sábado, 24 de agosto de 2013

En Venezuela se han encontrado más de 400 especies prehistóricas

Ascanio Ricón, jefe del Laboratorio de Paleontología del Ivic
 
Ascanio enseña una muestra de la megafauna hallada en el país
 
Los fósiles de Mene de Inciarte (Zulia) están cubiertos con petróleo
 
En el pequeño espacio del laboratorio se resguardan los restos fósiles
 
Dentadura fosilizada
 
Varias especies están siendo estudiadas a partir de los restos fósiles encontrados

Los fósiles encontrados son propiedad de todos los venezolanos
 
Diente de megalodón (especie extinta de tiburón) encontrado en una cueva en Tucacas
 
Las piezas encontradas muestran vestigios de la prehistoria
 
Fósil de un pez acorazado de 290 millones de años, el más antiguo de los vertebrados encontrados en el país
 
En Siquisique encontraron los restos del cocodrilo gigante en el 2002
 
Cráneo de Tigre Diente de Cimitarra

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/venezuela-se-han-encontrado-mas-400-especies-prehistoricas/ 11 de agosto de 2013 Texto/Vanessa Davies Fotos/Héctor Lozano
Investigador Rincón está cerca de hallar el primer fósil humano
La riqueza antigua venezolana no está en discusión: Hasta la fecha se han reportado 102 localidades con fósiles de vertebrados, y -aunque parezca una broma- en Zulia hay una ventana a la Era del Hielo Para algunas personas son bellas las joyas, el brillo y el oropel. Para Ascanio Rincón, paleontólogo y jefe del Laboratorio de Paleontología -recientemente creado- del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), lo hermoso es lo antiguo, un hueso cubierto con petróleo extraído del estado Zulia, el colmillo de un tiburón prehistórico de Tucacas (Falcón), las huellas del pasado que hacen de la patria de Bolívar un territorio de gran valor para la paleontología. “Tenemos una riqueza paleontológica impresionante”, sostiene.
En el mesón del laboratorio que actualmente está desocupando (porque se va a mudar para un espacio más grande en el mismo IVIC), Rincón tiene algunos objetos queridos que ha colectado en los yacimientos paleontológicos más ricos del país. Pero además de esas presencias del pasado, en la oficina de Rincón -que comparte con su mano derecha, Andrés Solórzano- hay recuerdos, recuerdos y más recuerdos que no necesitan Carbono 14 para recuperar su fecha.
A Rincón y a Solórzano les tocó obtener un fósil en la Sierra de Perijá a una temperatura de 48 grados centígrados y sin una gota de agua, porque botaron sin querer el líquido que llevaban y consideraron que era más importante desenterrar la historia (durante una laaaaaarga jornada) que interrumpirla por la sed. Ambos cuentan la anécdota entre risas al Correo del Orinoco, y si algo queda claro es que comparten una pasión por el pasado que no tiene reemplazos.
“Siempre yo les digo a mis estudiantes: ‘muchachos, necesitamos pagar la cuenta’. Yo estudio ratones, y los ratones no son atractivos para la gente; necesitamos pagar la cuenta es ‘necesitamos conseguir algo espectacular para poder seguir adelante, que nos digan dando financiamiento para seguir la investigación’. Afortunadamente hemos tenido bastante éxito”, comenta, con absoluta sinceridad.
