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domingo, 2 de junio de 2019

Nuevos libros de interés paleontologico de Sur América Urumaco y Taima Taima

SMITHSONIAN INSTITUTION
                        “The Neogene record of northen south  American natives Ungulates”
                        SMITHSONIAN CONTRIBUTIONS TO PALEOBIOLOGY, (101): 
AGUILERA SOCORRO, Orangel Antonio
2004           “Tesoros paleontológicos de Venezuela: Urumaco patrimonio natural de la humanidad”
                  Caracas
AGUILERA SOCORRO, Orangel Antonio
     2004           “Tesoros paleontológicos de Venezuela: El Cuaternario en el estado Falcón                        Taima taima”
Caracas

lunes, 27 de junio de 2016

Serpiente marina más antigua del continente descubierta en Venezuela

Serpiente fósil muy antigua descubierta en Venezuela
Fuente original noticia: https://peerj.com/articles/2027/ y http://paleovenezuela.blogspot.com/2016/05/serpiente-marina-mas-antigua-del.html?spref=fb  
Una nueva especie de serpiente marina fue descubierta en Venezuela. Este fascinante hallazgo fue encontrado en sedimentos de la Era Mesozoica en los Andes venezolanos, específicamente en rocas del período Cretácico del estado Trujillo. El estudio fue publicado por la prestigiosa revista especializada PeerJ, con el título que se podría traducir como: “Una serpiente acuática enigmática del Cenomaniense en el norte de América del Sur” y llevado a cabo por los científicos: Adriana Albino, Jorge D. Carrillo Briceño y James M. Neenan; de Argentina, Venezuela e Inglaterra respectivamente.
La nueva especie fue clasificada como: Lunaophis aquaticus cuya etimología en latín significa “Serpiente acuática de la Luna”, lo que denota la procedencia de los fósiles de la formación geológica llamada “la Luna”, que predomina una gran fauna marina, en el occidente de Venezuela. Estos ambientes sedimentarios posteriormente fueron levantados gracias a los procesos tectónicos que dieron origen a esas majestuosas montañas andinas. Lunaophis aquaticus fue una serpiente marina de aproximadamente un metro y medio de largo, con un cuerpo muy comprimido lateralmente, lo que facilitaba su desplazamiento en el medio acuático como lo hacen las anguilas.
El equipo estuvo liderado por el paleontólogo Jorge Carrillo Briceño, quien refirió que estos fósiles están representados principalmente por pequeños y delicados elementos de la columna vertebral, que se encuentran resguardados en el Museo de Ciencias de Caracas. En el estudio, estos fósiles han sido de gran utilidad para realizar las comparaciones anatómicas con otros hallazgos parecidos de otras partes del mundo y clasificar a una nueva especie de ofidio prehistórico para la ciencia en Venezuela. Esta serpiente es relevante porque representa el registro fósil más antiguo conocido fuera de África y Europa para una serpiente adaptada a un medio de vida acuático.
Lunaophis aquaticus vivió en los mares de lo que hoy es el estado Trujillo hace aproximadamente unos 100 millones de años, un poco más antigua que el Mosasaurus venezolano encontrado en la misma formación, en plena era de los dinosaurios (es importante destacar que las serpientes al igual que los Mosasaurus no eran dinosaurios). A pesar de que los ofidios acuáticos evolucionaron de antepasados terrestres para aprovechar los recursos que este medio ofrece, probablemente nuestra serpiente marina criolla no era capaz de desplazarse en tierra, ni siquiera para reproducirse.
A diferencia de los peces, no tenía branquias y debía subir a la superficie periódicamente para respirar. Los restos de esta serpiente en conjunto a los de otros vertebrados fósiles encontrados en la formación, como peces, incluyendo otro tipo de organismos como tiburones, moluscos y microfósiles, son un indicio más de una gran zona marina que cubrió la superficie donde hoy se encuentran los Andes venezolanos. Aunque no se ha encontrado evidencia directa de qué comía Lunaophis aquaticus, los paleontólogos que la describieron sospechan que sus presas pueden haber sido pequeños peces, ya que restos de estos son muy abundantes en las rocas donde fue encontrada, aunque también podría haberse alimentado de crustáceos y moluscos. 
Si quieres estar enterado de hallazgos como este dale like a nuestra página en Facebook y síguenos enTwitter.

lunes, 4 de enero de 2016

Bestias prehistoricas de Venezuela

Autor: CARRILLO Briceño, Jorge Domingo 2015
Ilustraciones: Jorge Blanco, Angel Angel Luis Ulloa Quintero, Edwin Chávez Aponte y Martin Chávez Hoffmeister
Producción Editorial: Río Verde, Alberto Blanco Dávila RV.
Diseño y Diagramación: Neoplastika, Fernando Batoni
Montaje: Reinaldo Acosta
Corrección de Textos: Alberto Blanco Dávila RV.
287 páginas, 170 figuras, ilustraciones y fotografías a todo color, glosario paleontológico
Precio: Sólo serán vendidos por revista RÍO VERDE.

