sábado, 17 de noviembre de 2012

Nuevo libro: Urumaco y la paleontología de Venezuela

Portada del nuevo libro
 
Venezuela posee interesantes yacimientos paleontológicos que permiten completar parcialmente el registro fósil Sudamericano, el cual posee un fuerte sesgo en contra de la preservación de fósiles en regiones tropicales. Esto hace que la información disponible para la mitad norte de América del Sur sea limitada. En los últimos años se descubrieron varios yacimientos nuevos en Venezuela, y otros ya conocidos fueron prospectados intensamente, lo cual permitió avanzar considerablemente en la reconstrucción de las comunidades del Cenozoico del Norte de América del Sur y establecer nuevas hipótesis en relación al Gran Intercambio Biótico Americano. Gran parte de esta información ha sido sintetizada recientemente en el libro “Urumaco & Venezuelan Paleontology” editado por M. Sánchez-Villagra, O. Aguilera y A. Carlini. El libro fue publicado por Indiana University Press (2010) y consta de 13 capítulos y 308 páginas (25,9 x 18,5 x 2,54 cm). Los capítulos tratan sobre la geografía y biodiversidad actual de Venezuela, una síntesis de la historia de la Paleontología de Vertebrados y su registro fósil durante el Cenozoico, los cambios ambientales ocurridos durante el Pleistoceno, estratigrafía y ambiente sedimentario del Mioceno en la zona de Urumaco, así como la revisión de distintos grupos de animales fósiles de Venezuela: Decápodos, peces, tortugas, cocodrilos, roedores, xenartros y ungulados nativos. Esta obra constituye una buena síntesis de la información existente sobre los vertebrados fósiles del Cenozoico venezolano que va a servir de base para futuros trabajos y constituirá una obra de consulta frecuente.
Contenidos:
1. Venezuelan Geography and Biodiversity: A Brief Introduction / Cathy Villalba and Marcelo R. Sánchez-Villagra
2. A Short History of the Study of Venezuelan Vertebrate Fossils / Marcelo R. Sánchez-Villagra
3. The Fossil Vertebrate Record of Venezuela of the Last 65 Million Years / Marcelo R. Sánchez-Villagra, Orangel A. Aguilera, Rodolfo Sánchez, and Alfredo A. Carlini
4. Paleoenvironmental Trends in Venezuela during the Last Glacial Cycle / Valentí Rull, Mark B. Abbott, Teresa Vegas-Vilarrúbia, Maximiliano Bezada, Encarni Montoya, Sandra Nogué, and Catalina González
5. The Guayana Highlands as a Natural Laboratory for the Biogeographical and Evolutionary Study of the Neotropical Flora / Valentí Rull
6. Mesozoic and Cenozoic Decapod Crustaceans from Venezuela and Related Trace-Fossil Assemblages / Orangel A. Aguilera, Dione Rodrigues de Aguilera, Francisco J. Vega, and Marcelo R. Sánchez-Villagra
7. Venezuelan Caribbean and Orinocoan Neogene Fish / Orangel A. Aguilera and John Lundberg
8. Stratigraphy and Sedimentary Environments of Miocene Shallow to Marginal Marine Deposits in the Urumaco Trough, Falcón Basin, Western Venezuela / Luis I. Quiroz and Carlos A. Jaramillo
9. Fossil Turtles from the Northern Neotropics: The Urumaco Sequence Fauna and Finds from Other Localities in Venezuela and Colombia / Marcelo R. Sánchez-Villagra and Torsten M. Scheyer
10. Fossil Crocodylians from Venezuela in the Context of South American Faunas / Torsten M. Scheyer and Jorge W. Moreno-Bernal
11. Fossil Rodents from the Late Miocene Urumaco and Middle Miocene Cumaca Formations, Venezuela / Inés Horovitz, Marcelo R. Sánchez-Villagra, M. Guiomar Vucetich, and Orangel A. Aguilera
12. An Introduction to Cingulate Evolution and Their Evolutionary History during the Great American Biotic Interchange: Biogeographical Clues from Venezuela / Alfredo A. Carlini and Alfredo E. Zurita
13. The South American Native Ungulates of the Urumaco Formation / Mariano Bond and Javier N. Gelfo