En el país se han hallado 417 especies prehistóricas: 230 de peces, 44 de reptiles y 153 de mamíferos, enumeran ambos investigadores. Hay, reportadas hasta la fecha, 102 localidades con fósiles de vertebrados; la mayor parte, al norte del río Orinoco. Los hallazgos “estuvieron muy vinculados con la exploración y producción petrolera”.
Más que hablar de “especies importantes”, porque en realidad “todos son importantes como fragmentos del paleoecosistema”, Rincón prefiere referirse a “emblemáticas”, como el tigre dientes de cimitarra, el tigre dientes de sable, el perezoso gigante (los hay en por lo menos 24 localidades), los dinosaurios, el tiburón blanco gigante (de Tucacas, Paraguaná y Urumaco, en Falcón) y el cocodrilo gigante (de Urumaco).
CERCA DEL PRIMER FÓSIL HUMANO
En Venezuela no se ha descubierto el primer fósil humano, pero “creemos que estamos cerca” de hallarlo, anticipa Rincón. “Tenemos evidencias, tenemos puntas de flechas”, al sur del estado Cojedes, asociadas con megafauna. En Falcón, en Taimataima, “creemos que hubo una interacción entre la megafauna y el ser humano; el ser humano probablemente pudo haber estado cazando esa megafauna” hace 14 mil años. Las mujeres seguramente fueron las responsables de elaborar las puntas de las flechas usadas para la búsqueda de alimento. “Es lo que cree: que la mujer se quedaba en el campamento haciendo las herramientas, recolectando”, describe.
UN “DINO” CARNÍVORO
Rincón señala que Venezuela es importante para tres hitos de la evolución de los ecosistemas en Suramérica. Recuerda que, hace 192 millones de años, el súper continente inicial, Pangea, comenzó a fracturarse por la llamada Línea de las Tierras Rojas de América, que cruza desde Washington hasta Brasil, y que en Venezuela pasaría por Táchira, Zulia y Trujillo (formación La Quinta).
Esas tierras rojas “son el inicio de la era de los dinosaurios”, detalla, “y siempre nos preguntamos: si Arizona, México, Brasil, Washington tenían dinosaurios, ¿por qué no nosotros? En 1996 ya teníamos una noticia de que había pequeños restos de dinosaurios cerca de La Grita, fuimos y comenzamos a colectar material”. Es una tonelada de material “con huesitos de dinosaurios”, que “son muy importantes porque son los primeros pasos de la era de los dinosaurios”.
Próximamente “estaremos anunciado una sorpresa” con “el muchacho de la película”: un dinosaurio carnívoro “realmente muy importante” por las repercusiones evolutivas que implica. ¿Podría ser el primero? Probablemente.
El país también es relevante para la paleontología porque hay evidencias de “cuando se extinguen los dinosaurios y cuando empiezan a predominar los mamíferos (hace 65 millones de años)”. Ese “cambio profundo del planeta nosotros lo estamos registrando en las minas del Guasare (Zulia)”. A unos 100 metros de profundidad “están apareciendo fósiles de hojas”; en Colombia (mina Cerrejón) ya encontraron cocodrilos y serpientes gigantes, “y nosotros esperamos que aparezcan” del lado venezolano.


