jueves, 22 de septiembre de 2016

Arqueólogos venezolanos se oponen a la explotación minera indiscriminada

Explotacion minera indiscriminada de oro y diamantes
Alfarería del Orinoco
Fuente: http://www.laloquera.com/blog/2016/04/17/arqueologos-venezolanos-se-oponen-a-la-explotacion-minera-indiscriminada/ abril 7 del 2016
La asociación que agrupa a los Arqueólogos y Arqueólogas de Venezuela lanzó un comunicado en el que rechazan el decreto de creación del la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”.
Tal decisión fue promulgada en el decreto 2.248, emitido por el presidente de la República, Nicolás Maduro, pone en peligro, a juicio de los profesionales de la arqueología, la conservación de las raíces ancestrales venezolanas.
El decreto de creación del llamado “Arco Minero” fue publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 40.855. Abarca un área de 111.843,70 kilómetros cuadrados, cuya poligonal incluyen: la desembocadura de los ríos Apure y Zuata sobre el río Orinoco y las cuencas de los ríos Chorro Macho, Aro, Ariza, Mato, Tacoto, Caura, Cuchivero, Cuchiverito, Guaniamo y Parguaza y los límites noroeste del Monumento Natural Sierra de Maigualida y a solo 5 kilómetros del Monumento Natural Cerro de Guanay, declarados ambos monumentos nacionales, según el Decreto Nº 1.233 del 2 de noviembre de 1990, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 4.250 del 18 de enero de 1991.
En el texto, el gremio asegura que es “la cuenca del Orinoco, en términos de la investigación arqueológica sistemática, una referencia continental para la compresión de nuestros procesos históricos culturales del norte de Suramérica y las islas caribeñas que sustentan nuestros lazos de integración política y cultural”.
La explotación minera no supone solo, un riesgo a estos bienes “intangibles”, sino que además vulnera espacios y pruebas histórico-culturales de la presencia humana en el territorio venezolano: “El legado material e inmaterial de todos estos procesos que impulsaron los pueblos que ocuparon la cuenca del río Orinoco a partir del año 10.000 antes de nuestra era, deviene en la actualidad en una herencia cultural que se expresa en nuestro patrimonio arqueológico: antiguos espacios habitacionales abandonados con sus suelos antropogénicos asociados, retos de paleoflora y paleofauna, instrumentos líticos, cerámica arqueológica, petroglifos y pinturas rupestres, entre otros”
El texto original de la Asociación de Arquelógos de Venezuela, puede ser leído aquí
Más de 100 años de investigación arqueológica y antropológica en la cuenca del río Orinoco, desarrollada por nuestros pioneros de la antropología y la arqueología en Venezuela y proyectos de investigación impulsados y ejecutados por arqueólogos/as venezolanos/as y extranjeros/as de reconocida trayectoria académica de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) e independientes, financiados desde el Gobierno Nacional y sus entes descentralizados (FONACIT, CVG, EDELCA y CORPOELEC, entre otros), nos han permitido saber que en la cuenca del río Orinoco existió desde el inicio del Holoceno una gran región geohistórica ocupada por comunidades antiguas de cazadores-recolectores y posteriormente grupos agroalfareros semisedentarios y sedentarios que poblaron esta porción territorial y cuya historia se vincula, por un lado, con la cuenca del río Amazonas a través de la interconexión fluvial natural que se establece entre los ríos Orinoco-Casiquiare-Negro-Amazonas; y por el otro, con los Llanos venezolanos y el Caribe insular, lo que hace de la cuenca del Orinoco, en términos de la investigación arqueológica sistemática, una referencia continental para la compresión de nuestros procesos históricos culturales del norte de Suramérica y las islas caribeñas que sustentan nuestros lazos de integración política y cultural.La formación y articulación de la gran región geohistórica a la que hacemos mención se debió a la existencia de una gran red de comunicación fluvial que confluía en el majestuoso río Orinoco y a los numerosos y variados ecosistemas presentes en un área tributaria bi-nacional del orden del millón de kilómetros cuadrados y una longitud de 2.140 km, hasta su desembocadura al mar: bosques tropicales, selvas de galería, sabanas, ciénagas y lagunas: hábitats ricos en recursos vegetales y animales que facilitaron definitivamente la reproducción social y material de la vida humana.Hasta la fecha, las investigaciones realizadas en diversos contextos arqueológicos nos han permitido conocer que la cuenca del río Orinoco fue ocupada entre los 10.000 y 4.500 años antes de nuestra era por grupos de cazadores/as-recolectores/as-pescadores/as y es alrededor de 1.000 años antes de nuestra era que emerge la sociedad tribal productora de alimentos que es disuelta con la irrupción del modo de vida colonial expresado también en contextos arqueológicos orinoquenses, cuya cronología estaría entre los años 1536-1817 de nuestra era, período en el cual las misiones capuchinas catalanas en Guayana desarrollan el primer proyecto capitalista vinculado, entre otros productos, a la explotación y fundición del oro aluvional extraído de las arenas del río Caroní.Las evidencias arqueológicas obtenidas de los sitios arqueológicos hasta el presente nos indican que, desde épocas muy tempranas, los grupos humanos que colonizaron la cuenca del río Orinoco se apropiaron de los recursos económicos territorialmente estables y predecibles tales como los que ofrecía la fauna y la flora orinoquense: venados, capibaras, morrocoyes, tortugas, roedores, caimanes, manatíes, peces, monos, aves, así como también, de diversas frutas de palmas, tubérculos y raíces. Ello les condujo desde períodos muy tempranos a desarrollar procesos de ocupación del territorio en aldeas semipermanentes y permanentes, domesticación de plantas como la yuca, ñame, maíz, frijoles y ajíes, entre otros; así como también, a cambios ideológicos-culturales que se expresaron en el desarrollo muy temprano de una estética visibilizada en la cerámica arqueológica orinoquense y en las representaciones rupestres plasmadas en petroglifos y pinturas realizadas al aire libre, en abrigos rocosos y cuevas presentes en la región.El legado material e inmaterial de todos estos procesos que impulsaron los pueblos que ocuparon la cuenca del río Orinoco a partir del año 10.000 antes de nuestra era, deviene en la actualidad en una herencia cultural que se expresa en nuestro patrimonio arqueológico: antiguos espacios habitacionales abandonados con sus suelos antropogénicos asociados, retos de paleoflora y paleofauna, instrumentos líticos, cerámica arqueológica, petroglifos y pinturas rupestres, entre otros, poseen la cualidad imprescindible para reconocer en ellos los procesos históricos concretos que nos permitirán como sociedad reconocernos en nuestra historia común de manera que podamos entender el carácter causal que dicha historia precedente tiene sobre nuestras condiciones actuales de existencia.Por lo dicho anteriormente, vemos con gran preocupación la decisión de crear