La mayoría de los libros se irán al exterior, sólo unos pocos nos quedaremos para la venta en Venezuela.

jueves, 29 de enero de 2015

Canis dirus: el lobo terrible de Muaco

Modelo de Canis dirus Lobo Gigante
Modelo de Canis dirus Lobo Gigante
Canis dirus Lobo Gigante

Hace 12.000 años antes del presente (a. p.), un lobo gigante cazaba en las llanuras costeras del mar Caribe. Tal vez los primeros pobladores humanos del continente americano compitieron con este  depredador  por las presas o quizás ellos fueron las presas.
El lobo terrible (Canis dirus) fue descubierto para la ciencia en 1854 por Francis Link y descrito anatómicamente por Josep Leidy en 1858. El paleoarte nos revela en efigie un lobo de gran tamaño, su peso promedio se estima en 80 kg. Canis dirus era un animal robusto. El morro era largo y las mandíbulas potentes, con dientes gruesos y fuertes, capaces de triturar huesos. Sus retos fósiles han sido encontrados desde los bosques canadienses hasta las pampas argentinas.
El lobo terrible también fue encontrado en los yacimientos fosilíferos de una antigua fuente de aguas surgentes en Muaco, Estado Falcón, donde acechaba a sus presas: camélidos antiguos, caballos americanos, cachicamos gigantes, perezosos terrestres, crías de mastodontes, cérvidos. Tal vez el cambio climático produjo una extinción masiva de  los grandes mamíferos de los que se alimentaba. Tal vez los eficientes cazadores Paleoindios –como se conoce en arqueología a los primeros pobladores–, armados con proyectiles con puntas de piedra tallada y propulsores, fueron tan eficientes que exterminaron las bestias de las que se alimentaba el lobo terrible. Sea cual fuere la causa, el lobo terrible se extinguió hace 12.000 a. p.; cuando hicieron su aparición en el escenario americano los primeros seres humanos en América.
Desde 1960, se ha develado gradualmente el velo sobre los yacimientos arqueológicos y paleontológicos del Nor-Occidente del Estado Falcón. Los suelos de Muaco y Taima-Taima revelaron a Royo-Gómez (1960), Cruxent (1961), Rouse (1961), Bocquentin-Villanueva (1979), Casamiquela (1979), Ochsenius (1980), la riqueza ancestral que atesoraron durante miles de años.
Canis dirus fue uno de los animales representativos del Horizonte Faunístico Corianense, que se perduró desde el Pleistoceno hasta inicios de la época geológica actual –Holoceno– y la llegada de los primeros seres humanos al suelo falconiano.

domingo, 19 de octubre de 2014

Imagenes del Tachiraptor admirabilis nueva especie de dinosaurio para Venezuela

Lugar donde se encontraron los fosiles formación La Quinta en Tachira Venezuela

Presentan hallazgos de dinosaurio

Fuente: http://www.ciudadccs.info/2014/10/presentan-hallazgos-de-dinosaurio/ Caracas, 18 de octubre 2014 FOTOS LUIS GRATEROL
Investigadores del Laboratorio de Paleontología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) mediante varias expediciones dieron con los hallazgos de un fósil que bautizaron con el nombre de Tachiraptor Admirabilis, el primer dinosaurio carnívoro encontrado en Venezuela, específicamente en la carretera entre Seboruco y La Grita del estado Táchira.
La información fue dada a conocer por el doctor Ascanio Rincón, jefe del Laboratorio de Paleontología del IVIC, quien relató que a mediados de febrero del año 2013 visitaron la zona en conjunto con el profesor Max Langer de la Universidad de Sao Paulo en Brasil para el estudio de la fauna jurásica.
