domingo, 12 de julio de 2009

José Royo y Gómez







Fuente: www.blogpaleored.com Archivos del 31 de Enero 2008
José Royo y Gómez Nació en Castellón de la Plana (España) el 14 de Mayo de 1895. Hijo de José Royo y de Rosa Gómez.
Licenciado, y luego doctor en ciencias naturales en la Universidad de Madrid, se desempeña como profesor de mineralogía y geología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de la capital española, en el cual también realiza importantes actividades.
A raíz de la Guerra Civil Española, en 1939 se traslada a Colombia, donde permanece hasta 1951; en esa nación contribuye a la fundación del Servicio Geológico Nacional y organiza el Museo Geológico Nacional, (ahora conocido como el Museo Royo y Gómez), y fue nombrado director del laboratorio geológico del Museo de Bogotá, en 1945, con la publicación de dos Mapas geológicos de Colombia.
Allí estudió también fósiles del cretácico, y comparó los organismos marinos con sus homólogos españoles que ya había estudiado.
Invitado, y debido a que su esposa no podía soportar la altitud de Bogotá, se trasladó a Venezuela en 1951, donde es nombrado profesor titular dentro del departamento de Geología de la Universidad Central de Venezuela y catedrático de mineralogía y geología en el Instituto Pedagógico Nacional.
En 1960 obtuvo la nacionalidad venezolana. Se destaca en el país como el primer profesional en la rama de la paleontología de vertebrados, contribuyendo en la organización de la primera colección de vertebrados fósiles de Venezuela.
Investiga, en particular, junto con José María Cruxent, del Museo de Ciencias, el importante yacimiento arqueológico y prehistórico de Muaco en el estado Falcón.
Su obra, compuesta de 123 títulos, incluye 6 publicaciones de enseñanza y vulgarización científica, 72 estudios de paleontología, 35 de geología, 9 de mineralogía y petrografía y 2 de prehistoria.
Títulos Académicos:
Licenciado en Ciencias con Premio Extraordinario el 21 de junio de 1916 por la Universidad Central, Madrid, España
Doctor en Ciencias, especialidad Geología y Paleontología, con altos honores, el 17 de diciembre 1921 por la Universidad Central, Madrid, España.
Experiencia profesional:
1916-1918. Trabajó como ayudante de práctica de geología, en la Facultad de Ciencias, Universidad Central (Madrid)
Ayudante técnico de la Comisión para Investigaciones Palentológicas y Prehistóricas de España, 1918-1928.
Desempeñó desde 1922, el cargo de profesor de mineralogía y geología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, España. Vocal de la junta de profesores del mismo museo.
En 1927 es agregado al Instituto Geológico y Minero de España para la confección del Mapa Geológico.
1930. Jefe de la sección de paleontología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.
1932. Director del Cursillo de Geografía para profesores de 2° enseñanza, Ministerio de Instrucción Pública (Madrid).
1936-1937. Director General de Minas.
Desde 1937 es Miembro del Consejo de Minas, Ministerio de Hacienda.
Jefe de la sección de geología del museo anteriormente mencionado.
Director del Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria de Madrid.
1937-1938. Director y organizador de los Laboratorios del Instituto de Ciencias Naturales.
En 1939 fué fundador junto con el ingeniero Benjamin Alvarado del Servicio Geológico Nacional, Ministerio de Minas y Petróleos de Colombia, y se desempeñó como Geólogo y Paleontólogo.
Organizador y director del Museo Geológico Nacional.
Desempeñó desde 1946 el cargo de profesor de geología y palentología del Cuaternario en el Instituto Etnológico (Colombia).
Profesor de Geología en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia, desde su fundación en 1947.
Desde 1951 hasta su muerte fué profesor titular de la Escuela de Geología, Minas y Metalurgia, Facultad de Ingeniería, Universidad Central de Venezuela.
1952-1960. Profesor de mineralogía y geología en el Instituto Pedagógico.
Desde 1956-1957 estuvo encargado del Cursillo de Geología Militar para la especialidad de Ingeniería en la Escuela de Infantería e Ingeniería Militar.
1956-1959. Profesor de geología de la Sección de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central.
1958-1959. Miembro del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico (como delegado de la Facultad de Ingeniería) de la Universidad Central de Venezuela.
Delegado de Escuela de Geología, Minas y Metalurgia, de la Universidad Central de Venezuela, en el Congreso Geológico de Copenhague.
Premios:
Premio Lorenzo Codazzi (Medalla de oro, en 1945), otorgado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros, por la publicación del Mapa Geológico General de la República de Colombia del cual es coautor.
El Segundo Congreso Nacional de Ingeniería de 1949 recomendó la publicación del Trabajo "Mapas Geológicos de Bogotá y del Centro y sur de su Sabana y Breve Explicación".
La promoción de geólogos de la UCV del curso 1958-59 lleva su nombre.
La Asociación Venezolana de Geología, Minas y Petróleo, diploma de honor por su colaboración.
El Director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid le dedicó una especie de ortóptero viviente.
El Director del Museo de Historia Natural de Bruselas le dedicó varias especies entre ellas Galatheites royoi.
Mr. Lambert especialista en Equínidos le dedicó las siguientes especies Gonyopiqus royoi, Cotteaudia royoi, Orthopsis royoi y Botriopyqus royoi.
El profesor Federico Gómez Llueca (Madrid), especialista en macroforaminíferos, le dedicó una especie de Numulítico del Terciario inferior español.
El Dr. Gil Collado del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid especialista en Dípteros, le dedicó una especie del Terciario español.
Cargos:
En 1916 Vicesecretario de la Sociedad Española de Historia Natural, Madrid y desde 1917-1939 Secretario adjunto de la misma.
Vicesecretario y luego Secretario Adjunto de la Sociedad Española de Historia Natural, Madrid, desde 1917 a 1939.
Miembro Vitalicio desde 1924 de Societé Géologique de France, Paris. Vicepresidente desde 1927.
En 1926 el XIV Congreso Geológico Internacional lo nombró miembro de las comisiones encargadas del Léxico Internacional de Estratigrafía y de la Paleontología Universalis.
1926-1928. Delegado del Gobierno Español, del Museo Nacional de Ciencias Naturales y de entidades científicas españolas en Congresos sobre geología y geografía.
Desde 1930 Secretario de la Sección de Ciencias del Ateneo Científico y Literario de Madrid.
1937. El Congreso Geológico lo nombró vocal de las comisiones del Hombre Fósil y de la de Resúmenes.
En 1938 Vicesecretario de la Junta para la ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.
1930-1939. Secretario de la Sección de Ciencias del Ateneo Científico y Literario de Madrid.
Realizó numerosas excavaciones paleontológicas y exploraciones geológicas y geográficas en España y Portugal, bajo los auspicios de Museo Nacional de Ciencias. Además efectuó estudios y trabajos paleontológicos y geológicos en la Escuela de Minas de Paris, facultades de Ciencias y Museos de Historia Natural de París y Lyon (Francia), y en los Museos de Historia Natural de Munich, Stuttgart y Frankfurt (Alemania), Bruselas (Bélgica), y Londres (Inglaterra).
1945-1947. Presidente de la Sociedad de Ciencias Naturales de Bogotá.
Tesorero desde 1954 de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia.
Fundador en 1957 de la Institución para el Estudio y Conservación del Lago de Valencia.
Falleció en Caracas el 30 de Diciembre de 1961.