la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, según el decreto 2.248, emitido por el ciudadano Presidente de la República, Sr. Nicolás Maduro Moros, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 40.855, con una extensión de 111.843,70 kilómetros cuadrados, cuya poligonal incluyen: la desembocadura de los ríos Apure y Zuata sobre el río Orinoco y las cuencas de los ríos Chorro Macho, Aro, Ariza, Mato, Tacoto, Caura, Cuchivero, Cuchiverito, Guaniamo y Parguaza y los límites noroeste del Monumento Natural Sierra de Maigualida y a solo 5 kilómetros del Monumento Natural Cerro de Guanay, declarados ambos monumentos nacionales, según el Decreto Nº 1.233 del 2 de noviembre de 1990, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 4.250 del 18 de enero de 1991.La poligonal de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco” engloba un territorio con condiciones paleoecológicas únicas en el mundo, con una estratégica riqueza hídrica (más del 40% de la cuenca tributaria del río Orinoco se ubica en el territorio que abarca el Arco Minero) y, como lo ha demostrado la arqueología venezolana en su más de 100 años de investigación en esta Gran Región Geohistórica, es un territorio rico en yacimientos arqueológicos tales como: Petroglifos, cuevas con pintura rupestres, sitios habitacionales y suelos antropogénicos que contienen restos arqueobotánicos y zooarqueológicos que evidencian las culturas, los modos de vida con sus respectivos modos de trabajo y el manejo dado a las plantas y a los animales por los pueblos ancestrales originarios que ocuparon la cuenca del río Orinoco.Lamentablemente, el decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, no contempla nada en relación al estudio y conservación del Patrimonio Arqueológico que se encuentra y se pudiera encontrar en este territorio y obvia por completo el ordenamiento jurídico venezolano estructurado en los últimos 16 años, en especial el artículo 99 del Capítulo VI de Los Derechos Culturales y Educativos y el 127 y 129 del Capítulo IX de Los Derechos Ambientales de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.De igual manera, el decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, obvia el artículo 11 de la Ley Orgánica de la Cultura (Decreto 1.411, Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela Nº 6.154, 19 de noviembre de 2014) que contemplan que: “A los efectos del presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de Cultura, se considera Patrimonio Cultural de la Nación a todas y cada una de las manifestaciones materiales o inmateriales que se entiendan como resultado o testimonio significativo de la cultura venezolana. También son considerados patrimonio cultural, los bienes culturales arqueológicos y paleontológicos que estén o se hallen en la tierra o en su superficie, circulen, reposen o se encuentren en el medio acuático o subacuático de la República Bolivariana de Venezuela…” y evade el principio de corresponsabilidad del Estado venezolano establecido en el artículo 12 de dicha ley que establece que: “El ministerio del poder popular con competencia en materia de cultura, a través del ente nacional con competencia en patrimonio cultural, en corresponsabilidad con el Poder Popular, debe fomentar el conocimiento, creación, promoción, identificación, valoración, preservación, rehabilitación, salvaguarda, consolidación y puesta en uso social del patrimonio cultural de la Nación”El decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, esquiva por completo y en especial el artículo 5 de la Ley de Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas, dada, firmada y sellada en la sede de la Asamblea Nacional, en Caracas, a los 11 días del mes de diciembre de 2008, estando la ciudadana Cilia Flores como Presidenta de la Asamblea Nacional (Gaceta Oficial de la república Bolivariana de Venezuela Nº 39.115 del 6 de diciembre de 2009).El decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, también obvia por completo la Ley Orgánica del Ambiente(Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela, Nº 5.833 del 22 de diciembre de 2006) y la Ley Penal del Ambiente (Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 39.913 del 02 de mayo de 2012) en lo referido a la necesidad de realizar en todas las actividades capaces de degradar el ambiente los estudios de impacto ambiental y sociocultural necesarios otorgar las permisologías correspondientes.El decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, también obvia el articulo 15 en su parágrafo único de la Providencia Administrativa mediante la cual se dictan las Normas y Procedimientos que Regulan las Actividades Arqueológicas y Paleontológicas en la República, dictada por el Instituto de Patrimonio Cultural (Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 40.028 del 15 de octubre de 2012): “Los programas y proyectos de desarrollo que de acuerdo con la normativa ambiental, por la naturaleza de la actividad requieran Estudios de Impacto Ambiental, deberán incluir en los mismos las medidas necesarias para el rescate de los bienes arqueológicos o paleontológicos que se descubran, a tales efectos deberá contarse con el asesoramiento de profesionales de la arqueología y la paleontología”.Por todo lo anterior, los/as arqueólogos/as que integramos la Asociación de Arqueólogos y Arqueólogas de Venezuela exhortamos al Ejecutivo Nacional para que revise el decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco” para adecuarlo a las normas jurídicas vigentes de la República referidas a la investigación, valorización, preservación, protección y salvaguarda del Patrimonio Arqueológico y Cultural tangible e intangible del pueblo venezolano y de igual forma, solicitamos, amparados en el artículo 99, del Capítulo VI de los Derechos Culturales y Educativos de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que establece que: “Los valores de la cultura constituyen un bien irrenunciables del pueblo venezolano y un derecho fundamental que el estado fomentará y garantizará, procurando las condiciones, instrumentos legales, medios y presupuestos necesarios… El estado garantizará la protección y preservación, enriquecimiento, conservación y restauración del patrimonio tangible e intangible y la memoria histórica de la Nación. Los bienes que constituyen el patrimonio cultural de la Nación son inalienables, imprescriptibles e inembargables. La ley establecerá las penas y sanciones para los daños causados a estos bienes” (CRBV, Gaceta Oficial Extraordinaria de la República Bolivariana de Venezuela Nº: 5.908 de 19/2/2009), que se ponga en marcha con arqueólogos/as venezolanos/as un gran proyecto de investigación arqueológica en la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco” a los fines de preservar para futuras generaciones la herencia histórica y cultural que nos legaron a todos/as los/as venezolanos/as los pueblos originarios que ocuparon desde épocas muy tempranas el territorio delimitado por la poligonal del decreto 2.248 que crea la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”