En la actividad que tuvo lugar en el departamento de ecología del IVIC estuvieron presentes el ministro del Poder Popular la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología e Innovación, Manuel Fernández y Eloy Sira director del ente.
“Fue una sorpresa porque al segundo día, ya muy agotados el profesor Langer me indica que continúe yo. Quité la primera piedra y me conseguí con la tibia de una criatura jamás nunca antes vista y tenemos el orgullo de llamarla Tachiraptor admirabilis, luego conseguimos parte de la pelvis y fue muy alegre porque íbamos a estar en los lugares de la evolución de los dinosaurios”, acotó emocionado el investigador Ascanio Rincón.
Explicó que se consiguieron con un dinosaurio que está relacionado con toda la base de este tipo de animales carnívoros en Venezuela que habitaron el planeta hace 200 millones de años. Se cree que su tamaño debe ser de aproximadamente 1,5 metros de altura.
Agregó que los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos: los herbívoros que tienen cadera de ave y los carnívoros que poseen cadera de reptil, éstos últimos a su vez se dividen en seudópodos que son los gigantes con cuellos y colas largas y el resto corresponde a los dinosaurios carnívoros.
Añadió que se pensaba que hubo una extinción masiva en el campo jurásico hace 200 millones de años y pocos sobrevivieron.
“Para reconstruir con los huesos los detalles completos del animal nos basamos en las relaciones filogenéticas, que se ubican con la estructura anatómica de estas dos piezas para poder tener una aproximación de cómo lucía el animal. Siempre esperamos conseguir más de estos restos”, acotó Rincón.
Señaló que para completar la investigación falta mucho por hacer, es más bien el comienzo de la era de los dinosaurios en Venezuela.
El nombre Tachiraptor responde a la localidad en donde fue hallado y admirabilis en reconocimiento a la Campaña Admirable.
PAÍS CON ENFOQUE INVESTIGATIVO
El científico explicó que por muchos años Venezuela es conocida por ser un país megadiverso, por lo que se inició la investigación paleontológica en la nación.
Informó que el estudio nace para conocer la historia para preservar la biodiversidad actual, por ello el interés de realizar estudios paleontológicos que ayuden a conocer los procesos evolutivos de los fósiles animales y plantas.
El científico destacó que Venezuela empezó estudios en paleontología hace más de 20 años, cuando nace el proyecto PaleoMapa de Venezuela, que estudia el origen de la biodiversidad.
Añadió que en el país se van a ofrecer una serie de talleres educativos para explicarles a la población y en especial a los niños, la historia de estos animales jurásicos en la nación.
IVIC lleva 342 proyectos 
El ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología e Innovación, Manuel Fernández, explicó que la noticia al país es de primer orden en los círculos mundiales de la paleontología, que hay alegría por este hallazgo y que el Gobierno Bolivariano invierte más de 2 millones de bolívares en la actualidad en 342 proyectos que adelanta el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) destinados a la ciencia.
Señaló que los resultados son compartidos con países que llevan altos niveles de estudios en Paleontología, y que se ha hecho un esfuerzo por hacer ciencia en estos 14 años y conocer el pasado.