viernes, 10 de julio de 2009

Museo de Ciencias continúa siendo el más visitado del país

Museo de Ciencias Naturales de Caracas


Museo de Ciencias Naturales de caracas Foto: Archivo, ABN


Fuente: http://www.abn.info.ve/ Caracas, 8 de julio de 2009
Antropología física, arqueología, etnografía, colección africana y afroamericana, herpetología, paleontología, ictiología, teriología, invertebrados, ornitología y mineralogía, son las colecciones con alrededor de 200 mil piezas, artefactos y ejemplares que resguarda el Museo de Ciencias. Este Patrimonio Nacional, con más de 130 años de fundado, es el más antiguo del país y sigue siendo hoy día la institución museística más visitada de Venezuela, no sólo por la diversa gama de actividades que realiza, sino porque las exposiciones que presenta son muy atractivas para el público en general, con contenidos y montajes únicos. Así lo corrobora la directora de Integración Comunitaria y Servicios Públicos del Museo de Ciencias, Luxy Acosta, haciendo énfasis en la importancia de la institución dentro de la zona cultural de Caracas, donde brinda apoyo a la educación formal siendo un espacio interesante para niños, niñas, adolescentes y adultos. Por eso, se define como un medio de comunicación que divulga 'la diversidad del conocimiento científico, según distintas fuentes del saber y un centro de investigación y conservación del patrimonio natural y cultural que custodia'. Según las estadísticas que llevan, el Museo de Ciencias ha sido visitado desde el año 1999 al 2008 por un millón 393 mil personas. Para este año, las proyecciones indican que lo visitarán más de 100 mil personas, dado que el promedio anual se ubica en unas 139 mil. La época de mayor afluencia es el período de vacaciones escolares. Pero estas cifras no son lo más importante, señala Acosta, lo crucial es que el Museo demuestra que la ciencia no es algo elitesco, “está allí al alcance de todos, esa es precisamente la idea de desarrollar estrategias diferentes que permitan un acercamiento a los distintos tipos de públicos”. La institución atiende a colectivos con características particulares: comunidad científica, niños y adolescentes, población con necesidades especiales de atención, comunidades organizadas, instituciones, comunidad educativa y público en general. Por ejemplo, enfatizó Acosta, con los talleres, que también se imparten a los docentes, se provee a estos de estrategias metodológicas que les permiten introducir en el aula herramientas de carácter museográfico, para transmitir los mensajes de una manera alternativa. “Para nosotros el elemento lúdico es importante, es el aprender jugando con un objetivo claro, en este caso en el contexto científico... Es la misión del Museo”. Asimismo, ofrece una gran variedad de servicios: Centro de Documentación, Infocentro, Sala de lectura, talleres y demostraciones, charlas, visitas guiadas, programación audiovisual, plan vacacional gratuito, entre otros. Sin embargo, aseguró Acosta, el gancho del Museo son sus exposiciones y la relación “mágica” que cada visitante experimenta cuando se comunica con ellas y encuentra un mensaje. Por otra parte, la institución desarrolla varios proyectos con la comunidad, por ahora con San Agustín, que es la más cercana. “Encontramos una cosa importante en cuanto a la interacción con la comunidad, y es que una cosa es trabajar para la comunidad y otra trabajar con la comunidad”, expresó Acosta. En ese sentido, dijo, se parte desde sus necesidades y expectativas, identificando fortalezas y debilidades para luego conocer en cuál situación se les puede acompañar y contribuir así a la solución del problema. Con esta visión de participación protagónica y activa de la comunidad, es que se desarrollan actividades para fomentar el cambio de conciencia. En el caso de San Agustín se está tratando por ejemplo, el tema de la disposición de los desechos y los problemas con el agua. Ante esto, acotó Acosta, el Museo de Ciencias ofrece un marco teórico para abordar la situación, mientras que la comunidad se compromete a responsabilizarse para ejecutar las acciones y resolver. Aunque este año el presupuesto de los museos nacionales sufrió una reducción, la programación habitual de la institución continúa realizándose, tanto con las alianzas que se han establecido, como con el trabajo comunitario y la iniciativa y creatividad del personal.

martes, 7 de julio de 2009

Llano de Anís se propone tener su Parque Paleontológico Comunitario

Fuente: www.el-nacional.com Caracas, 22 de junio de 2009 Vanessa Davies