Procedimientos que Regulan las Actividades Arqueológicas y Paleontológicas

Arqueología
 
Fuente http://aldiavenezuela.microjuris.com/2012/10/18/procedimientos-que-regulan-las-actividades-arqueologicas-y-paleontologicas/ Caracas, 18 de octubre de 2012 Irma Pinto Departamento de redes Sociales
Gaceta Oficial N° 40.028 del 16 de octubre de 2012
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través del Instituto del Patrimonio Cultural dicta las Normas y Procedimientos que Regulan las Actividades Arqueológicas y Paleontológicas que tiene por objeto descubrir, explorar y estudiar los yacimientos arqueológicos o paleontológicos con la finalidad de conservar, proteger y salvaguardar el Patrimonio Cultural de la República, como parte integrante del Patrimonio Público; así como los requisitos y condiciones que deben reunir las personas o instituciones que pueden ejecutar tales actividades.
El Instituto del Patrimonio Cultural, como autoridad nacional en materia de identificación, preservación, rehabilitación, defensa, salvaguarda y consolidación del patrimonio arqueológico y paleontológico de la República, será el órgano responsable de la aplicación de las normas y procedimientos aquí señalados.
Igualmente podrá realizar por su propia cuenta exploraciones o excavaciones arqueológicas o paleontológicas destinadas a investigar, rescatar, preservar, conservar, restaurar, revitalizar, revalorizar, mantener, incrementar, exhibir, custodiar, vigilar e identificar, los bienes que integran el patrimonio arqueológico o paleontológico de la República. Con la misma finalidad, podrá autorizar, a personas o instituciones nacionales o extranjeras para que realicen dichas exploraciones o excavaciones.
Los profesionales de la arqueología o paleontología, venezolanos o extranjeros, o las instituciones científicas, nacionales o extranjeras, que pretendan ejecutar trabajos de prospección, recolección superficial y excavación tendientes a descubrir o explorar el patrimonio arqueológico o paleontológico, deberán solicitar previamente la correspondiente autorización a que se refiere el artículo 39 de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, por ante el Instituto del Patrimonio Cultural.
El escrito de solicitud para obtener la correspondiente autorización, deberá acompañarse de un Proyecto de Investigación. Dicho escrito de solicitud deberá identificar las circunstancias siguientes:
  • Identificación completa del interesado, o en el caso de la persona que actúe como su representante con expresión de los nombres, apellidos, domicilio, nacionalidad, estado civil, profesión y numero de cédula de identidad o pasaporte.
  • Presupuesto detallado del proyecto
  • Equipo de apoyo técnico y económico con el que se cuenta.
  • La declaratoria de reconocimiento de que los inmuebles y demás objetos arqueológicos o paleontológicos que se descubran son propiedad de la República.
  • Medidas planificadas para la manipulación, traslado, conservación y almacenaje de los bienes así como la identificación de la institución que los custodiará finalmente en territorio nacional.
  • Designación de la persona que será responsable de la exploración, así como los recaudos que acrediten su idoneidad profesional, y la de todos los profesionales que intervendrán en la misma.
Además, el Proyecto de Investigación deberá incluir entre otros, los siguientes aspectos:
  • Título y autor.
  • Introducción: justificación, tipo de actividad, localización, base teórica, investigaciones previas;
  • Objetivo de la actividad; Alcance o detalle de los trabajos a realizar con expresión del área geográfica, con ubicación precisa del sitio o sitios en que se llevarán a cabo los trabajos de prospección o excavación y cartografía pertinentes y tipo de investigación a realizar.
  • Las metodologías y técnicas de campo y de laboratorio a aplicarse, investigación documental, protección de bienes etc.
  • Tiempo de ejecución y plan de trabajo, que incluya lista de actividades.
  • Calendario detallado de los trabajos programados, incluyendo fechas para el estudio de los materiales obtenidos, entrega de los informes y documentos de la investigación realizada.
  • Equipo profesional según las actividades y materiales a entregar al Instituto del Patrimonio Cultural;
  • Determinación del costo de los servicios profesionales o del proyecto
  • Bibliografía.
El Instituto del Patrimonio Cultural podrá solicitar, a la persona o institución que pretenda el otorgamiento de la autorización, que demuestre su capacidad económica para realizarla.
Por otra parte, toda persona que descubra restos arqueológicos o paleontológicos, cualquiera que sea la propiedad del terreno, deberá notificar a las autoridades locales, quienes a la mayor brevedad deberán realizar la participación al Instituto del Patrimonio Cultural.
Dicho Instituto deberá ocupar el lugar y tomar las medidas preventivas necesarias para evitar daños al sitio y a los objetos descubiertos y en un lapso que no deberá exceder de 60 días continuos, según lo dispone el artículo 38 de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural y organizar las labores de rescate arqueológico que sean necesarias.
Si la notificación se realizare ante una autoridad distinta al Instituto del Patrimonio Cultural, ésta deberá participarlo de inmediato al Instituto.
El Instituto del Patrimonio Cultural podrá autorizar la salida del país de aquellas piezas solo en el supuesto que requiera tratamiento especial para conservación, restauración o examen. En estos casos, se dejará constancia de la Institución que realizará el tratamiento, el tiempo requerido para ello, y las condiciones necesarias y recursos indispensables para garantizar su retorno al país.
En los casos en que conforme a la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural y esta normativa se permita la salida del país o la exportación de bienes arqueológicos o paleontológicos, los funcionarios de aduanas no la permitirán sin la correspondiente autorización del Instituto del Patrimonio Cultural.