sábado, 24 de agosto de 2013

En Venezuela se han encontrado más de 400 especies prehistóricas

Ascanio Ricón, jefe del Laboratorio de Paleontología del Ivic
 
Ascanio enseña una muestra de la megafauna hallada en el país
 
Los fósiles de Mene de Inciarte (Zulia) están cubiertos con petróleo
 
En el pequeño espacio del laboratorio se resguardan los restos fósiles
 
Dentadura fosilizada
 
Varias especies están siendo estudiadas a partir de los restos fósiles encontrados

Los fósiles encontrados son propiedad de todos los venezolanos
 
Diente de megalodón (especie extinta de tiburón) encontrado en una cueva en Tucacas
 
Las piezas encontradas muestran vestigios de la prehistoria
 
Fósil de un pez acorazado de 290 millones de años, el más antiguo de los vertebrados encontrados en el país
 
En Siquisique encontraron los restos del cocodrilo gigante en el 2002
 
Cráneo de Tigre Diente de Cimitarra

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/venezuela-se-han-encontrado-mas-400-especies-prehistoricas/ 11 de agosto de 2013 Texto/Vanessa Davies Fotos/Héctor Lozano
Investigador Rincón está cerca de hallar el primer fósil humano
La riqueza antigua venezolana no está en discusión: Hasta la fecha se han reportado 102 localidades con fósiles de vertebrados, y -aunque parezca una broma- en Zulia hay una ventana a la Era del Hielo Para algunas personas son bellas las joyas, el brillo y el oropel. Para Ascanio Rincón, paleontólogo y jefe del Laboratorio de Paleontología -recientemente creado- del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), lo hermoso es lo antiguo, un hueso cubierto con petróleo extraído del estado Zulia, el colmillo de un tiburón prehistórico de Tucacas (Falcón), las huellas del pasado que hacen de la patria de Bolívar un territorio de gran valor para la paleontología. “Tenemos una riqueza paleontológica impresionante”, sostiene.
En el mesón del laboratorio que actualmente está desocupando (porque se va a mudar para un espacio más grande en el mismo IVIC), Rincón tiene algunos objetos queridos que ha colectado en los yacimientos paleontológicos más ricos del país. Pero además de esas presencias del pasado, en la oficina de Rincón -que comparte con su mano derecha, Andrés Solórzano- hay recuerdos, recuerdos y más recuerdos que no necesitan Carbono 14 para recuperar su fecha.
A Rincón y a Solórzano les tocó obtener un fósil en la Sierra de Perijá a una temperatura de 48 grados centígrados y sin una gota de agua, porque botaron sin querer el líquido que llevaban y consideraron que era más importante desenterrar la historia (durante una laaaaaarga jornada) que interrumpirla por la sed. Ambos cuentan la anécdota entre risas al Correo del Orinoco, y si algo queda claro es que comparten una pasión por el pasado que no tiene reemplazos.
“Siempre yo les digo a mis estudiantes: ‘muchachos, necesitamos pagar la cuenta’. Yo estudio ratones, y los ratones no son atractivos para la gente; necesitamos pagar la cuenta es ‘necesitamos conseguir algo espectacular para poder seguir adelante, que nos digan dando financiamiento para seguir la investigación’. Afortunadamente hemos tenido bastante éxito”, comenta, con absoluta sinceridad.
En el país se han hallado 417 especies prehistóricas: 230 de peces, 44 de reptiles y 153 de mamíferos, enumeran ambos investigadores. Hay, reportadas hasta la fecha, 102 localidades con fósiles de vertebrados; la mayor parte, al norte del río Orinoco. Los hallazgos “estuvieron muy vinculados con la exploración y producción petrolera”.
Más que hablar de “especies importantes”, porque en realidad “todos son importantes como fragmentos del paleoecosistema”, Rincón prefiere referirse a “emblemáticas”, como el tigre dientes de cimitarra, el tigre dientes de sable, el perezoso gigante (los hay en por lo menos 24 localidades), los dinosaurios, el tiburón blanco gigante (de Tucacas, Paraguaná y Urumaco, en Falcón) y el cocodrilo gigante (de Urumaco).
CERCA DEL PRIMER FÓSIL HUMANO
En Venezuela no se ha descubierto el primer fósil humano, pero “creemos que estamos cerca” de hallarlo, anticipa Rincón. “Tenemos evidencias, tenemos puntas de flechas”, al sur del estado Cojedes, asociadas con megafauna. En Falcón, en Taimataima, “creemos que hubo una interacción entre la megafauna y el ser humano; el ser humano probablemente pudo haber estado cazando esa megafauna” hace 14 mil años. Las mujeres seguramente fueron las responsables de elaborar las puntas de las flechas usadas para la búsqueda de alimento. “Es lo que cree: que la mujer se quedaba en el campamento haciendo las herramientas, recolectando”, describe.
UN “DINO” CARNÍVORO
Rincón señala que Venezuela es importante para tres hitos de la evolución de los ecosistemas en Suramérica. Recuerda que, hace 192 millones de años, el súper continente inicial, Pangea, comenzó a fracturarse por la llamada Línea de las Tierras Rojas de América, que cruza desde Washington hasta Brasil, y que en Venezuela pasaría por Táchira, Zulia y Trujillo (formación La Quinta).
Esas tierras rojas “son el inicio de la era de los dinosaurios”, detalla, “y siempre nos preguntamos: si Arizona, México, Brasil, Washington tenían dinosaurios, ¿por qué no nosotros? En 1996 ya teníamos una noticia de que había pequeños restos de dinosaurios cerca de La Grita, fuimos y comenzamos a colectar material”. Es una tonelada de material “con huesitos de dinosaurios”, que “son muy importantes porque son los primeros pasos de la era de los dinosaurios”.
Próximamente “estaremos anunciado una sorpresa” con “el muchacho de la película”: un dinosaurio carnívoro “realmente muy importante” por las repercusiones evolutivas que implica. ¿Podría ser el primero? Probablemente.
El país también es relevante para la paleontología porque hay evidencias de “cuando se extinguen los dinosaurios y cuando empiezan a predominar los mamíferos (hace 65 millones de años)”. Ese “cambio profundo del planeta nosotros lo estamos registrando en las minas del Guasare (Zulia)”. A unos 100 metros de profundidad “están apareciendo fósiles de hojas”; en Colombia (mina Cerrejón) ya encontraron cocodrilos y serpientes gigantes, “y nosotros esperamos que aparezcan” del lado venezolano.