El investigador refiere que se ha hablado mucho, en el ámbito científico, sobre la deriva del río Orinoco, ya que supuestamente no drenaba hacia el este (como lo conocemos actualmente) sino cerca de Urumaco (Falcón) hace 14 millones de años. “Nosotros quisimos poner a prueba esa hipótesis”, por las implicaciones que tendría en cuanto a extinciones y cambios drásticos en el ecosistema. Pero hasta ahora “la respuesta es no”, afirma.
El equipo de Rincón prepara un trabajo sobre la Sierra de La Baragua (Lara), donde “debió haber pasado el río y donde no conseguimos evidencias de un gran río”. Andrés Solórzano evalúa la geología de La Baragua “y la fauna fósil que estamos encontrando”.
Las investigaciones sobre tiburones prehistóricos también forman parte del trabajo del laboratorio. Rincón aclara que la forma de estos animales “no ha cambiado en millones de años”, aun cuando “hay características en los dientes que nos permiten separar las especies a lo largo del tiempo y en un ecosistema”. En la Península de Paraguaná “estamos consiguiendo un nido de tiburones”, asociados a la Formación Cantaure, con una antigüedad de 17 a 18 millones de años.
LA EDAD DEL HIELO…EN ZULIA
El último pilar del laboratorio, como lo sentencia el científico, es el llamado Gran Intercambio Biótico Americano. “Cuando Pangea se fractura Suramérica se convierte en un continente- islas, lo que les dio la oportunidad de evolucionar de manera distinta del resto de las tierras del planeta”. En el Mene de Inciarte (Sierra de Perijá, Zulia) se han hallado gliptodontes, toxodontes y macraeuquenias (danta con patas de caballo). “Este yacimiento (de 25 mil años) es importante porque nos habla del final de ese gran intercambio”. También lo es el Breal de Orocual (de 2,5 millones de años), donde hay 57% de animales “estrictamente suramericanos, y el resto, norteamericanos”.
Tal como lo ilustra, “en un metro cúbico de Mene de Inciarte hemos conseguido aproximadamente 8 mil ejemplares fósiles. En cada cuadrito hay un ecosistema completo con anfibios, reptiles, murciélagos, los pájaros que se te antojen, caballos, camellos, el primer tigre diente de sable”. El experto estima que 57% son mamíferos que vienen del norte del continente. La razón es muy simple: animales del norte bajaron al sur y se quedaron atrapados en el asfalto.
Pero el Mene de Inciarte es, también, una ventana a la Era del Hielo. “En las tierras altas hubo grandes glaciares”, como Mérida y Perijá. “Tenemos evidencias de eso y vamos a dar la noticia próximamente”. En la zona pulularon caballos, camellos, toxodontes, mastodontes y tigres diente de sable. Nadie pensaría que en esa suerte de querido horno que es el estado Zulia el hielo ejerció su gobierno.
En ese yacimiento hay 39 especies de mamíferos. Un manuscrito sobre las aves del Mene de Inciarte, las aves de la Era del Hielo, fue enviado por Rincón a Science. Están a la espera de su publicación.
El Mene de Inciarte es un baúl de tesoros que las venezolanas y los venezolanos estamos descubriendo: “Hay una anécdota de un geólogo norteamericano que estuvo en 1914 tratando de hacer las prospección de ese sitio, porque es un mene gigantesco que tiene un kilómetro de largo por 500 metros de ancho. A pesar de que él era paleontólogo, no se dio cuenta de que había fósiles en el sitio. Imagínate tú: el Mene nos estaba esperando a nosotros para poder revelar sus secretos”.
En Urumaco “tenemos 27 especies de mamíferos”, y hay otras 34 en el Breal de Orocual (además de cuatro de dinosaurios y la “sorpresa” de la que habla Rincón).
EL OJO MÁS CUIDADOSO: EL DE LA COMUNIDAD
El Hermano Nectario María, de La Salle, hizo un reporte de magafauna en la región de Barquisimeto, a la que denominó la “tierra de gigantes”, porque había “huesos enormes regados”. Eso fue en el siglo XX. Recientemente “hemos conseguido los sitios originales de Nectario María en el campo. Fue pura suerte”, narra Rincón.
Los investigadores también adelantan un proyecto comunitario en Campo Alegre, al norte de Barquisimeto, donde un muchacho de la comunidad les entregó una mandíbula de un perezoso joven (del tamaño de un oso). “Nosotros le ofrecimos ayuda, él nos llevó al sitio, empezamos a hablar con la comunidad y ahora tenemos un proyecto paleontológico comunitario”, celebró. Esta pieza, que está en manos del IVIC desde hace unos dos meses, es muy importante, analiza Rincón, porque en sus dientes hay marcas “de la última comida que tuvo”. Una vez hallados los animales herbívoros “necesitamos conseguir a los carnívoros, que los hubo”. Las y los habitantes de la zona son los mejores sabuesos, porque la recorren a pie al pastorear chivos, por ejemplo. “Con la misma comunidad vamos a excavar los sitios”, destaca.
El instituto está atendiendo algunas necesidades de la localidad. “Ellos tienen un problema de chipos en las casas. Ya mandamos a hacer los análisis y no tienen tripanosoma (causante de la enfermedad de Chagas). Ellos tienen problemas de agua, de estructura de la misma comunidad”, por lo que intervendrá el centro comunitario del IVIC.
BUENAS DECISIONES
El científico recuerda que hay “una ley que regula, que dice que los expertos son los que deben manipular los fósiles, los que deben excavar los sitios palentológicos, pero nos podemos ayudar con las comunidades mediante talleres comunitarios, cursos”.
Mas no solamente se trata “de socializar el conocimiento a las comunidades, sino de socializar hacia arriba, hacia quienes toman las decisiones”. Eso es “crucial para lo que nosotros estamos haciendo”, porque las decisoras y los decisores deben estar sensibilizados con la paleontología.
Los ratones son el gran objeto de investigación de Rincón. Y aunque algunas personas podrían considerar que no revisten mayor importancia, la realidad es que en los dientes de un ratón -que actualmente analiza- puede estar una pieza del rompecabezas de la Tierra. Pero esa es otra historia que el famoso paleontólogo venezolano todavía está escribiendo.