El molar de un mastodonte ha facilitado la organización en el pueblo merideño, con apoyo de la ULA
El día en que, por casualidad, apareció el diente de un mastodonte en el terreno de Erasmo Buitrago, nadie esperaba un gran acontecimiento en Llano del Anís. Pero lo que semejaba una jornada como cualquier otra del último mes de 2007, cambió la vida en ese pueblo del estado Mérida, que sólo sabe de frío en las noches y mucho sabe de pasar trabajo.
Al contemplar la pieza dental de 30 centímetros, a la luz de la mañana del 16 de noviembre de 2007, la frase de Ana Rosa Fernández (una mujer de 71 años de edad) no se hizo esperar: "Eso no es de un animal de este tiempo". Y vaya que no lo era. El molar pertenece a un ser de 14.000 a 16.000 años de antigüedad. Uno de los grandes mamíferos extintos.
La riqueza va aflorando -con la dedicación de los antropólogos Lino Meneses y Gladis Gordones- desde las entrañas de Llano del Anís. "Este es el único yacimiento paleontológico del Cuaternario de la cordillera andina de Mérida", destaca Meneses, quien coordina el Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez de la Universidad de los Andes. Con el nombre de Cuaternario se conoce a la era más reciente de la Tierra.
En esos huesos, y en los otros que puedan conseguirse, hay una oportunidad para toda la gente de Llano del Anís, acostumbrada a ser un punto más en la carretera hacia El Vigía.
Esa riqueza la intuye Fernández, una mujer sencilla que insiste en que hay más animales de otras épocas enterrados en el pueblo. La supone su esposo, Víctor Villasmil, quien puntualiza: "Tenemos fe de que aquí vamos a ver progreso para la comunidad". De hecho, el proyecto de convertir la zona en un Parque Paleontológico Comunitario ­con respaldo de la ULA y abierto a turistas, estudiantes, investigadores y curiosos- ha sido asumido por los consejos comunales.
El hallazgo del mastodonte "es una bendición de Dios", admite, entre sonrisas, María Araque, integrante del Consejo Comunal Las Mesitas del Anís (uno de los cuatro constituidos en el pueblo). Tal como lo explica Araque, los vecinos organizados presentaron la propuesta ante Fundacite.
Requieren recursos para continuar con las excavaciones, preparar las áreas de exhibición con los huesos originales y formarse en la materia con el fin de asumir cabalmente la tarea. "Ojalá el Gobierno nacional nos eche una manita con eso", asoma Araque.
¿Nueva teoría de poblamiento?
En la tierra roja de Llano del Anís (Llano de Gigante, según la toponimia popular) estaban escondidos los huesos del mastodonte. También, de equus (antecesor de los caballos) y de hojas fosilizadas. Pero es probable que otros salgan a la luz, anuncia Gladys Gordones, coordinadora del programa de enseñanza de la Historia Prehispánica del Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez. "Localizamos varias áreas de Llano del Anís en las cuales hay restos de megafauna". Posiblemente más equus y megaterios.
Los estudios indican que muchos años atrás hubo en Llano del Anís una laguna. "Pudo ser uno de los últimos reservorios de megafauna en Venezuela y en Suramérica", apunta Gordones. Aunque hasta la fecha no hay rastros de que el animal fue cazado, Lino Meneses no lo descarta. De comprobarse esta hipótesis, adelanta el investigador, cambiarían las teorías de poblamiento del norte de Suramérica y de la cordillera andina de Mérida.
Gordones y Meneses han realizado varias reuniones con los vecinos para orientar el proyecto del Parque Paleontológico Comunitario. Han participado, también, el alcalde del municipio Sucre, integrantes de las mesas técnicas y diputados de Mérida. "Ha sido difícil, porque se trata de una comunidad con muchas carencias.
Vivir del patrimonio parece muy fácil, pero la gente teme que se quede en el papel", advierte la antropóloga.
Algunos hechos retrasaron la consolidación del proyecto: hasta la fecha, y debido a la ausencia de recursos, no se ha podido cumplir con la datación de los huesos del mastodonte. Los consejos comunales están en proceso de legitimación. No falta la incredulidad entre los moradores. Lo cierto, sin embargo, es que el parque sería una fuente de ingresos para los residentes, por los circuitos turísticos, la venta de artesanía (una vecina, Ana de Díaz, ya está elaborando representaciones del mastodonte con concha de cambur). Mejorarían los servicios públicos y la infraestructura, acota Meneses. Pero, además y gracias a este mamífero del pasado, quienes habitan en Llano del Anís podrían reencontrarse con su cultura.