El investigador refiere que se ha hablado mucho, en el ámbito científico, sobre la deriva del río Orinoco, ya que supuestamente no drenaba hacia el este (como lo conocemos actualmente) sino cerca de Urumaco (Falcón) hace 14 millones de años. “Nosotros quisimos poner a prueba esa hipótesis”, por las implicaciones que tendría en cuanto a extinciones y cambios drásticos en el ecosistema. Pero hasta ahora “la respuesta es no”, afirma.
El equipo de Rincón prepara un trabajo sobre la Sierra de La Baragua (Lara), donde “debió haber pasado el río y donde no conseguimos evidencias de un gran río”. Andrés Solórzano evalúa la geología de La Baragua “y la fauna fósil que estamos encontrando”.
Las investigaciones sobre tiburones prehistóricos también forman parte del trabajo del laboratorio. Rincón aclara que la forma de estos animales “no ha cambiado en millones de años”, aun cuando “hay características en los dientes que nos permiten separar las especies a lo largo del tiempo y en un ecosistema”. En la Península de Paraguaná “estamos consiguiendo un nido de tiburones”, asociados a la Formación Cantaure, con una antigüedad de 17 a 18 millones de años.
LA EDAD DEL HIELO…EN ZULIA
El último pilar del laboratorio, como lo sentencia el científico, es el llamado Gran Intercambio Biótico Americano. “Cuando Pangea se fractura Suramérica se convierte en un continente- islas, lo que les dio la oportunidad de evolucionar de manera distinta del resto de las tierras del planeta”. En el Mene de Inciarte (Sierra de Perijá, Zulia) se han hallado gliptodontes, toxodontes y macraeuquenias (danta con patas de caballo). “Este yacimiento (de 25 mil años) es importante porque nos habla del final de ese gran intercambio”. También lo es el Breal de Orocual (de 2,5 millones de años), donde hay 57% de animales “estrictamente suramericanos, y el resto, norteamericanos”.
Tal como lo ilustra, “en un metro cúbico de Mene de Inciarte hemos conseguido aproximadamente 8 mil ejemplares fósiles. En cada cuadrito hay un ecosistema completo con anfibios, reptiles, murciélagos, los pájaros que se te antojen, caballos, camellos, el primer tigre diente de sable”. El experto estima que 57% son mamíferos que vienen del norte del continente. La razón es muy simple: animales del norte bajaron al sur y se quedaron atrapados en el asfalto.
Pero el Mene de Inciarte es, también, una ventana a la Era del Hielo. “En las tierras altas hubo grandes glaciares”, como Mérida y Perijá. “Tenemos evidencias de eso y vamos a dar la noticia próximamente”. En la zona pulularon caballos, camellos, toxodontes, mastodontes y tigres diente de sable. Nadie pensaría que en esa suerte de querido horno que es el estado Zulia el hielo ejerció su gobierno.
En ese yacimiento hay 39 especies de mamíferos. Un manuscrito sobre las aves del Mene de Inciarte, las aves de la Era del Hielo, fue enviado por Rincón a Science. Están a la espera de su publicación.
El Mene de Inciarte es un baúl de tesoros que las venezolanas y los venezolanos estamos descubriendo: “Hay una anécdota de un geólogo norteamericano que estuvo en 1914 tratando de hacer las prospección de ese sitio, porque es un mene gigantesco que tiene un kilómetro de largo por 500 metros de ancho. A pesar de que él era paleontólogo, no se dio cuenta de que había fósiles en el sitio. Imagínate tú: el Mene nos estaba esperando a nosotros para poder revelar sus secretos”.
En Urumaco “tenemos 27 especies de mamíferos”, y hay otras 34 en el Breal de Orocual (además de cuatro de dinosaurios y la “sorpresa” de la que habla Rincón).
EL OJO MÁS CUIDADOSO: EL DE LA COMUNIDAD
El Hermano Nectario María, de La Salle, hizo un reporte de magafauna en la región de Barquisimeto, a la que denominó la “tierra de gigantes”, porque había “huesos enormes regados”. Eso fue en el siglo XX. Recientemente “hemos conseguido los sitios originales de Nectario María en el campo. Fue pura suerte”, narra Rincón.
Los investigadores también adelantan un proyecto comunitario en Campo Alegre, al norte de Barquisimeto, donde un muchacho de la comunidad les entregó una mandíbula de un perezoso joven (del tamaño de un oso). “Nosotros le ofrecimos ayuda, él nos llevó al sitio, empezamos a hablar con la comunidad y ahora tenemos un proyecto paleontológico comunitario”, celebró. Esta pieza, que está en manos del IVIC desde hace unos dos meses, es muy importante, analiza Rincón, porque en sus dientes hay marcas “de la última comida que tuvo”. Una vez hallados los animales herbívoros “necesitamos conseguir a los carnívoros, que los hubo”. Las y los habitantes de la zona son los mejores sabuesos, porque la recorren a pie al pastorear chivos, por ejemplo. “Con la misma comunidad vamos a excavar los sitios”, destaca.
El instituto está atendiendo algunas necesidades de la localidad. “Ellos tienen un problema de chipos en las casas. Ya mandamos a hacer los análisis y no tienen tripanosoma (causante de la enfermedad de Chagas). Ellos tienen problemas de agua, de estructura de la misma comunidad”, por lo que intervendrá el centro comunitario del IVIC.
BUENAS DECISIONES
El científico recuerda que hay “una ley que regula, que dice que los expertos son los que deben manipular los fósiles, los que deben excavar los sitios palentológicos, pero nos podemos ayudar con las comunidades mediante talleres comunitarios, cursos”.
Mas no solamente se trata “de socializar el conocimiento a las comunidades, sino de socializar hacia arriba, hacia quienes toman las decisiones”. Eso es “crucial para lo que nosotros estamos haciendo”, porque las decisoras y los decisores deben estar sensibilizados con la paleontología.
Los ratones son el gran objeto de investigación de Rincón. Y aunque algunas personas podrían considerar que no revisten mayor importancia, la realidad es que en los dientes de un ratón -que actualmente analiza- puede estar una pieza del rompecabezas de la Tierra. Pero esa es otra historia que el famoso paleontólogo venezolano todavía está escribiendo.