domingo, 24 de julio de 2016

El puente del camino de los españoles de Puerto Cabello a Valencia

Puente del camino español a Valencia
Puente del antiguo camino español de Puerto cabello a Valencia, Carabobo.
Una joya colonial ubicada dentro del Parque Nacional San Esteban se trata del puente ojival del Camino de los Españoles de Puerto Cabello a Valencia, Carabobo.
Puente Ojival del Camino de los Españoles de Puerto Cabello a Valencia, Carabobo.
Exuberante vegetecion rodea el puente del camino de los españoles de Puerto Cabello a Valencia
Visitantes y excursionistas se quedan maravillados por lo grandioso del puente del Camino Los Españoles de Puerto Cabello a Valencia.
Se dice que cerca del puente existen 6 hornos de cal al igual que un puente de madera anterior al puente de ladrillos
Fuentes:http://www.notitarde.com/La-Costa/Camino-Los-Espanoles-Emblematico-patrimonio-del-Parque-Nacional-San-Esteban-2531839/2015/10/19/667949/ 
Hno. Dositeo "Un coloso en la Selva" Revista NATURA, (29): 14-17 con fotos BN y un dibujo en la portada Caracas, 1965.
El Camino de Carabobo también conocido como el Camino de los Españoles, se encuentra ubicado en el Parque Nacional San Esteban y representa uno de los íconos y atractivos principales de los espacios protegidos en el estado Carabobo por el Sistema Nacional de Parques.
Este paisaje emblemático, de importancia histórica, arquitectónica y arqueológica que se localiza entre los municipios Puerto Cabello y Valencia, alberga una extraordinaria diversidad de flora y fauna en sus paisajes que se vislumbran en un trayecto de 43 kilómetros aproximadamente.
El Camino Real recorre el extraordinario valle de la cuenca del río San Esteban, el cerro Carabobo, la cumbre de San Hilario, fila de Bárbula y el valle del río Cabriales, en una ruta que ofrece senderos a través de la montaña, ríos, cascadas y pozos, además de un bosque húmedo que acoge a la variada fauna del Parque Nacional San Esteban: insectos, aves, venados, cunaguaros, perezosas, dantas, entre muchas otras especies propias de la región.
También, es ineludible mencionar que a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, el Camino de Carabobo fue testigo mudo de innumerables batallas en la Guerra de Independencia y tuvo un relevante valor para el reino español porque era la principal vía de comunicación entre la costa central y el interior de una de sus principales colonias del Caribe.
Puente Ovijal Los Españoles
El Puente Ovijal Los Españoles, el cual se encuentra y forma parte del puente Paso Hondo, es considerado uno de los mayores tesoros y atractivos del Parque Nacional San Esteban por su emblemático paisaje que guarda un significativo patrimonio histórico.
Para la construcción de la imponente estructura Puente Ovijal Los Españoles, la cual tiene 62 metros de largo; 8,53 metros de ancho y que cuenta con una elevación desde su cúspide hasta el agua de 16,6 metros, fueron utilizados alrededor de 14 mil ladrillos.
A estos efectos, el Instituto Nacional de Parques (Inparques), al asumir una política sistemática de protección y preservación de los recursos naturales, bajo el criterio ecosocialista, invita a la población a efectuar el recorrido por el Camino de los Españoles para conocer las riquezas y bondades que ofrece este hermoso espacio del Parque Nacional San Esteban.
Y asimismo, sugiere a los turistas y visitantes acudir con vestimenta y zapatos deportivos, gorras o sombreros, protector solar, repelente de insectos, un kit de primeros auxilios y mucha hidratación.

lunes, 27 de junio de 2016

Serpiente marina más antigua del continente descubierta en Venezuela

Serpiente fósil muy antigua descubierta en Venezuela
Fuente original noticia: https://peerj.com/articles/2027/ y http://paleovenezuela.blogspot.com/2016/05/serpiente-marina-mas-antigua-del.html?spref=fb  
Una nueva especie de serpiente marina fue descubierta en Venezuela. Este fascinante hallazgo fue encontrado en sedimentos de la Era Mesozoica en los Andes venezolanos, específicamente en rocas del período Cretácico del estado Trujillo. El estudio fue publicado por la prestigiosa revista especializada PeerJ, con el título que se podría traducir como: “Una serpiente acuática enigmática del Cenomaniense en el norte de América del Sur” y llevado a cabo por los científicos: Adriana Albino, Jorge D. Carrillo Briceño y James M. Neenan; de Argentina, Venezuela e Inglaterra respectivamente.
La nueva especie fue clasificada como: Lunaophis aquaticus cuya etimología en latín significa “Serpiente acuática de la Luna”, lo que denota la procedencia de los fósiles de la formación geológica llamada “la Luna”, que predomina una gran fauna marina, en el occidente de Venezuela. Estos ambientes sedimentarios posteriormente fueron levantados gracias a los procesos tectónicos que dieron origen a esas majestuosas montañas andinas. Lunaophis aquaticus fue una serpiente marina de aproximadamente un metro y medio de largo, con un cuerpo muy comprimido lateralmente, lo que facilitaba su desplazamiento en el medio acuático como lo hacen las anguilas.
El equipo estuvo liderado por el paleontólogo Jorge Carrillo Briceño, quien refirió que estos fósiles están representados principalmente por pequeños y delicados elementos de la columna vertebral, que se encuentran resguardados en el Museo de Ciencias de Caracas. En el estudio, estos fósiles han sido de gran utilidad para realizar las comparaciones anatómicas con otros hallazgos parecidos de otras partes del mundo y clasificar a una nueva especie de ofidio prehistórico para la ciencia en Venezuela. Esta serpiente es relevante porque representa el registro fósil más antiguo conocido fuera de África y Europa para una serpiente adaptada a un medio de vida acuático.
Lunaophis aquaticus vivió en los mares de lo que hoy es el estado Trujillo hace aproximadamente unos 100 millones de años, un poco más antigua que el Mosasaurus venezolano encontrado en la misma formación, en plena era de los dinosaurios (es importante destacar que las serpientes al igual que los Mosasaurus no eran dinosaurios). A pesar de que los ofidios acuáticos evolucionaron de antepasados terrestres para aprovechar los recursos que este medio ofrece, probablemente nuestra serpiente marina criolla no era capaz de desplazarse en tierra, ni siquiera para reproducirse.
A diferencia de los peces, no tenía branquias y debía subir a la superficie periódicamente para respirar. Los restos de esta serpiente en conjunto a los de otros vertebrados fósiles encontrados en la formación, como peces, incluyendo otro tipo de organismos como tiburones, moluscos y microfósiles, son un indicio más de una gran zona marina que cubrió la superficie donde hoy se encuentran los Andes venezolanos. Aunque no se ha encontrado evidencia directa de qué comía Lunaophis aquaticus, los paleontólogos que la describieron sospechan que sus presas pueden haber sido pequeños peces, ya que restos de estos son muy abundantes en las rocas donde fue encontrada, aunque también podría haberse alimentado de crustáceos y moluscos. 
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sábado, 21 de mayo de 2016