Una exposición antológica recuerda la vida y obra de José María Cruxent

Cruxent a principios de los años sesenta | Foto: Archivo Thea Segall. Cortesía Sala TAC
 
Un humanista integral, dedicado a la ciencia, a la arqueología, a la investigación, a las artes. Pionero de las ciencias sociales modernas. Trabajador incansable. Ese fue José María Cruxent. Para rendirle tributo y recordar su vida y obra, la Sala TAC del Trasnocho Cultural inauguró el jueves la muestra antológica Materia estética.
La exposición, que contó con la curaduría de Ruth Auerbach, reúne una selección de piezas y de objetos personales de Cruxent. Junto con la exhibición, la sala ofrece un catálogo con textos de Miguel Arroyo y de Frank Popper y la biografía editada en 2010 por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, titulada El espíritu de la materia.
Entre la ciencia y el arte. El año pasado se conmemoró el centenario de José María Cruxent, quien nació en Sarrià, España, en 1911. El relato de su vida revela que fue un hombre con espíritu emprendedor. Antes de que comenzara la Guerra Civil Española comenzó a recibir clases de arqueología en la Universidad de Barcelona. El conflicto armado lo obligó a interrumpir sus estudios y, con 27 años de edad, se incorporó al Frente Republicano. Forzado a abandonar su país, pasó una temporada en París, donde se acercó al surrealismo y asistió a conferencias de André Breton.
Cruxent llegó a Venezuela en un barco maderero sueco en 1939 y murió en Coro el 22 de febrero de 2005. Fue el país que escogió para vivir y donde desarrolló su labor arqueológica, antropológica, de investigación y su carrera como pintor. “No vine a buscar petróleo, sino a sacrificarme por las ideas”, decía. Sus aportes en el campo científico y humanístico son invaluables y la lista de labores que desarrolló es monumental.
Considerado el padre de la arqueología científica en Venezuela, fue director y conservador de arqueología del Museo de Ciencias de Caracas, miembro de la National Geographic Society de Washington, miembro titular de la Sociedad de Americanistas de París y fundador de la cátedra de Arqueología de la Escuela de Sociología de la UCV y del Centro de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, entre otras actividades. En 1987 se reconoció su trabajo con el Premio Nacional de las Ciencias, mención Ciencias Sociales.
La actividad de Cruxent en el campo de las artes comenzó en 1960, cuando participó en el salón Espacios Vivientes, realizado en Maracaibo. Luego tuvo exposiciones colectivas e individuales, dentro y fuera del país. Fue parte de la vanguardia artística venezolana, perteneció a El Techo de la Ballena y también acompañó las muestras que organizó el grupo. La crítica clasifica su obra en cuatro momentos: figurativo, informalista, paracinético y la síntesis entre ciencia y arte. Usaba para sus piezas materiales no convencionales, lo que derivaba de un asunto vital: la necesidad expresiva. En alguna ocasión declaró que pintar era para él una urgencia casi fisiológica, que lo impulsaba a usar cualquier material para lograrlo.
Revisar la vida de José María Cruxent es acercarse a una persona poco corriente y, como señala la arqueóloga Alberta Zucchi –que fue su alumna–, a un personaje “genial, polifacético y, como tal, frecuentemente difícil y controversial”.
Materia estética. Cruxent antológico 1959-1975
Sala TAC, Trasnocho Cultural
Hasta el domingo 25 de noviembre
Martes a sábados, de 10:00 am a 9:00 pm
Domingos y feriados, de 1:00 pm a 9:00 pm