viernes, 12 de julio de 2013

Viaje al pasado fósil de Venezuela

El geógrafo y paleontólogo venezolano Jorge Carrillo Briceño 

Fuente: http://www.el-nacional.com/todo_en_domingo/Viaje-pasado-fosil-Venezuela_0_209379086.html 16 de junio 2013 - 12:01 am
Varios hallazgos y publicaciones recientes dan cuenta del incansable trabajo de biólogos, geólogos, antropólogos y paleontólogos venezolanos para recolectar y proteger estos vestigios en el país, que figura en la lista de las 20 naciones con mayor paleodiversidad del planeta. Aquí relatan cómo animales gigantes, condiciones extremas y relieves cambiantes moldearon la vida en nuestras tierras
Imagine encontrarse de frente con un cocodrilo del largo de un autobús, o con un chigüire más grande que un toro, con un cachicamo de la talla de un Volkswagen o con un dinosaurio pequeño como un pavo. No es un sueño descabellado. De hecho, todos ellos poblaron este país antes que nosotros.
El geógrafo y paleontólogo venezolano Jorge Carrillo Briceño, estudiante de posgrado en el Instituto de Paleontología y Museo de la Universidad de Zúrich (Suiza), explica que el cocodrilo en cuestión se llamaba Purussaurus mirandai y habitaba en las riberas de un enorme río que surcaba las hoy sedientas tierras de Urumaco, en el estado Falcón.
En las mismas aguas navegaba la impactante Stupendemys  geographicus, la tortuga más grande del mundo. El chigüire gigante fue también ancestral vecino de Urumaco y se le conoció hasta hace poco como el roedor más robusto del planeta. Por su parte, el único dinosaurio hallado hasta ahora en tierras venezolanas –actualmente sin nombre, pues su identidad aún es imprecisa–, vivió en La Grita entre 175 y 208 millones de años atrás, en el Jurásico. Se sabe que era herbívoro y buen corredor.
Nuestro pasado remoto no escatima en sorpresas. A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, ocultas entre la niebla y el silencio, en los páramos criollos existen cuevas con muros recubiertos de conchas marinas. “Las cordilleras de los Andes y de la costa estuvieron sumergidas bajo el mar durante millones de años”, indica el biólogo Enrique La Marca, investigador del Laboratorio de Biogeografía de la ULA  y coautor del libro Venezuela paleontológica.
“Incluso cerca de San Juan de los Morros hay formaciones coralinas muy antiguas. Con el tiempo el mar se fue retirando, la cordillera andina se alzó y todo se fue configurando como lo conocemos ahora”.
En Barinas, Guárico, Lara, Táchira y Zulia se han encontrado vertebrados acuáticos del Cretácico: entre ellos peces, tiburones, reptiles voladores y marinos. En Trujillo, Jorge Carrillo consiguió el fósil de un Xiphactinus, llamado también pez bulldog, que medía hasta 6 metros de largo. Recientemente, Venezuela ha vuelto a ser noticia por el hallazgo de 14 especies de cocodrilos en Urumaco, 2 de ellas nunca antes descritas.
El estudio, efectuado por un equipo multidisciplinario de investigadores venezolanos con el apoyo de la Universidad de Zúrich, da cuenta de la coexistencia de por lo menos 7 especies en un mismo período, un fenómeno único en el mundo. Cada descubrimiento tiene un valor único. “Para reconstruir la gran historia de la Tierra, los fósiles forman parte de esas ‘páginas’ que hay que ordenar. Mientras más aparecen, más vamos entendiendo”, dice Enrique La Marca.
Piscina mortal
En un país que vive de sus combustibles fósiles, cabe intuir la riqueza de los especímenes que pueden aparecer de un momento a otro. Uno de los hallazgos más notorios tuvo lugar en Monagas en 2006, en medio de unas obras de Pdvsa para instalar un oleoducto en Orocual. “Un breal es uno de los mejores lugares para conseguir fósiles bien preservados”, explica el biólogo Edwin Chávez Aponte. “Es un pozo de asfalto muy espeso que con frecuencia tenía en la superficie un charco de agua: cuando los animales se metían a bañarse o a beber, el breal se los iba tragando como si fueran arenas movedizas. Si eres un animal que pesa más de 500 kilos, es muy difícil escapar. Y si eres un depredador que ve a esa presa indefensa y pretendes aprovecharte, terminas hundido también”.
En los 37.000 pies cúbicos del breal de Orocual, caían como moscas. Ascanio Rincón, biólogo y paleontólogo, investigador del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del IVIC, ha descrito hasta ahora más de 30 especies de animales gigantes del Pleistoceno, entre las que se cuentan armadillos, aves, tortugas, perezas, un reptil que fue bautizado como Caiman venezuelensis y una especie de tigre dientes de cimitarra que vivió hace 2,5 millones de años; con el nombre de Homotherium venezuelensis, representa el primer registro que se tiene de esta familia felina en Suramérica. Los hallazgos de este equipo científico fueron expuestos en los espacios de Pdvsa La Estancia a principios de año y admirados por miles de visitantes.
“Hay gente que no le ve el propósito a estudiar los fósiles porque pareciera que investigar huesos viejos no reporta ninguna utilidad, pero es un trabajo con un enorme impacto económico y ambiental. En Venezuela, por ejemplo, algunos consideran más práctica la micropaleontología –que estudia los restos de animales diminutos/microscópicos– porque contribuye a la exploración petrolera: cuando se detectan unos microorganismos muy específicos, significa que se puede estar cerca de un reservorio de combustible fósil”, señala Chávez. “Sin embargo, el estudio de la megafauna –animales de gran tamaño y peso– también representa un área de estudio muy rica para la ciencia en general y para la que falta mucho apoyo. Si entendemos cómo funcionaban los antiguos ecosistemas y quiénes los poblaban, qué hábitos tenían y en qué condiciones fueron desapareciendo, esas conclusiones pueden servirnos para inferir cómo los cambios actuales que atraviesa el planeta pueden afectar la vida a largo plazo”.