Proyecto arqueologico de investigacion y museo in situ de la Uiversidad Panamericana del Puerto Cabello, Estado Carabobo, Venezuela

Excavaciones arqueologicas UBIPAP Puerto Cabello
Excavaciones arqueologicas UNIPAP Puerto Cabello
Excavaciones arqueologicas UNIPAP Puerto Cabello
Material excavado en la UNIPAP Puerto Cabello
Material excavado en la UNIPAP Puerto Cabello
Material excavado en la UNIPAP Puerto Cabello
Fuente: Abrir esta direccion para ver mas fotografias e informes sobre el museo in situ UIPAP
http://unipapfacehinvestiga.blogspot.com/p/centro-de-investigacion.html

Arqueologia historica en Puerto Cabello, Venezuela

Mapa antiguo de Puerto Cabello, Estado Carabobo
Excavaciones arqueologicas en Puerto Cabello, Estado Carabobo
Muro de piedra en Puerto Cabello, Estado Carabobo
Puerto Cabello, Estado Carabobo
Fuente y fotoss: http://www.ohch.cu/articulos/arqueologia-historica-en-puerto-cabello-venezuela/   21 de marzo de 2011
Por Lisette Roura Álvarez
Durante los años 2006 y 2007, un equipo de especialistas pertenecientes a la Oficina
del Historiador de la Ciudad de La Habana intervino con un proyecto interdisciplinario en el Centro Histórico de la ciudad de Puerto Cabello, estado Carabobo, Venezuela, con el objetivo de confeccionar el plan de rehabilitación de la zona histórica, en el cual estuvo presente la arqueología como especialidad necesaria dentro del proceso de reconstrucción del patrimonio porteño.
Este artículo se centra en los resultados del trabajo efectuado en los tres objetivos arqueológicos intervenidos, los cuales contribuyeron a esclarecer interrogantes y a concientizar a los investigadores locales acerca de la política de restauración y sensibilización del patrimonio edificado.
Puerto Cabello abandona su anonimia, se clava al pecho el Fuerte de San Felipe (…) y definitivamente comienza la ciudad.1
La ciudad de Puerto Cabello posee todo lo interesante y apetecible que un arqueólogo, dedicado a la vertiente histórica, pueda desear. A fuerza de sudor, los conquistadores vascos logran en este sitio vencer al pantano y al mangle, y logran aprovechar el excelente puerto virgen. Un breve análisis de los progresos urbanísticos de la ciudad nos revela su rápida evolución en solamente sesenta o setenta años, los cuales están comprendidos dentro del siglo XVIII. Este núcleo arquitectónico refleja una época en la historia del país, constituida por tipologías en las que pueden reconocerse influencias tanto hispanas como caribeñas. Esto lo hace merecedor de características únicas dentro del panorama regional, de innegables valores patrimoniales.
Breve reseña histórica 
San Juan Bautista de Puerto Cabello: cacao, contrabando, mangle y pantano. Es posible que en el bojeo realizado por Alonso de Ojeda a la costa norte de Venezuela, en 1501, se haya explorado la majestuosa bahía porteña, llamándola entonces Puerto Flechado; o quizás corresponda con el Puerto Muerto del cosmógrafo Diego Rivero (1529), cuestiones que aún no han sido esclarecidas y no deben darse como concluyentes.2 Sin duda, corresponde a don Juan de Pimentel, en el año de 1578, la primera referencia cartográfica con el nombre actual de la población, cuando en el dibujo anexo a su Relación… sobre la provincia de Caracas hace mención a "Pueblo de Cabello", en lo que constituye el primer mapa del litoral central de Venezuela.
Ubicado en la costa norte, en el llamado Golfo Triste y mirando hacia el Mar Caribe, fue considerado desde la época de la conquista el mejor puerto de todo el territorio: "es el mejor puerto de toda tierra firme, en que caven mas de 3 000 Navios, tiene de distancia cerca de 4 leguas".3 Sin embargo: "A Puerto Cabello nadie llega porquee e teme al tremendal por insalubre, aparte de que hay tierras extensas donde nadie puede fijar su casa sin exponerse al peligro inmediato.4 No obstante, se reporta un ataque por parte del corsario holandés Jacobe en noviembre de 1642, que incendia dos buques que se estaban carenando en la rada, destruyen casas y toman prisioneros al capitán Pérez de Hurtado, a tres marineros y tres soldados que hacen resistencia a los invasores.5 La Corona necesitaba un puerto por donde expedir el cacao que se producía en el norte del país y sitúa en Puerto Cabello una guarnición de soldados que garantizaran el éxito de estas operaciones, ya que las aguas del Caribe estaban plagadas por entonces de corsarios y piratas que amenazaban con apropiarse de las mercancías que se enviaban a la Metrópoli. Las habitaciones de estos soldados fueron las primeras construcciones de la zona, pero el contrabando ilícito con los holandeses fructificó de tal manera entre los militares que el gobierno español no pudo controlar a los traficantes y la zona llegó a constituir a principios del siglo XVIII el refugio de la peor gente del interior y de los que lograban escapar de la mano de la justicia.
No es hasta 1720 cuando Pedro José de Olavarriaga realiza la exploración de la franja costera venezolana con el objetivo de hallar un puerto que sirviera de base para
el embarque de la producción de alrededor de un millón de árboles de cacao. Su informe sirvió para la creación, ocho años más tarde, de la Compañía Guipuzcoana, y en 1730 arriba a Puerto Cabello como Director General de empresa, al frente de los primeros barcos.
Ante la necesidad de comenzar rápidamente las operaciones comerciales, se inicia la construcción del almacén de la compañía, que serviría además como alojamiento de los vascos radicados en la zona, lo que constituyó oficialmente la primera construcción sólida de lo que posteriormente se convertiría en ciudad. Esta fue levantada en las inmediaciones del canal de entrada a la bahía, en la rivera opuesta a los terrenos donde se desarrollara posteriormente el centro urbano y en las cercanías de donde se empezara a construir, en 1733, la fortaleza de San Felipe, la obra de defensa más sólida de la región y la que provocó un mayor asentamiento poblacional como resultado de la seguridad que inspiraba en los habitantes del área.
Tres años más tarde había aumentado considerablemente la población en la incipiente villa, pero aún así la única construcción confortable de que podían disponer los "operarios y demás dependientes" era el almacén de la compañía "no siendo este a propósito ny suficiente para la Comodidad de tanta gente", por lo tanto "se sigue la