sábado, 27 de junio de 2009

Proyecto de ruta de petroglifos en El Hatillo busca cambiar destino del municipio

Fuente: www.abn.info.ve. Caracas, 10 de marzo 2008
Cultura
Poca gente sabe que existen; para muchos El Hatillo es sólo una población montañosa ubicada al sureste de Caracas, que los fines de semana se llena de gente por sus bonitos paisajes y su fama de buena gastronomía y artesanía. Sin embargo, esta zona considerada como la franja protectora de la capital, esconde en su territorio las huellas de sus antiguos pobladores: unos petroglifos. El plan La ruta de los indígenas, en el cual el comisionado de la Alcaldía Metropolitana para la Casa del Poder Popular del municipio El Hatillo, Miguel Ángel Mariño y la antropóloga Aivel Gómez, junto a otro grupo, llevan más de 5 años trabajando. Este plan finalmente se empieza a materializar poco a poco con el apoyo reciente del Instituto Metropolitano de Patrimonio Cultural de Caracas (Impcc), presidido por Fabiola Velasco. ¿Pero de qué se trata este ambicioso proyecto que incluye además concretar una declaratoria como Patrimonio Cultural? La ruta de los indígenas es un proyecto endógeno que además de rescatar el pasado de esta zona y convertirlo en un pequeño museo natural, pretende incrementar la actividad económica, cultural y educativa alrededor de este atractivo turístico, basado en los petroglifos presuntamente realizados por los indios mariches, que se inician en Tusmare y recorren otras áreas cercanas a las cuencas hidrográficas. El proyecto se lleva a cabo en tres etapas, que comprenden: Plan de manejo integral y vitalización de los petroglifos de El Hatillo, Saneamiento de las cuencas hidrográficas y Desarrollo socioproductivo de proyectos de desarrollo endógeno. Para Miguel Ángel Mariño, 'este proyecto reforzará el sentido de pertenencia, identidad y el conocimiento sobre nuestros ancestros'. Aparte del apoyo del Impcc y varios especialistas, este trabajo colectivo se está realizando junto a los Consejos Comunales del sector, la Casa del Poder Popular de El Hatillo y la Cooperativa Milarro. Explicó Mariño que las primeras investigaciones sobre los petroglifos y su entorno las realizaron el antropólogo José María Cruxent y el cronista de El Hatillo hace 50 años. En ese estudio, agregó Gómez, Cruxent decía que había 47 piedras entre Baruta y El Hatillo, aunque actualmente se han ubicado sólo cinco. 'Gente de la zona asegura que hay petroglifos tapiados por construcciones de quintas. Se han perdido muchos, porque en los ecocidios que se han cometido en el municipio, se ha irrespetado esto, no se le ha dado valor” dijeron ambos. En ese sentido plantean este proyecto como la salvación del municipio El Hatillo. “Si no protegemos esta zona, se va a convertir en un lugar completamente hacinado, con construcciones sin planificación, por el poder del dinero. Todos los caraqueños están buscando refugio acá y llegará un momento en que será contraproducente si no le damos una visión ecológica, no tendrá nada que envidiarle a lugares que no se planificaron como Petare, Baruta o Catia. Por eso esto tiene razón de ser dentro de lo que es la nueva política, la construcción de la conciencia” enfatizó Mariño. Por eso consideran que esta es la oportunidad que se tiene 'de planificar, de paralizar las cosas, esas ganas desmesuradas de construir. Cuencas de agua y cualquier cantidad de manantiales limpios en estos momentos están siendo ensuciados y convertidos en cloacas. Muchos se pierden en el Guaire, y este municipio uno de los grandes problemas que tiene es el agua. Entonces cómo se ve que no hubo nunca planificación, cuando tanta agua limpia se pierde en el Guaire. Esto es parte de lo que es la visión macro del proyecto, un cambio social y de conciencia, aceptando la valoración de la tierra y el paisaje”, indicó. Esta ruta museística, ecológica y turística con los petroglifos como primera figura, contará la historia de nuestros ancestros a través de las piedras, integrando a las comunidades que viven alrededor de las cuencas de agua desde hace más de 50 años. Acotó Mariño que siempre han pensado que El Hatillo es como el país, un 15% urbano y un 85% rural. Y al salvarlo se puede ir por buen camino, convirtiéndolo en una reserva e implementando una política ecológica y endógena. Turismo para que la gente de la zona encuentre un modo de vida digno. 