Tesoros revelados
“Brincábamos y gritábamos de la felicidad. Parecíamos unos monos”. Así recuerda Argenis Agüero, director del Departamento de Antropología de la Fundación La Salle en su Campus Cojedes, el día en el que encontró con Ascanio Rincón y Edwin Chávez una punta de lanza Clovis a las orillas del Caño Igüez: con este descubrimiento quedó demostrado que a suelo cojedeño también llegaron los primeros pobladores humanos del continente hace más de 10.000 años para cazar. Agüero, conocido en el medio por sus trabajos con mastodontes y megaterios (perezas gigantes) en el sector de Zanja de Lira, asegura que el entusiasmo no se reduce con el tiempo.
“Cuando uno sale al campo a buscar algo, siempre tiene la esperanza de conseguir cosas nuevas;  estás tan concentrado que puedes caminar de sol a sol y no sentir el cansancio hasta que ya no puedes más. Cuando te tropiezas con un fósil que no se te parece a nada, sientes cosquillas en el estómago. Es una emoción indescriptible”, explica Argenis Agüero. Encontrar, colectar, conservar e identificar estos restos exige experiencia y también suerte.
“Tú puedes ser el primero que vea los restos de un animal que ningún otro ser humano ha visto en toda su historia. Puedes estar destruido de cansancio, quejarte de que no encontraste nada, sentarte a tomar agua encima de un cráneo enorme y no darte cuenta hasta que te paras. Es así de impredecible”, dice Jorge Carrillo. “Hay que cuidarse del clima, de la deshidratación, de los animales salvajes o venenosos.
De no dejarte llevar por tu propia adrenalina ante un hallazgo y arriesgarte a una caída seria en un terreno inaccesible. También a veces toca trabajar en zonas remotas en las que no hay cómo bañarse por días. Yo me encontré con un puma una vez y creo que no me atacó porque me olió y no le gusté”, bromea el investigador. Improvisar forma parte del oficio. Agüero recuerda el día en que, ante la falla del motor de una lancha, tuvo que remar en un río con sus compañeros a punta de pala.
Las inclemencias del trabajo de campo y las largas horas de investigación no pretenden caer en saco roto. “Lo que uno quiere no es sólo publicar algo novedoso, sino también que la gente entienda el valor que ese patrimonio fósil tiene”, señala Agüero. “Hace unos años Zanja de Lira era una zona con muchas necesidades, y con todos los proyectos que fuimos desarrollando empezaron a mejorar también los servicios públicos y la calidad de vida de la comunidad. Ahora ellos son los primeros protectores de esos fósiles y saben muy bien qué hacer ante un hallazgo”. Otras recompensas también son gratas. “De poco sirve que redactes un ladrillo que sólo van a leer unos cuantos”, opina Carrillo. “Una de mis partes favoritas es ver llegar a los niños a los museos y explicarles lo que hay. Nada se compara con verles las caras cuando se paran junto a un animal gigantesco y dicen ‘¡guaaaaao!’… Es lo mismo que uno siente”.
El pasado en un tomo
Venezuela paleontológica es el libro más reciente sobre este tema. Patrocinado por la Universidad de Zúrich bajo la recopilación del paleontólogo Marcelo Sánchez-Villagra, cuenta con la contribución de 24 autores nacionales e internacionales. Con 102 ilustraciones originales y 22 capítulos, condensa la evolución de la biodiversidad del país en un lenguaje manejable. Para conseguirlo, se puede llamar al teléfono (0416)205 2672.
Fósiles a la vista
En Venezuela existen varios lugares para contemplar estas piezas. Uno es el Museo Paleontológico de Urumaco, que está ubicado en la Casa de la Cultura de esta localidad falconiana y que reúne varios de sus afamados fósiles del Mioceno y el Plioceno. Otro es el Parque Museo de Arqueología y Paleontología de Taima-Taima, también en Falcón, que presenta entre sus hallazgos más notables una pelvis de mastodonte atravesada por una punta de lanza de más de 13.000 años, documentada por el recordado arqueólogo José María Cruxent (más información en www.taima-taima.com.ve).
En San Carlos, la Fundación La Salle ofrece el Museo Cojedes, Hombre y Ambiente; se visita por cita (a través del correo argenis_aguero@hotmail.com) y posee más de 512 piezas de este tipo. En Caracas, además del Museo de Ciencias, se puede visitar también en los pasillos de la Escuela de Geología de la UCV un repositorio de restos de mastodontes, megaterios, gliptodontes y otras especies extintas. Pertenecen al Museo Geológico Dr. José Royo y Gómez y fueron colectados por algunos de los pioneros de estas ciencias en el país.
Festín para curiosos
Eduardo Saavedra es un programador web venezolano, con afición por la paleontología, que vive en Rumania. En 2009 creó Paleovenezuela, un blog dedicado a registrar los hallazgos más resonantes de distintos científicos en el país, ante la ausencia de una fuente constante de información paleontológica para el público en general. “Tratamos de ‘traducirlos’ en un lenguaje comprensible y fresco; muchos de quienes visitan el blog son estudiantes y así los ayudamos a no intimidarse con el tema. De hecho, nuestro artículo más visitado ofrece información sobre cómo estudiar paleontología”.
Paleoartículos, Paleomemes y Paleohemeroteca son algunas de las secciones que Saavedra alimenta con ayuda de su novia, dos amigos venezolanos en Australia y la colaboración de varios investigadores para promover esta ciencia en el país, aunque asegura que cualquiera puede contribuir. “Paleovenezuela es de todos. Es un granito de arena con el que buscamos divulgar y reforzar el interés en proteger ese patrimonio”. Su dirección es: http://paleovenezuela.blogspot.ch/. Twitter: @paleovenezuela.