jueves, 15 de noviembre de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

IVIC rinde homenaje a José María Cruxent

 
 
Jose Maria Cruxent en la Expedicion ELATA a las cabeceras del Orinoco en 1952
 
Horacio Biord Jefe del Centro de Antropología del IVIC

Fuente: www.bitacora.ivic.gob.ve Caracas, 1 de abril de 2011
Hace 100 años nació el hombre que se dedicó completamente a excavar pueblos enteros para demostrar, evidencia en mano, que la historia de América no comenzaba en 1492 con la ocupación española, sino miles de años antes.
José María Cruxent nació en Cataluña en enero de 1911 pero vivió casi toda su vida en Venezuela, iniciando los primeros estudios de arqueología en nuestro país y Latinoamérica. Uno de sus grandes legados fue la fundación del Centro de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), motivo de sobra para rendirle homenaje en el marco de la celebración del centenario de su natalicio (1911-2011), que coincide con el Bicentenario de la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela.
 
La arqueología es una ciencia social que utiliza objetos del pasado para estudiar a las sociedades a través del tiempo. Cruxent “logró combinar los enfoques arqueológico y antropológico, tratando de integrar al hombre que estaba junto a esos restos antiguos” explicó el Dr. Horario Biord, jefe del Centro de Antropología del IVIC.
El ciclo de actividades conmemorativas empezó con un conversatorio a cargo de José Ignacio Cruxent, hijo menor del reconocido arqueólogo, quien recordó sus experiencias más íntimas en compañía de su padre.
La jornada continuó con la presentación del Dr. José Oliver, experto del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres (Inglaterra), quien ofreció la conferencia Caciques y cemíes. La evolución de la imaginería político-religiosa del poderío caciquil antillano. Esta investigación se basa en una premisa del propio Cruxent: todo lo producido por el hombre tiene alma y espíritu, “y mi tema tenía que ver con esa actitud hacia el material cultural de la sociedades. Se parece a la noción polinésica de mana (fuerza vital), solo que en El Caribe se llama cemí. La idea es considerar a los objetos como personas no humanas que tienen vitalidad, nombre, biografía, historia, reputación y leyenda, al igual que Cruxent” dijo.
 