forzosa necesidad de construir algunas casas para una Capilla, quarteles para operarios y dependientes, almacenes de Pólvora y Erramientas, Fraguas; &, y generalmente todo lo demás".6 
En 1735, la Compañía Guipuzcoana se había fortalecido y había construido una sede para la empresa mucho más cómoda en la banda de tierra donde se planificaba la ciudad, la que constituye hoy en día la construcción más antigua del Centro Histórico y uno de los objetivos del proyecto arqueológico.
Poco a poco los pantanos adyacentes al acceso portuario fueron rellenados y la villa comenzó su desarrollo definitivo hacia el oeste. Al trazar una pequeña muralla con puente levadizo en los límites de la península, esta comenzó a conocerse como Puente Dentro, donde vivían los vecinos más acaudalados de la región, y Puente Afuera o El Arrabal, la zona donde se congregaba la población flotante, artesanos, negros libres y todo tipo de maleantes.
En 1743, el inglés Charles Knowles ataca el poblado y se encuentra con un excelente sistema defensivo que no permite que este sea tomado. Ya en 1772 la zona contaba con 420 casas y en 1786 se censaban en toda la ciudad 4 000 personas, de las cuales el 62 % eran de color, libres, 27 % blancas, 10 % esclavos y 1 % indios libres. De ese total, más de 400 habitantes se dedicaban al comercio y la navegación, incluyendo calafates, marineros y carpinteros de rivera.
Finalmente, en 1811 y tras veintiocho años de reclamo por parte de los vecinos de la zona, el 5 de agosto se le otorga el título de ciudad a la ya amplia zona poblada, concediéndole el nombre de San Juan Bautista de Puerto Cabello.
Proyecto arqueológico 
Durante los años 2006 y 2007, como parte del Proyecto de Intercambio y Apoyo Técnico para el Rescate y Fortalecimiento del Patrimonio Histórico de Puerto Cabello, comienzan las investigaciones vinculadas con la arqueología en esa localidad. Tras realizar minuciosas investigaciones históricas y una revisión de los trabajos arqueológicos previos en la ciudad, se efectúa un levantamiento de los sitios con potencial para ser estudiados: sistema de fortificaciones, antiguo acueducto y múltiples viviendas, pero se decide intervenir los sitios que deben restaurarse inmediatamente, dependiendo de las prioridades en los proyectos de rehabilitación por ejecutar a corto plazo. Este análisis llevó a la necesidad de adentrase en las interioridades de dos inmuebles ubicados en la zona de desarrollo primigenio de la villa: La Casa Guipuzcoana -la vivienda más antigua conservada - y una modesta casa que se convertiría en el Consultorio Médico Barrio Adentro I, de la cual se afirmaba constituía uno de los inmuebles más antiguos de la ciudad por su apariencia y posición dentro del núcleo urbano. El tercer sitio escogido distaba varios kilómetros del Centro Histórico, donde se asentó desde 1548 la ciudad Nuestra Señora de la Asunción de Borburata, primer establecimiento poblacional de la costa norte central del país y génesis de lo que posteriormente sería la ciudad de Valencia, capital actual del estado Carabobo.
Casa Guipuzcoana 
La Casa Guipuzcoana está enclavada en la entrada de la bahía y fue construida en 1734 para albergar a los miembros de la Compañía y a la vez servir de almacén a esta. Todavía hoy es considerada como la construcción civil más bella y emblemática del Centro Histórico, fungiendo como biblioteca pública y sede de la Oficina del Cronista de la Ciudad.
Los diferentes usos a lo largo de su existencia en función de la comunidad han provocado grandes transformaciones en su conformación espacial, ocultando en parte su aspecto original y sustituyendo estructuras antiguas por modernas. Es una construcción realizada en piedra, ladrillos y madera, de tres pisos y techumbre de tejas con múltiples aguas de caída, construida al más puro estilo constructivo español, con patio central y columnas, y elementos que denotan la tradición norteña de la península ibérica.
En 1792, la Compañía Guipuzcoana se retira de la región y realiza un inventario de todos sus bienes, dejándonos constancia gráfica del aspecto primigenio de esta construcción. Al analizar los dibujos encontrados se evidencia la adición y también la falta de elementos arquitectónicos originales, los cuales debían ser investigados para cotejar el proyecto de restauración. En total, fueron identificados seis muros divisorios desaparecidos y once vanos tapiados o transformados, y la adición de una escalera realizada por Grazziano Gasparini en la única intervención "restauradora" efectuada al inmueble durante la década de los setenta del siglo XX. No obstante, estos datos debían ser comprobados y decidimos llevar a cabo una prospección arqueológica parietal que cubriera la mayor parte del inmueble. Este estudio complementaría el proyecto de restauración de la edificación y proporcionaría una solución a los problemas de ventilación y proliferación de agentes biológicos que atentaban contra la conservación de paredes y fondos bibliográficos, que afectaba de igual manera la salud del personal que allí labora y los que acuden a consultar la bibliografía existente.
De un total de once vanos antiguos identificados como transformados, se trabajó en cinco de ellos. Se pudo definir que en la última restauración practicada al inmueble se le aplicó un revestimiento a las paredes compuesto por cemento y arena, de una dureza extraordinaria, pudiendo identificarse en algunos casos pequeños fragmentos de cuarzo en él.
Todo parece indicar que el friso original de la edificación, que debió haber tenido un alto contenido de cal, fue eliminado para aplicar el que en estos momentos puede observarse en todas sus paredes. Se comprobó que todos los vanos tenían una medida standard de  1.50 m de ancho, que algunos de ellos fueron efectivamente tapiados, pero la ausencia de puertas representadas en el inventario de 1792 nos hace pensar en la posibilidad de que este plano tenga errores.
A través del estudio parietal de este inmueble se pudo comprobar:
-Las grandes transformaciones a que se ha visto sometido a través del tiempo.