'La gente de afuera no conoce sino el el casco del pueblo, La Lagunita, Oripoto... que son las urbanizaciones más conocidas, pero no conocen una realidad oculta que son 11 mil 490 hectáreas de municipio, de las cuales el 85% es rural, desasistido. Alrededor de las cuencas hay comunidades sin ningún tipo de servicios', señaló Mariño. Reconocen que La ruta de los indígenas es un proyecto ambicioso, a largo plazo, en el que estarán involucradas aproximadamente 15 comunidades (alrededor de 4 mil personas) que directamente podrían ser parte de este núcleo de desarrollo endógeno. 'Las comunidades están ganadas para el proyecto, todos tienen ideas para la ruta', aseguró la antropóloga Aivel Gómez, quien hizo su tesis de grado sobre los petroglifos de El Hatillo. Junto al proyecto arqueológico en sí está la creación del grupo ecológico juvenil Guardianes de la Montaña, con el que se busca formar tanto a la población juvenil como a los adultos en cuanto a la conservación ambiental. Ya han pasado por los talleres 95 niños de cinco comunidades. Sobre el origen y la historia de estos petroglifos, Gómez señaló que nunca se ha logrado determinar en qué época fueron hechos, aunque se sabe que son de antes de la llegada de los colonizadores porque no hay referencias históricas sobre ellos. Tampoco se tiene certeza sobre sus autores, pero por el estilismo que presentan, con triángulos concéntricos, la antropóloga dijo que se cree que son de grupos Caribe. 'La cerámica caribe trabaja mucho este tipo de signos, que supuestamente tiene que ver con la interpretación de las culebras, con el tema del eterno retorno, con el morir para volver a nacer... En esta zona habitaban los indígenas mariche, que también eran de filiación linguística caribe. En estos petroglifos se repiten los círculos concéntricos que tienen que ver con las quebradas, los ríos, las interpretaciones cartográficas o astrales, la fertilidad. También se repiten las caras como en forma de corazón (se destacan ojos, nariz y boca); motivos de animales sólo conseguimos lagartijas', indicó. Resaltó también que según la interpretación de Cruxent, estos petroglifos eran un hito fronterizo de los mariches, específicamente entre dos hermanos caciques: Aricamacuto y Tapiaracay, siendo la quebrada una frontera entre ambos cacicazgos. 'Hoy en día no creemos necesariamente eso, sobre todo porque hay algunos ubicados tierra adentro, pero sí hay una relación estrecha entre el agua y las piedras', dijo Gómez. En la zona hay además pilones líticos o metates, que son los antiguos pilones hechos en piedra donde se molían los granos, lo que significa que allí había asentamientos humanos estables. En cuanto al estado de conservación de los petroglifos, Gómez señaló que están deteriorados, por factores como la polución (nuevas construcciones) y el clima (lluvia, cambio de vegetación producto de la tala indiscriminada), lo que ha hecho que los surcos que originalmente eran más profundos se hayan ido gastando, incluso hay dibujos que ya se han perdido al revisar fotografías de los años cincuenta. Para los impulsores de La ruta de los indígenas, la protección de los petroglifos como patrimonio cultural de la nación será determinante para el éxito del proyecto, por lo que esperan el apoyo de las autoridades y la población para transformar el entorno de El Hatillo en beneficio de todos.