La programación especial en honor a Cruxent se extenderá a lo largo del año 2011 e incluirá un seminario internacional de antropología jurídica, una charla de cine y demarcación de territorios indígenas, un taller de técnicas arqueológicas; un encuentro de sabios, cronistas e historiadores de Los Altos Mirandinos; una exposición de obras de cerámica y el bautizo de un libro sobre la historia del Centro de Antropología del IVIC, entre otros eventos.
Adicionalmente, se entregará el Premio “J.M. Cruxent”, creado recientemente por el Consejo Directivo del IVIC como un reconocimiento por los aportes dados al desarrollo de la antropología venezolana. El galardón será otorgado cada tres años y en esta primera edición será concedido a los seis investigadores eméritos del Centro de Antropología del IVIC: Érika Wagner, Alberta Zucchi, Nelly Arvelo, María Matilde Suárez, Dieter Heinen y Luis Llambí.
Humanista a plenitud
Además de su carrera científica, Cruxent fue un apasionado de los museos. Dirigió el Museo de Ciencias Naturales de Caracas durante casi dos décadas; y armó el primer montaje de la Sala de Exhibiciones del Centro de Antropología del IVIC, bautizada con su nombre en 1995 y reinaugurada en 2009 con una nueva colección de piezas. Una vez jubilado, fundó el Centro de Investigaciones Antropológicas, Arqueológicas y Paleontológicas de la Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda” de Coro, estado Falcón, donde se residenció hasta su muerte en 2005, a la edad de 94 años.
Como si fuera poco, también demostró talento para la pintura. “Muchas de sus obras adornan las paredes del IVIC” aseguró Biord. Asimismo, se esmeró en alentar a sus primeros estudiantes “para que realizaran cursos de posgrado en el exterior. De ese grupo, algunos regresaron al país y lo ayudaron a crear el Centro de Antropología” dijo.
En 2010, el sello editorial del IVIC, Ediciones IVIC, publicó el libro El espíritu de la materia, una biografía de Cruxent escrita por el sociólogo Ferran Cabrero, coordinador de la Iniciativa Indígena del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El texto es la versión en castellano del original en catalán, L’esperit de la matèria (2008), traducido por el mismo autor. La investigación se sustentó en 52 entrevistas, visitas de campo durante el período 2003-2007, y una exhaustiva revisión documental en bibliotecas y archivos históricos de distintas instituciones.
 Un discípulo fiel
Tan catalán como Cruxent, José Oliver se interesó por la arqueología desde muy joven; tanto así, que quería ser como él.
“Conocía todas las leyendas de sus expediciones y era amigo de mi padre. Fue mi consejero estudiantil y me reclutó para que hiciera mi tesis doctoral sobre Falcón, aunque originalmente quería trabajar en la Isla de Margarita” dijo.
Por compromisos laborales adquiridos en el exterior, el contacto de Oliver con Cruxent se fue haciendo bastante efímero.
“Pero pude despedirme de él de una forma más emotiva y sustancial. Lo que más recuerdo son nuestras conversaciones sobre cualquier cosa: arte, literatura y política”.

Venezuela avanza en la investigación arqueológica en todo el país

Sala de exhiciones del Centro de Antropología  J. M. Cruxent en el IVIC

Fuente: www.bitacora.ivic.gob.ve Caracas, 1 de junio de 2012  Por MCTI
Este viernes 1 de junio, durante una participación en el programa Contrastes transmitido por Venezolana de Televisión (VTV Canal 8), Liliam Arvelo, jefa del Laboratorio de Arqueología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), señaló que actualmente existen numerosas investigaciones en curso para desentrañar los misterios de la arqueología venezolana.
“Una de las áreas más fuertes que se investiga es en la zona Noroccidental del país, la otra es el área del Río Orinoco y la otra importante es el área de los Llanos, donde también se tienen grandes avances”, dijo.
Arvelo afirmó que en casi todo el país se pueden encontrar petroglifos, “Yaracuy está plagado de áreas con petroglifos, en el Jarillo se han reportado varios también. Hablar de petroglifos es bastante difícil, porque es complicado ubicar cronológicamente e implicar un gran trabajo de levantamiento que todavía no lo hemos empezado a hacer de forma detallada”.
Asimismo, explicó un trabajo que viene realizando en la Represa de Panaquire, en el estado Miranda, conjuntamente con la comunidad de Barlovento, donde los habitantes de ese sector le solicitaron ayuda para preservar la memoria histórica de cada comunidad y pidieron que se hiciera el rescate.
“Nos integramos dos laboratorios, uno para que hiciera el trabajo con las comunidades, rescatar sus memorias orales, trabajar en todo el levantamiento de esas comunidades para que ellos no pierdan su memoria, de donde vienen; y por otro lado, los arqueólogos para que trabajaran en el rescate de toda la arqueología que hay en el lugar. Uno de los principales colaboradores del arqueólogo para la valoración y protección de ese registro son las propias comunidades” aseguró.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Venezuela guarda sus tesoros acuáticos


