2009. Indiana University Press
  • D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail and D. A. Russell. 1992. Découverte de vertébrés fossiles dans la Formation de La Quinta, Jurassique du Vénézuéla occidental [Discovery of fossil vertebrates in the La Quinta Formation, Jurassic of western Venezuela]. Comptes Rendus de l'Académie des Sciences, Paris, Série II 314:1247-1252
  • M. R. Sanchez-Villagra and J. M. Clark. 1994. An ornithischian from the Jurassic of the Venezuelan Andes. Journal of Vertebrate Paleontology 14(3, suppl.):44ª
  • F. Knoll. 2002. Nearly complete skull of Lesothosaurus (Dinosauria: Ornithischia) from the Upper Elliot Formation (Lower Jurassic: Hettangian) of Lesotho. Journal of Vertebrate Paleontology, 22, 2,238-243
  • P. C. Sereno. 1984. The phylogeny of the Ornithischia: A reappraisal. In: Reif, W.-E., and Westphal, F. (eds.), 3d Symp. Mesozoic Terr. Ecosyst. Short Pap. Attempto Verlag, Tübingen. Pp. 219-226
  • P. C. Sereno. 1991. Lesothosaurus, “Fabrosaurids”, and the Early Evolution of Ornithischia. Journal of Vertebrate Paleontology, Vol 11, No. 2, Pp. 168-197
  • BARRETT et al. 2008, Dinosaur remains from the La Quinta Formation (Lower or Middle Jurassic) of the Venezuelan Andes. Paläontologische Zeitschrift. Vol. 82/2, p. 163–177
Agradezco enormemente las indicaciones ofrecidas para realizar esta investigación a la profesora Reina Durán, arqueóloga, antropóloga y fundadora-directora del Museo Arqueológico del Táchira (Venezuela).

Encuentran primer registro de caimán venezolano del Pleistoceno

Los restos fueron localizados en el estado Monagas. Foto Andrés Rivas IVIC

Dibujo de la mandibula y el paladar del cráneo del Caiman venezuelensis, Estado Monagas, Venezuela
 
Fuente: www.bitacora.ivic.gob.ve 14 de noviembre de 2012
Caiman venezuelensis es el nombre escogido para registrar taxonómicamente al reptil encontrado en la zona del Breal de Orocual, en el estado Monagas, y que se presume habitó el lugar hace aproximadamente 2,5 millones de años.
La categoría taxonómica para este habitante del Pleistoceno nunca antes visto en territorio nacional, fue planteada por el Dr. Ascanio Rincón, investigador del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y Daniel Fortier, investigador brasileño experto en caimanes. El trabajo de investigación será publicado a finales de 2012 en la revista Quaternary Internacional.
Las excavaciones realizadas en 2006, en un principio para la construcción de un oleoducto por parte de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), dieron con el hallazgo de fósiles que pusieron en evidencia al ecosistema de épocas remotas en el área de Orocual. Caballos, dantas, báquiros, rabipelados, tortugas, aves acuáticas, así como el primer espécimen del tigre dientes de cimitarra venezolano – identificado como Homotherium venezuelensis- fueron encontrados en el pozo de asfalto con una superficie de más de 18.000 metros cuadrados.
Entre los restos se rescataron alrededor de 45 piezas del caimán, que representan el primer registro obtenido en el país de la existencia de estos reptiles durante el Pleistoceno, tiempo geológico que transcurrió entre 2,5 millones de años y 10 mil años antes del presente.
“Los restos de estos caimanes nos sugieren que para ese entonces, cuando el Homotherium venezuelensis estaba viviendo en el Breal de Orocual, el ecosistema estaba compuesto por lagunas y ríos donde también habitaban estos reptiles que registramos por primera vez” explicó Ascanio, quien destacó que generalmente en las excavaciones paleontológicas no se presta atención a los fósiles de estos animales, porque existen en la actualidad, aun cuando ofrecen información muy valiosa sobre las condiciones climáticas pasadas.
Especie criolla
El Caiman venezuelensis, una especie hoy en día extinta, probablemente poseía características similares a la baba moderna Caiman crocodilus, el cual podría alcanzar hasta 2,5 metros de largo y pesar alrededor de 50 kilogramos. El reptil se diferenciaba de su par moderno, porque carecía de los dos orificios en el hocico para calzar los dientes inferiores.
El fósil de mandíbula de uno de los especímenes mide 24,6 milímetros de largo y debido al tamaño del cráneo, se presume que perteneció a un individuo joven. Sin embargo, todavía se desconoce el número de ejemplares encontrados.
El hallazgo daría luces sobre la diversidad de caimanes en Suramérica, pues los fósiles de estos reptiles se han encontrado de manera fragmentaria en dicha zona del continente. Por ello, se pretende continuar con las excavaciones para obtener mayor información sobre la especie y su interrelación con el resto de la fauna del Pleistoceno.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Nuevo Libro: Venezuela Paleontológica. Evolución de la biodiversidad en el pasado geológico