-La poca confiabilidad de los datos que puede aportarnos el plano fechado en 1792, y que constituye hasta la fecha el más antiguo que se conserva de la vivienda.
- La presencia de vanos y elementos originales de la edificación que aún se encuentran bajo las capas de friso.
Por lo tanto, se recomienda, dado el creciente deterioro del edificio, las condiciones a que se enfrentan los trabajadores y visitantes, y la evidencia de las transformaciones sucedidas, se acometa con urgencia su restauración, para de esta manera lograr mantener en estado óptimo el inmueble más antiguo y emblemático de la ciudad.
Casa de la calle Anzoátegui 1-19 
Esta edificación, futuro Consultorio Médico Barrio Adentro I, está ubicada en la calle Anzoátegui no. 1-19 en el entorno de la plaza Salom, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad. Una de las hipótesis a corroborar a través de las excavaciones arqueológicas es el asentamiento de esta casa en uno de los sitios de más antigüedad dentro del panorama urbano histórico citadino. La observación de los elementos constructivos presentes en esta casa nos indicaba su probable antigüedad, como por ejemplo los muros limítrofes levantados con piedras coralinas –técnica tradicional de las construcciones coloniales de la región–, la utilización de rollizos en la conformación estructural del techo y la típica distribución espacial de las habitaciones en las viviendas porteñas: alargadas, patio y traspatio laterales, y zaguán enfrentado al patio. Sin embargo, con el paso del tiempo y al ampliarse la ciudad, los límites entre los terrenos firmes y los pantanosos se han perdido, y la ubicación en uno y otro darían una cronología aproximada de construcción al inmueble.
Las investigaciones se llevaron a cabo teniendo en cuenta dos objetivos fundamentales: la evolución espacial y la antigüedad de la vivienda. El estudio parietal corroboró las transformaciones en que se vio envuelto el edificio durante su existencia, pues se hallaron vanos tapiados, óculos dentro de lo que hoy corresponden a tabiques divisorios y muros añadidos, lo que logró una reconstrucción hipotética espacial de la edificación y la evolución del mismo.
El procedimiento escogido para el desarrollo de los trabajos excavatorios tuvo en cuenta la exhumación de las diferentes unidades a través de la identificación de la estratigrafía arqueológica, respetando los niveles –primarios o secundarios– en su orden inverso de deposición antrópica. Para el comienzo de los trabajos se delimitó un área de 2,50 m x 2,50 m, y se tomó como nivel ± 0.00 el piso de losas hidráulicas que poseía la cocina actual del inmueble. Se hallaron un total de catorce unidades estratigráficas, todas identificadas como contextos secundarios y contentivos de restos de dieta –Bos taurus, Sus scrofa, Crasostrea rizophorae y Gallus gallus–, Loza Fina Inglesa, Stoneware, vidrio y fragmentos de metal en muy mal estado de conservación.
Los artefactos extraídos, a pesar de corresponder con estratos de carácter secundario, aportan datos interesantes de la vida del porteño de mediados del siglo
XIX. La aparición de múltiples fragmentos de Loza Fina Inglesa denota la abundante importación de esta cerámica hacia el siglo XIX, cronología en la cual se enmarcan todos los artefactos extraídos. El hallazgo del relleno de piedras utilizado para ganar los terrenos pantanosos cercamos a la población –U.E. 14– nos está indicando que esta casa está asentada directamente sobre estos, y por tanto su construcción corresponde con el último cuarto del siglo XVIII y el primero del XIX, época en que ya aparecen en los planos la calle Anzoátegui, justamente donde la vivienda en estudio se ubica. Por lo tanto, la intervención res tauradora pudo ejecutarse en correspondencia con los resultados de las investigaciones, llevando a cabo un proyecto donde fueron tomados en cuenta los vanos y óculos tapiados, siendo reutilizados algunos de estos nuevamente como accesos o como elementos decorativos.
Borburata La Vieja 
El 24 de febrero de 1548 se daba por fundada la ciudad Nuestra Señora de la Concepción de Borburata, ubicada a un kilómetro de la costa y en medio de un fértil valle de clima suave y cómodo acceso a fuentes de agua; y aunque no fue realmente poblada hasta un año después, continuó siendo el primer asentamiento hispano de la región. La fundación de la ciudad en estos parajes tenía como objetivo servir de base a los pueblos del interior, en su mayoría indígenas, para lograr una mejor comunicación entre ellos y por ende buscar el mejoramiento del comercio en la zona. A pesar de que la ciudad Santa Ana de Coro era la que encabezaba la colonización de todo el territorio, la expansión de esta hacia el oriente y el centro imponía la necesidad de situar bases costeras que fungieran como apoyo a esas acciones.
El listado de los fundadores –todos hombres– de la ciudad de Borburata, lo integraban cuarenta y un nombres, pero el asedio sin tregua de corsarios y piratas, las pésimas condiciones que presentaba el terreno para la cría de ganado vacuno y las constantes plagas, hicieron que la población comenzara a abandonar el sitio veinte años después de su fundación, y dejaran atrás un caserío donde predominaban las construcciones de madera y quizás las más importantes, como la cárcel e iglesia, estuvieran levantadas de embarrado (bahareque). La partida de los intrépidos habitantes que intentaron establecerse en el sitio y su progresiva despoblación motivó la fundación de lo que hoy es el pueblo intramontano de Borburata y de la ciudad de Valencia, actual capital del estado Carabobo.