martes, 16 de junio de 2009

Araya, la comunión entre el mar y la tierra

Fortaleza de Santiago de León en Araya Foto: Antonio Rodriguez

Fuente: http://www.el-nacional.com/ Caracas, 8 de marzo de 2009 DAYANA FIGARELLA
En un breve recorrido por las aguas calmadas de esta península oriental se disfruta otra de las facetas de la naturaleza eterna del estado Sucre. Se puede jugar a la vida de ricos y famosos, mientras el cuerpo se embadurna de bronceador y se disfruta un sorbo de champaña.
Entretanto, el velero avanza rápidamente. Se puede conectar de manera holgada con el placer, pues la costa pareciera rendirse ante la mirada capitalina , poco acostumbrada al delirio de estos paisajes . Pero, cuando se está a bordo de Preludio, la visión del mar puede ser totalmente distinta. Jean Paul Saboureux , mejor conocido como Polo, tiene aquí una gran cuota de responsabilidad.
Además de ser el encargado del timón en su velero de 45 pies de eslora, ya es famoso en esta zona del estado Sucre por sus periplos turísticos con viajeros nacionales e internacionales.
Francés de nacimiento, navegante por convicción, tiene más de 15 años en Oriente luego de haber dejado su oficio de cartero en la población de La Sologne, Francia, y de haber cruzado el Atlántico en una embarcación construida por él mismo. Cuando conoció Cumaná y por supuesto a Ana, su esposa oriunda de Mérida, entendió que aquí estaba su destino. Las aguas que forman parte de los 70 kilómetros de la península de Araya y su hijo Benjamín, así lo certifican.
En la navegación, quizá ciertas costumbres no sean del todo terrenales. Por eso hay que entender a los hombres como Polo, criados en el mar. Preservar la memoria es una prioridad, y nada mejor que comer pescado fresco, como requisito fundamental y casi un ritual. No hay dudas de sus hábitos alimenticios; ya es un avezado narrador de sus travesías.
Dos años de buceo nocturno le permitieron atesorar una colección de fósiles, que hoy enriquecen la estética natural de su hogar en Cumaná. Junto a Rosa Theron, reconocida operadora turística de la zona, ofrecen varias rutas marinas que incluyen la península de Araya y el golfo de Cariaco, en recorridos de full day o por más de dos días. "El mar te da una lección de vida porque aprendes a estar solo contigo mismo; te da una lección de humildad ya que aquí todos somos iguales.
Por eso es que prefiero estar en el agua", expresa Polo, al tiempo que no descuida el norte de su velero. Todo a punta de experiencia e intuición, nada que envidiarle a la tecnología de la brújula o al más avanzado GPS del mercado.
La lección no deja dudas y no queda más que rendirse ante sus argumentos. Así, la brisa coopera con las velas de la embarcación, para dejar ver las pequeñas playas que enaltecen la península de Araya, localizada al oeste del estado Sucre, y caracterizada por sus superficies montañosas y áridas. Ante la vista aparece Punta Arenas, conocida por su riqueza pesquera. Sardinas, tajalí, catalanas y calamares salpican en sus aguas. Luego le sigue playa Dorada, mientras a lo lejos despunta la majestuosa fortaleza de Santiago de Arroyo de Araya: la guardiana de las salinas.
Entre una y otra playa es posible adentrarse a través de recónditas montañas áridas, para observar una representativa selección de fósiles marinos y sentirse en la prehistoria en medio de un paisaje solitario y silencioso, a orillas del mar (con el conocimiento legítimo de un navegante como Polo y la posibilidad de desembarcar en el momento que se quiera, como parte de los privilegios que proporciona la navegación en un velero).
Las precauciones para prevenir insolación serán siempre agradecidas, pues el sol aquí no se doblega. Antes de subir a Preludio, una ligera inmersión en el agua será la acción obligada, no sólo para reconciliarse con la temperatura, sino también para legitimar la amabilidad de estas aguas y el contraste que propicia tantos parajes desérticos y de colores, encargados de delinear toda esta costa.
Fortaleza marina