Portada del nuevo libro

Fuente: http://apaleontologica.blogspot.com.es/2012/11/nuevo-libro-venezuela-paleontologica.html Argentina, 13 de noviembre de 2012
Venezuela Paleontológica. Evolución de la biodiversidad en el pasado geológico. Un nuevo libro de divulgación científica, editado por Marcelo R. Sánchez-Villagra. Sus 22 capítulos, desarrollados en 378 páginas, poseen un texto muy ameno y comprensible al alcance del público general interesado. El léxico científico es trasladado con soltura y destreza al lenguaje popular, sin perder la rigurosidad científica. Escrito por 24 autores de distintas partes del mundo (América del Sur, Estados Unidos y Europa), el libro se nutre con la participación de destacados científicos internacionales. El texto se encuentra acompañado por más de 100 figuras entre fotografías, dibujos, tablas y reconstrucciones científicas que facilitan la interpretación del aspecto que podrían haber tenido los animales y plantas que habitaron en el pasado.
El libro se encuentra organizado temporalmente. Los capítulos van describiendo los hechos más importantes de la historia de la Tierra desde el Cámbrico hasta la actualidad y van ubicando los descubrimientos paleontológicos efectuados en Venezuela en su contexto filogenético, geográfico, temporal y climático. El material compendiado es muy riguroso y abarcativo. Incluye hallazgos de plantas, invertebrados y vertebrados tanto marinos y terrestres descubiertos en Venezuela. Ejemplo de ellos son los extraños placodermos como Bothriolepis, hallados en rocas del Devónico, la megaflora del Carbonífero, un dinosaurio ornitisquio de pequeño tamaño, recientemente recuperado de niveles triásicos o jurásicos, el amonites Anapuzosia tucuyensis, la primera especie fósil descripta para Venezuela, los gigantescos cocodrilos del Mioceno comoPurussaurus de más de 11 metros de longitud, el roedor Phoberomys, 10 veces más grande que un carpincho actual, los vertebrados del Pleistoceno encontrados en depósitos de asfalto, y los megamamíferos extintos que convivieron con los más antiguos pobladores sudamericanos. Una importante parte del libro está dedicado a los fósiles de la secuencia de Urumaco (Mioceno medio-Plioceno) dado el significado que estos aportan a la comprensión de la evolución de los vertebrados terrestres en el norte de América del Sur.
La evolución de la biota sudamericana esta mayormente contada sobre la base de los hallazgos efectuados en Argentina, en el extremo sur de América del Sur. Los datos que año a año se van adicionando desde otras regiones más boreales van aportando novedades que se suman y muchas veces agitan el esquema previamente establecido. Venezuela es una región que ha incrementado sustancialmente el conocimiento de la biota fósil en los últimos años, en particular con el aporte del trabajo de M. Sánchez-Villagra y su equipo. Es una región promisoria la cual invita a seguir explorando a la espera de nuevos descubrimientos.
Venezuela son los tepuyes, los Llanos, la Cordillera de los Andes, los manglares, los humedales, el Lago Maracaibo, las 137.141 especies de animales vivientes. Detrás de esta fotografía que nos brinda el presente hay millones de años de evolución de su biota y su geografía. Este libro de divulgación pone al alcance de todos los interesados los avances efectuados en la paleontología de Venezuela en los últimos años.
Analía Forasiepi y Leandro M. Perez
Venezuela Paleontológica Evolución de la biodiversidad
en el pasado geológico
Marcelo R. Sánchez-Villagra, Editor
Con contribuciones de 24 autores
Contenido
9 Prólogo del Editor
11 Agradecimientos del Editor
A.M. Forasiepi, M.R. Sánchez-Villagra y J.M. Hoyos
15 La Paleontología: Estudio de la Biodiversidad Extinta en
un Marco Evolutivo
E. La Marca
35 Venezuela, un Mosaico Biogeodiverso
I. Horovitz y J.D. Carillo-Briceño
63 El Registro Fósil del Paleozoico
C. Klug y W. Etter
79 Los Cefalópodos: Los Ammonites y sus Parientes
R.I. Ayala-Omaña
97 Diversidad de Foraminíferos: Animales Unicelulares de Importancia Estratigráfica y Económica
P.M. Barrett y M.R. Sánchez-Villagra
111 Los Dinosaurios del Táchira
J.D. Carrillo-Briceño
119 El Cretácico Marino y su Fauna de Vertebrados
I. Horovitz y M.R. Sánchez-Villagra
133 El Registro Fósil del Cenozoico
J.D. Carrillo-Briceño
313 Los Mastodontes y sus Parientes: El Registro Fósil de los Proboscidios
E.O. Chávez-Aponte y J.D. Carrillo-Briceño
323 Los Carnivora del Pleistoceno
V. Rull y E. Montoya
335 El Origen de la Gran Sabana: Pistas del Pasado
347 Epílogo del Editor: El Futuro del Estudio del Pasado en Venezuela
351 Autores
363 Direcciones de los Autores
365 Bibliografía