Toda la franja costera, entre el mar y la montaña, se caracteriza por tener suelos arenosos, por lo que en este intento de ciudad predominó esta característica. Su ubicación, aún hoy, es bien discutida, la única referencia gráfica nos la lega Juan Amador Courten, quien en su magnífico plano de 1735 incluye un croquis de las "Ruinas de la Ciudad de Borburata", en el cual se puede distinguir un pequeño cuadrado amurallado de 100 m de ancho y 100 m de largo. Sin embargo, esta representación fue realizada doscientos años después de su despoblamiento, fecha en que ya no quedaban ruinas, por lo que probablemente esta muralla fuera idealizada por Courten en su dibujo y la verdadera no fuera otra cosa que una empalizada que permitiera a los moradores defenderse de los malhechores que intentaran apoderarse de la localidad. Ante esta duda y dado todas las incógnitas que se generaron a lo largo de la historia de la zona, se confeccionó un proyecto de intervención para ejecutar en varias fases, entre las que se encontraban una primera dedicada a implementar técnicas geofísicas como métodos de localización de posibles estructuras enterradas, ya que el área de investigación abarcaba un terreno bastante extenso. No obstante, ante la imposibilidad de efectuar las técnicas solicitadas, solamente pudimos realizar un pozo de prueba de 4 x 4 m en los terrenos que coincidían con el punto de localización de la ciudad según los documentos históricos, con el objetivo de observar el comportamiento de la estratigrafía y ver los cambios en los niveles de la arena. Se identificaron un total de ocho unidades estratigráficas, correspondiendo la última de ellas con el nivel freático a los 2,00 m de profundidad. El terreno que conforma el área intervenida constituye una pequeña llanura que limita hacia el norte con el Mar Caribe, hacia el sur con el Cerro de Santa Lucía, hacia el este con el río Borburata y hacia el oeste con la bahía de Puerto Cabello. Por lo tanto, en temporada lluviosa, las aguas que descienden desde el cerro y las que desbordan el río cubren gran parte de estas tierras, depositando gran cantidad de materia orgánica ajena dentro de la propia estratificación de la zona. Estas inundaciones dejan huellas inconfundibles que pueden ser "leídas" en el registro arqueológico, correspondientes, en este caso, con las unidades estratigráficas 4 y 6, y es común encontrar dentro de ellas hojas secas, fragmentos de ramas de árboles y otros elementos orgánicos vegetales, arrastrados por la fuerza de las aguas en las mencionadas inundaciones. La presencia de arena en la zona hace que la vegetación que allí crezca sea, por lo general, rastrera y de arbustos con poca talla, y todo parece indicar, gracias a la observación de la deposición, que esta situación no ha cambiado en los casi quinientos años que nos separan de la fundación de la población original de Borburata. Todas las unidades identificadas fueron completamente estériles en cuanto a elementos de origen antrópico, y, de acuerdo con los cambios edafológicos ocurridos a lo largo de los años, los vestigios que pueden haber sobrevivido –huellas de postes con parte de ellos dentro, fragmentos de muros y algunos tiestos perteneciente al menaje utilitario– deben localizarse por debajo del nivel freático. No obstante, los datos hasta ahora encontrados no son lo suficientemente explícitos como para llegar a una conclusión sobre esto y deberán hacerse estudios históricos y de prospección más profundos que nos ofrezcan más datos sobre la ubicación y conformación de este asentamiento.
Reflexiones finales Tras haber intervenido por tiempo muy limitado en algunos sitios vinculados con el desarrollo urbano de la ciudad de Puerto Cabello y ante la inminente depauperación de varias de las construcciones ubicadas en su Centro Histórico, se impone una investigación a fondo de esta joya histórica, la cual ha sido objeto de investigaciones arqueológicas por primera vez tras nuestro trabajo de varios meses. A pesar de  la conformación de un plan arqueológico extenso para definir incógnitas hasta hoy no esclarecidas –como por ejemplo la presencia o ausencia de aljibes en las construcciones del Centro Histórico, el estudio integral de los materiales y técnicas constructivas utilizadas en ellas, etcétera– no contamos con los medios y apoyo necesarios para ejecutar estas acciones. Los esfuerzos desplegados por parte del cronista de la ciudad y la consulta de fuentes históricas se hacen insuficientes ante las enormes lagunas en el pasado de esta población, sitio clave en el desarrollo del comercio venezolano durante la época colonial y también en la actualidad. Esto se debe, en parte, a la lejanía de esta urbe de la capital, donde se encuentra el grueso de investigadores vinculados a la Arqueología Histórica, y la fuerte tendencia hacia la Arqueología Aborigen, especialidad hacia la que se vuelcan la mayoría de los arqueólogos y antropólogos graduados. Tanto es así que, por solo citar un ejemplo, la fortaleza de San Felipe, fortificación erigida en parte sobre pilares de madera –método veneciano–, y donde se firmó la paz de Venezuela tras el sitio a la ciudad, último bastión de las fuerzas coloniales en el país, está seriamente dañada, sin que se tengan planes de restauración que detengan su progresiva y alarmante destrucción.
Los resultados de estos mínimos trabajos arqueológicos han corroborado la importancia que debe ejercer esta ciencia en el desarrollo de las investigaciones que deberán acometerse en esta ciudad, las cuales pueden esclarecer muchas de las interrogantes aún planteadas y concientizar a sus moradores, a las autoridades y a las instituciones científicas, de la necesidad de preservar este importante pedazo del patrimonio histórico de la nación.
Agradecimientos 
A la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y a Roger Arrazcaeta Delgado, director del Gabinete de Arqueología, por facilitarme ser parte del equipo que intervino en el Proyecto de Intercambio y Apoyo Técnico para el Rescate y Fortalecimiento del Patrimonio Histórico de Puerto Cabello. A todos mis compañeros de la Oficina del Historiador, que participaron en este proyecto, al cronista de la ciudad de Puerto Cabello, Asdrúbal González, por su ayuda y entusiasmo; a la Alcaldía de Puerto Cabello; al Comandante Edgar Aguache e infantes de Marina de la Base Naval Agustín Armario por la ayuda brindada en los trabajos efectuados en Borburata La Vieja. A mis colegas Alessandro López y Beatriz Rodríguez por facilitarme desde Cuba la documentación histórica necesaria, a los colegas del Instituto de Planificación Física, y a todos nuestros amigos de Corpopuerto.
Notas
1 Armas Chitty, J. A. de (1974): Historia de Puerto Cabello. Ediciones del Banco del Caribe, Caracas.