domingo, 23 de junio de 2013

Urumaco tierra de ancestros

Urumaco estado Falcón Venezuela

Museo Paleontológico de Urumaco 


Investigación de los Fósiles de Urumaco


Fuente: http://leobardo-urumacotierradeancestros.blogspot.com/ 29 de abril de 2011
REALIZADO POR:
FRANCISCO DAVALILLO C.I.Nº 9.926.020
LEOBARDO NAVARRO C.I.Nº 10.702.675
SAMUEL LEZAMA C.I.Nº 19.296.029
Legado arqueológico:
Esta extensa región posee un gran número de yacimientos de vertebrados fósiles que se distribuyen a todo lo largo de varias formaciones geológicas, que abarcan un intervalo temporal desde el Mioceno medio hasta el Pleistoceno tardío (entre 14 millones de años hasta unos 10.000 años aproximadamente).
Hallazgos en el Desierto de Urumaco:
Los investigadores del Centro de Investigaciones Antropológicas, Arqueológicas y Paleontológicas (CIAAP) de la UNEFM vienen trabajando desde hace ya varios años en los estudios de yacimientos fosilíferos en la zona de Urumaco. Entre estos hallazgos podemos nombrar:
Caimán del Río Purus (Purussaurus sp.)
Edad: Mioceno Tardío (de 8 a 3.5 millones de años).
Procedencia: Desierto de Urumaco, Estado Falcón.

Este gran caimán fue encontrado por primera vez en el Río Purus de Brasil. Este inmenso caimán, que pudo medir hasta 15 metros de longitud, vivió también en la zona de lo que hoy es Urumaco hace aproximadamente 8 millones de años, durante la época del Mioceno. Una característica singular de este gran animal es su gran abertura nasal y sus grandes dientes.
Museo Paleontológico de Urumaco:
En el año 2000 se creó el Museo Paleontológico de Urumaco donde se conservan importantes colecciones paleontológicas de la región, las investigaciones científicas han cobrado auge especialmente desde los años veinte por los restos encontrados de vertebrados, reptiles y mamíferos; entre ellos el Phoberomys pattersoni un roedor gigante que se cree se extinguió hace 8 millones de años y el Purussaurus un caimán que medía hasta 15 metros de longitud.
En 1972 fue hallada lo que se creyó el caparazón de tortuga más grande del mundo de 2,30 metros de largo y 1,95 metros de ancho (hasta 1992), conocida como Uruma o bajo el nombre científico de Stupendemys geographicus, se estima que se extinguió hace unos 6 millones de años. El Museo Paleontológico de Urumaco (MPU) es creado para preservar la riqueza paleontológica de la región de Urumaco, ubicada en el noroccidente del Estado Falcón, Venezuela.
El Museo desarrolla un programa de investigación, la conformación de las colecciones paleontológicas y su exposición al público, y el diseño de un programa educativo y de acción social hacia la comunidad.




 

domingo, 16 de junio de 2013

Museo Geológico Dr. José Royo y Gómez, Universidad Central de Venezuela, Caracas

 

 
Exposición de muestras geológicas de Venezuela y el Mundo
 
Craneo fósil de reptil
 
Hueso fosil

Retrato del Dr. José Royo y Gómez
 
Vease Biografia y bibliografias del Dr. José Royo y Gomez en: http://www.pdvsa.com/lexico/profesi/biografi/bi0033.htm
Es fundado en 1956 por iniciativa del Dr. José Royo y Gómez Este contemplaba la creación de un gran museo nacional que fuese referencia de la geología y paleontología venezolana. Las colecciones ya existentes en la Escuela de Geología, Minas y Metalúrgica servirían como base y a estas se las sumarían las muestras producto de las exploraciones de campo que el Profesor Royo y Gómez realizaba con sus estudiantes. Los yacimientos de fósiles vertebrados de Muaco, Guaibacoa y Taimataima en falcón son identificados en estas exploraciones, y con ello se desarrollan una seria de excavaciones en el área de Muaco en compañía del entonces aprendiz J. Ma. Cruxent, donde se obtendrían más de 1500 piezas fósiles Vertebrados. Posterior a su muerte las colecciones aumentaron por iniciativa de profesores y estudiantes, producto principalmente de trabajos de campo y tesis de grado, En los años noventas el museo es remozado estéticamente y a partir del año 2002 se crea la comisión de reestructuración que genera un nuevo proceso de sistematización de colecciones y adecuación de las instalaciones. En el proceso de inventario general se establecen 6 grupos principales; Petrología, Mineralogía, Paleontología, Equipos, Mapas y Documentos, que sumados preliminarmente dan un total de 47.000 piezas. Este proyecto aún trabaja en la obtención de fondos para acometer los procesos mayores de modernización de la planta física.
Actualmente el equipo de trabajo genera investigaciones y busca mejorar la infraestructura de este, por lo que actualmente acepta donaciones tanto en especies como en metálico para ello. Para más información puede comunicarse con la Dirección de la Escuela. Contactenos!
Dirección: Museo Geológico Dr. José Royo y Gómez, Facultad de Ingeniería, piso 3, UCV. Caracas