La segunda parada es el castillo Santiago de Arroyo de Araya, construido en el año 1625. Es considerado como la primera y más importante fortaleza de las provincias de Venezuela. Se dice que, a pesar de que las famosas salinas de Araya fueron descubiertas por Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra en febrero de 1500 (dos años después del recorrido de Cristóbal Colón por las costas venezolanas), al realizar expediciones de exploración y conquista en el litoral de Paria para la corona española, no fue sino hasta el año 1601 cuando el imperio español, ante las incursiones de holandeses e ingleses en la península de Paria, que pretendían apoderarse de las salinas y de la explotación perlífera de la zona, decide iniciar un estudio para construir una fortaleza en Araya.
"Éste es nuestro orgullo y su historia atrapa a todos los viajeros que la visitan. En 1684 fue sacudida por un terremoto y luego en 1761 fue volada parcialmente, quedando inservible para la defensa. De manera que el castillo dejó de tener funciones defensivas, pero las salinas siguieron siendo explotadas por particulares hasta que en 1872 fueron adquiridas por el Estado venezolano. En el año 1960 fue declarado monumento histórico nacional", rememora Carlos Julio Molina, guía de la península y promotor de sus atractivos naturales.
Ya en la orilla de la playa del castillo, Yesenia Fernández y su esposo Rubén Fuentes, juegan a la arcilla y el barro, mientras diseñan las piezas a mano y deletrean el idioma de la energía de la tierra. Los conocimientos de Fernández como socióloga de la Universidad de Oriente, los despliega entre la tierra y el mar de Araya. A las 2 de la tarde es hora de retornar nuevamente al agua, para emprender el viaje hacia el golfo de Cariaco.
Al regreso, la mesa de Preludio está servida y las catalanas esperando a los comensales.
Golfo azul y afortunado
Entre la península y la línea de la costa continental se abre el golfo de Cariaco. Y allí está, en la zona norte, Manicuare: la aldea de pescadores que lleva la huella marcada de su hijo ilustre Cruz María Salmerón Acosta. En esta oportunidad, Julio Hernández, historiador y escritor, es el encargado de pasear a la tripulación del velero por este pueblo de 200 habitantes.
En menos de 10 minutos, el recorrido inevitablemente sugiere la visita a la casa del poeta. Y con la panorámica que brinda la ventana de su dormitorio, es posible ratificar que efectivamente Manicuare nació en el mar. "A pesar de su corta vida, el poeta Salmerón nos dejó un legado cultural y muchas lecciones que hoy permanecen en cada rincón de este pueblo y en las profundidades de este mar. Él vivió para los pescadores y sus letras las puso al servicio de cada habitante de la península de Araya", relata Hernández.
Mientras la nostalgia de su historia se mezcla con el sabor a salitre, algunas frases de Salmerón Acosta se tatúan en la memoria, sin importar cuán rápido sople el viento en esta porción del territorio: "La libélula errante de mi ensueño abre la transparencia de sus alas, con el beso de miel que me regalas a la caricia de tu amor risueño... Soy el azul de un horizonte perdido. Soy el azul donde transita el velero errante de tu vida. Soy el azul infinito que amas con locura".
A escasos metros de la casa del poeta, el milenario arte del barro y el fuego cobra expresión en las manos de Daría Pereda, quien simboliza la eterna presencia del barro ancestral manicuarero, heredero de los antepasados indígenas. En su propia casa, es posible apreciar cómo convierte el agua, la tierra y el fuego en las famosas soperas, juegos para el café, y los históricos vasos porosos que servían para preservar la leche fresca.
De vuelta al mar, Polo y el golfo de Cariaco se reservan uno de los atardeceres más conmovedores en esta zona. El velero se hace cómplice de la fuerza del viento, sin ningún indicio de rebeldía. Particulares aldeas de pescadores como Tacarigua, Merito, Salazar y La Angoleta demuestran la nobleza de esta aguas y la tranquilidad de sus habitantes. Y es que además el área es prodigiosa en especies marinas. No en vano, el estado Sucre surte casi 50% de la producción pesquera de Venezuela.
Al llegar a Laguna Blanca, la aridez queda atrás y las montañas verdes parecieran proteger la superficie marina, a manera de fortaleza. Confirman los privilegios del golfo, más de seis veleros ingleses, holandeses y franceses, que reposan allí durante dos, tres e incluso cinco meses, para de una u otra manera echarnos en cara el placer de la vida en el mar. Son las 6:00 pm. Quedan las gaviotas, los manglares, el silencio inquebrantable y el cielo que se debate entre el naranja y el rojo. Momentos instantáneos e irrepetibles. Sencillamente la comunión entre el mar, la tierra y los tripulantes de Preludio.