2 Ídem, pp. 16-17.

3 "Ynfome sobre la costa de Caracas, Yslas de Tucaca, Puerto Cavello y Borburata y del modo que podrá impedir en parte o en todo, el trato y el comercio con los Holandeses" (1729), en Pinto C., José y Carrillo, José G. (1973): Proceso de formación de Puerto Cabello (documentos). Ediciones del Banco del Caribe C. A., Caracas, p. 42.

4 Armas Chitty, J. A. de (1974): Ob. cit., pp. 70-71.

5 AGI. Santo Domingo, 215. Cartas del gobernador de Venezuela escritas al gobernador de Curazao desde isla de Bonaire cuando desalojó al enemigo de aquella isla...

6 Disposiziones: para el establecimiento de los operarios y demás dependientes como para la saca de los materiales del Fuerte de Sn. Felipe (1733), en Pinto C., José y Carrillo, José G. (1973): Ob. cit., p. 49.

7 Revista Punta Brava, no. 12, mayo de 1967, en Spencer, Klarissa (2006): “Un puerto, dos ciudades y una historia: evolución históricourbana de la ciudad de Puerto Cabello” (inédito).  

lunes, 4 de abril de 2016

Redescubren antigua estacion Peña de Mora y tuneles 4, 5, 6, 7 del Ferrocarril Caracas - La Guaira

Ruinas de la antigua estación Peña de Mora del ferrocarril Caracas-La Guaira
Ruinas de la antigua estación Peña de Mora del ferrocarril Caracas-La Guaira
Ruinas de la antigua estación Peña de Mora del ferrocarril Caracas-La Guaira
Ruinas de la antigua estación Peña de Mora del ferrocarril Caracas-La Guaira
Ruinas de la antigua estación Peña de Mora del ferrocarril Caracas-La Guaira
Estación  Peña de Mora y su tanque para abastecer de agua el antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira
Estación  Peña de Mora y su tanque para abastecer de agua el antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira
Túnel 4 del antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira
Túnel 5 del antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira
Túnel 6 del antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira
Túnel 6 del antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira y detalle de alcayatas donde se apoyaban los cables para el telégrafo
Túnel 7 del antiguo Ferrocarril Caracas-La Guaira
Puente del antiguo ferrocarril Caracas-La Guaira

Exploración y Fotos: Rogelio Gonzales 2015

En La Plaza Candelaria y Urdaneta fue violado el patrimonio histórico y artistico

Grabado que fue publicado en el Cojo Ilustrado,  revista #51 del 1 de enero de 1894 se ve La Iglesia y la Plaza de La Candelaria con una estatua del General Gregorio Monagas
Imagen antigua de la Plaza Urdaneta en Caracas con su piso original de mosaico vidriado realizado por artista venezolano
Antigua Postal turística 1969 Plaza Urdaneta, Caracas
Plaza Urdaneta en Caracas se ve imitacion del piso hecha de ladridllos de cemento con colorantes verdes y amarillos durante la restructuracion de esta plaza
Faroles de hierro colado originales de la Plaza La Candelaria y Urdaneta fueron desmantelados y se desconoce su destino 2016
Faroles originales desmantelados de la Plaza Candelaria y Urdaneta 2016
Base de un farol original de la Plaza Urdaneta 2016
Copia del piso original hecho de cemento con colorantes verdes y amarillo 2015
Fuente: Wikipedia y autor de este blog.
Fotos: Archivos de Pedro L Biern
La Plaza La Candelaria y Plaza Urdaneta son espacios de esparcimiento público de Caracas, Venezuela que se encuentran en la Avenida Urdaneta de la Parroquia La Candelaria.
Si bien son dos plazas, en la práctica no existe división entre ambas. En el cuadrante sur se encuentra la Plaza La Candelaria, inaugurada en 1708. A finales del Siglo XVIII el Gobernador Juan Guillelmi ordena la construcción de una fuente de agua en la plaza, con el objetivo que los pobladores de la zona no tuvieran que recorrer largas distancias en busca de agua potable. Desde la creación de la plaza ésta había servido para hacer corridas de toros así como para la celebración de fiestas de los canarios, pero luego de la Independencia de Venezuela las corridas se terminaron en la plaza y sólo se celebraban fiestas patrias. En 1895 se decidió cambiar el nombre a Plaza de la Democracia con motivo del centenario del General José Gregorio Monagas, quien había promulgado la libertad de los esclavos, años después la estatua fue desmontada y retornó al nombre original.
En el cuadrante norte se encuentra la Plaza Urdaneta, inaugurada en 1952 bajo el mandato del presidente Marcos Pérez Jiménez, que desarrollaba la construcción de la Avenida Urdaneta. El diseño de la estatua ecuestre fue hecho por el escultor venezolano Francisco Narváez.
En 2002 se inició un programa de re-estructuración de la Plaza Urdaneta por iniciativa del Alcalde Metropolitano Alfredo Peña y la Fundación Francisco Narváez.
Para Concluir quiero mencionar que en la parte oeste de la Plaza Urdaneta existió un pequeño mural de mosaico vidriado que también fue destruido y del cual no consigo fotos.
Actualmente a principios de 2016 a La Plaza Urdaneta le fue levantado el piso de cemento coloreado y se estan poniendo ladrillos de cemento gris y eliminaron los pocos jardines que tenia violando así totalmente su forma original y transformándola una una plaza muy fea sin color sin jardines y sin asientos para la gente.