Es el primer hallazgo subacuático oficial en Venezuela (Cortesía IPC)
Fuente: www.eluniversal.com  Caracas, martes 18 de Septiembre del 2012 DANIEL GONZÁLEZ CAPPA
Científicos descubrieron once sitios subacuáticos en Isla de Aves. Semienterrados en las arenas, yacen los restos de unos naufragios que datan de los siglos XVI y XVIII: un ancla de tres metros, culebrinas, cerámicas, piedras de lastre y clavos de bronce.Francisco Catalano no se lo pensó dos veces. Apenas la Armada le informó de unos sitios arqueológicos subacuáticos en Isla de Aves, salió volando con su equipo de investigación y se colocó el traje de submarinismo para descubrir los tesoros que se hallan ocultos bajo las cristalinas aguas del Caribe.Allí, semienterrados en las arenas, yacen los restos de unos naufragios que datan de los siglos XVI y XVIII: un ancla de tres metros, culebrinas (un tipo de cañón de tubería larga), cerámicas, piedras de lastre (utilizadas para crear peso en los navíos) y clavos de bronce. Los corales que crecen alrededor completan el panorama y aumentan la sensación de abandono que ronda alrededor de los vestigios. En total, once sitios arqueológicos subacuáticos que, por primera vez, entran en contacto con el ser humano desde que estos navíos se hundieran por causas aún desconocidas por los científicos.El hallazgo no es fácil de explicar para el antropólogo. Bellísimo, maravilloso e importante son palabras que salen de su boca. "La primera vez que estuve en el lugar fue impresionante", expresa. "Se trata de una revisión de nuestra historia naval".Catalano comparte la emoción con sus compañeros de trabajo, Michelle Tinguely, submarinista profesional, y Luis Delgado, practicante de apnea. Científicos cubanos completan el equipo.Se conoce como sitio arqueológico subacuático a cualquier resto relacionado con la actividad humana que se encuentre en el lecho marino. No solo tiene que ver con embarcaciones marítimas. Siniestros de aviones también son un ejemplo.Esta investigación, que cuentan con el apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) desde el año 2010, es la primera que se realiza de manera oficial en Venezuela, al menos según Catalano. Otras expediciones se realizaron en Isla de Aves en 2011 y 2012, y ya están realizando otra desde hoy hasta el próximo 22 de septiembre."Sí se habían realizado otros hallazgos en otras partes de Venezuela", indica Catalano. Pero añade que, al no contar con un control y registro, no se podía catalogar de esas actividades como "oficiales".Es la importancia histórica en la que radica la diferencia. Más allá del interés lucrativo que pueden tener estos restos, algo que le puede interesar a muchos cazatesoros, el verdadero valor de estos sitios arqueológicos subacuáticos es la soberanía que simbolizan para la nación. "Estamos recuperando la memoria del país", enfatiza Catalano.Marcar la pauta El hallazgo en Isla de Aves es el primero de una serie de expediciones que el IPC tiene preparado hacer en mediano plazo. Según Catalano, Venezuela todavía puede ocultar varias sorpresas bajo las aguas, aunque todavía no quiere revelar dónde serán las próximas expediciones.Otro punto importante que destaca Catalano es el interés que esto significa para los estudiantes de la escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, quienes incluso podrían ser parte de estas investigaciones.Mientras tanto, Catalano y su equipo siguen estudiando los restos en Isla de Aves para saber exactamente de dónde provenían los barcos, qué hacían allí y qué les ocurrió para que se hundieran. Eso sí, todo desde el lugar de los yacimientos, pues una de las normas es que los estudios no sean invasivos, es decir, que los restos no sean movidos de lugar.Lo que el agua se llevó, bajo el agua se quedó. Y aunque estos navíos no vuelvan a surcar el mar, se han convertido ahora en tesoros subacuáticos venezolanos.