lunes, 15 de junio de 2009

Una megafauna caminó por Cojedes, se encontraron 200 fósiles del Pleistoceno

Biodiversidad antígua de Cojedes

Megafauna del Estado Cojedes

Fuente: www.atravesdevenezuela.com 3 de mayo de 20009 JAVIER GRATEROL GARCÍA COJEDES- EL NACIONAL
Perezosos gigantes, mastodontes, grandes cachicamos y armadillos de más de 2 toneladas de peso recorrieron el territorio de Venezuela hace más de 12.000 años. Cinco investigadores de la Fundación La Salle, de la UCV y del IVIC hallaron en abril pasado los restos de herbívoros y carnívoros en la zona Zanja de Lira, en el sur del estado Cojedes. Este descubrimiento, afirman, es el primero en los llanos venezolanos
Han hallado más de 200 fósiles entre 2008 y 2009, y una punta de lanza de los primeros habitantes del continente
Herbívoros y carnívoros de más de 6 metros de altura recorrieron el territorio de Venezuela hace 12.000 a 25.000 años atrás, durante el período del Pleistoceno tardío. Los 200 restos de perezosos gigantes, mastodontes, grandes cachicamos y armadillos de más de 2 toneladas de peso, encontrados en el estado Cojedes a principios de abril, tienen cómo demostrarlo.
Un grupo de cinco investigadores: antropólogos, geólogos, biólogos y paleontólogos de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, de la Universidad Central de Venezuela y del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas hallaron fósiles de esta megafauna prehistórica en el territorio de Zanja de Lira, al sur del estado Cojedes, en lo que aseguran son los primeros descubrimientos de este tipo en los llanos venezolanos.
Los estudios en el lugar comenzaron en 2001, cuando los expertos colectaron varias muestras de estos animales.
En 2008 iniciaron la primera excavación paleontológica realizada en el país, asegura Argenis Agüero, antropólogo de la Fundación La Salle y líder del equipo.
"Nos dimos cuenta de que había mucho más por encontrar, pero en esa zona las condiciones climáticas nos permiten sólo un mes y medio para trabajar porque es cuando el río llega a su máximo nivel de sequía y deja aflorado el estrato donde se encuentran los fósiles", explica. La falta de agua sólo les dejó desde marzo hasta abril para excavar y extraer los restos.
A principios de abril de 2009, hallaron dientes, vértebras, costillas y otros restos de huesos de mastodontes y perezosos gigantes. Además, durante un recorrido por el caño Igües, cerca de la excavación, también encontraron restos de un cachicamo gigante, de un armadillo del tamaño de un vehículo pequeño, de un animal parecido a un camello con la cabeza semejante a una danta y parte del colmillo de un cocodrilo que aún no han identificado.
En total, en el último año, han recolectado más de 200 piezas.
El paleontólogo del IVIC, Ascanio Rincón, coincide con Agüero en que con este hallazgo cambian las teorías paleontológicas hasta ahora predominantes en América. "Estos descubrimientos echan por el suelo la teoría del desierto en el Pleistoceno tardío para los llanos de Venezuela, que sostenían que allí no podía habitar este tipo de animales", dijo.
La megafauna que se encontró en Cojedes vivió en paisajes semejantes a los de la sabana de África: con abundante agua y vegetación para sobrevivir, y no en una zona desértica, explicaron.
"Se abre una nueva dimensión para los llanos de Venezuela y para el norte de Suramérica, desde el punto de vista paleontológico", agrega.
A partir de ahora, comenzarán a realizar la limpieza de todas las piezas. "No es extraño que en alguno de los bloques que no hemos limpiado encontremos cosas nuevas.
En el despeje aparecen muchas cosas. Todavía falta mucho por descubrir y puede haber sorpresas", agrega Agüero. El proceso, dice, les tomará más de un año.
Para marzo de 2010 está previsto iniciar la excavación de un tramo del caño Igües para buscar más huesos.
El arma del crimen. Una punta de lanza forma parte de los hallazgos en la región de Zanja de Lira. Es una pieza con forma de pedúnculo parecida a la que desarrollaron los miembros de la cultura Clovis de Norteamérica, que vivieron hace unos 13.500 años.
"La tipología de la lanza es única, con un acabado muy tecnológico de la punta. Eso demuestra que el hombre prehistórico de Venezuela tenía una cultura mucho más avanzada de la que conocíamos", indica Rincón.
Señala que puede tratarse del "arma del crimen" responsable de la desaparición de la megafauna que habitó la zona,

viernes, 12 de junio de 2009

Exhibicion de fósiles de el Breal de Orocual en la Hacienda La Estancia en Caracas

Afiche de la exposición Breal de Orocual

Exposición de fósiles de El Breal de Orocual en la Hacienda la Estancia en Caracas
Réplica en PVC de esqueleto completo de Tigre dientes de Cimitarra
Réplica de fósil en PVC de cráneo de Lobo

Réplica de fósil de PVC de cráneo de León del Pleistoceno (Panthera atrox)

Fuente: Pedro L. Biern Caracas, febrero de 2009
Fotos: Z. Morandi

Recientemente visité la Hacienda la Estancia, centro de Arte de PDVSA en donde se exhibió una muestras de fósiles de mamíferos, éstas replicas de fósiles de El Breal de Orocual esta ubicado en el Estado Monagas. En la muestra se podían ver cráneos de Leones, Tigres, Cachicamos y hasta Lobos demostrando así la variedad de especies encontradas en este rico yacimiento paleontológico.
Este yacimiento es el más importante descubierto en estos tiempos en Venezuela.