jueves, 1 de agosto de 2013

Casona de la Hacienda Ibarra anhela reparación de sus espacios

Hacienda Ibarra reparaciones
Hacienda Ibarra
Hacienda Ibarra
Fuente: http://www.eluniversal.com/caracas/111227/casona-de-la-hacienda-ibarra-anhela-reparacion-de-sus-espacios   ANYIMAR COVA LUGO  Caracas, 27 de diciembre de 2011
Es en los espacios de la Ciudad Universitaria de Caracas, expresión de la arquitectura moderna de los años 50, donde sobrevive una edificación de al menos 300 años que, con paredes de tapia y techos de teja, ha preservado buena parte de los archivos y documentos que dieron génesis a la obra de Carlos Raúl Villanueva.
Se trata de la casona de la Hacienda Ibarra, uno de los pocos tesoros coloniales que sobreviven en una Caracas plagada de concreto, que fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1970. "Se ha venido deteriorando paulatinamente", explica el arquitecto Edwin Meyer, tras asegurar que fue en 2008 cuando por orden del ex alcalde metropolitano Juan Barreto, se realizó un proyecto de recuperación integral del lugar.
Este documento debió ser entregado formalmente a la Universidad Central de Venezuela para que, desde el Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred), se pudiese solicitar al Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) el permiso para restaurar los espacios. No obstante, un cambio de dirección en la Alcaldía Metropolitana y la posterior implantación de una Jefatura de Gobierno, trastocó la entrega formal y relegó el proyecto al archivo de alguna oficina pública.
En la colonia esta edificación era parte de una propiedad más extensa, cuya casona central se encontraba en Bello Monte y ya no existe. Lo que hoy queda en pie originalmente era el dormitorio del caporal que, tras una división familiar, fue acondicionada como casa principal.
Fue en este lugar donde en la década de los 40 se instaló el Instituto Ciudad Universitaria que dirigió Villanueva y donde se cocinó todo el proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas. No en vano, hoy día la experta en preservación Pía Rodríguez es la encargada de mantener intactos allí unos 14 mil documentos y 5 mil fotos de la colección CUC−ICU.
Fue gracias a la preservación de esta colección que la Unesco pudo constatar la autenticidad de las obras de Villanueva antes de declarar a la Ciudad Universitaria como Patrimonio de la Humanidad en 2000. "Hacemos magia para mantener todo", asevera Rodríguez.
De a poco se ha recuperado parte del espacio, aunque difícil es ignorar que los recursos son escasos y que incluso hay zonas de la casa donde la humedad derrumbó paredes cuyas reparaciones cuestan unos dos millones de bolívares.

martes, 30 de julio de 2013

Huellas ancestrales, arte rupestre a flor de roca en Falcón

Los petroglifos a la orilla del mar (Créditos: Carol Vequiz)
 
Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/regiones/huellas-ancestrales.aspx#ixzz2ZE0jlIL8 17 de julio 2013
Chistie Charlot Chirinos. Coro.-   El estado Falcón cuenta con una de las muestras más ricas y diversas de petroglifos del país. Están en la línea costera de la Península de Paraguaná, en El Supí, Adícora.
En el municipio Miranda se localiza el museo a cielo abierto de El Mestizo y en la Sierra de San Luis, región donde se encuentra el Parque Nacional Juan Crisóstomo Falcón. En el municipio Petit existen más de 500 piedras grabadas y más de 1.000 dibujos, en cuya proximidad destacan las estaciones de Cabure, San Hilario, El Ramonal, Carayapa, Viento Suave, San José, Los Riegos y río Hueque.
Hasta la fecha, en la región se han registrado 20 estaciones de arte rupestre y el inventario crece conforme se realiza la investigación de campo. Además, existen noticias sobre una estación de arte parietal, explicó el etnólogo e historiador Camilo Morón.
El arte rupestre corresponde al grabado (petroglifos) o pinturas (pictografías) en superficies rocosas de rasgos de la actividad humana o de imágenes, según Martínez Celis, Diego y Álvaro Botiva (2004), en su Manual de Arte Rupestre de Cundinamarca.
El arqueólogo José María Cruxent les denominaba geoglifos (término acuñado en 1948). Las primeras estaciones en Falcón fueron fotografiadas por Félix Beaujon junto a Agustín García en Casigua, Carayapa y Hueque en 1924.
Código deontológico. La creación de una normativa que oriente la investigación y garantice la conservación del legado originario "no renovable" del arte rupestre es el objetivo común de los participantes del diplomado sobre investigación y conservación preventiva de arte rupestre.
Museólogos, artesanos, periodistas, abogados, ingenieros e historiadores de los estados Barinas, Aragua, Miranda, Carabobo y Falcón, forman parte de la de la primera cohorte 2012-2013, dijo a Últimas Noticias Morón.
Se creará un código deontológico del investigador y un glosario técnico para el estudio, descripción y conservación preventiva del arte rupestre venezolano, detalló.
El diplomado pretende fomentar la capacitación de recursos humanos en el área del estudio y conservación preventiva del arte rupestre, tanto en el sector académico como en las comunidades. Es patrocinado por la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), a través de los decanatos de las áreas de Acción Social y de las Ciencias de la Educación, así como de la licenciatura en Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles, con el aval del Gabinete de Cultura, el Instituto de Patrimonio del estado Falcón y el Museo de Arte de Coro (MAC).
La iniciativa fue aplaudida por Sergio Valles, un agricultor serrano, quien desde que tenía cinco años de edad protege el arte rupestre, específicamente los más de 500 petroglifos dispersos entre las montañas y áreas rocosas del municipio Petit. El poblador de Cabure solicita al Instituto de Patrimonio Nacional el resguardo y la declaratoria de patrimonio para las rocas talladas por los indígenas.
Para la coordinadora del gabinete de cultura, Merlyn Rodríguez, la iniciativa no sólo procura la integración de la ciencia, sino también la gestión comunitaria y el desarrollo sustentable.
Se trata de "un estudio de gran importancia para la conservación de nuestro patrimonio que busca incorporar a la comunidad, de quienes más debemos aprender".

lunes, 29 de julio de 2013

Programa de Investigación y Rescate Arqueológico: en busca de nuestras raíces

Prospección arqueológica de rescate represa Tocoma Ciudad Piar, Estado Bolívar
 
Recolección de Material de superficie
 
Prospección arqueológica, calicatas
 
Excavaciones
 
Exaninando material  arqueológico sobre cernidor
 
Fuente: http://proyecto-tocoma.blogspot.com/p/reportajes_13.html  agosto 2012
(Prensa CORPOELEC).- Enmarcado en la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Manuel Piar, en Tocoma, CORPOELEC adelanta el desarrollo del Programa de Investigación y Rescate Arqueológico, cuyo objetivo es la identificación de los procesos históricos y culturales que se desarrollan en el área a ser inundada para la construcción del embalse Tocoma, a través de la detección, registro y estudio de sitios y materiales arqueológicos.
La ejecución del referido estudio permitirá completar la investigación sobre los procesos de ocupación y utilización del espacio por las sociedades asentadas en distintas épocas. El Programa de Investigación y Rescate Arqueológico se realiza a través de la Consultora CAUXI  A.C, empresa nacional especialista en el área.
En una primera fase, el equipo de investigadores elaboró las hipótesis y diseñó las estrategias de estudio más adecuadas, que arrojaron como resultado el plan de trabajo e  identificaron la metodología a seguir. Posteriormente, se desarrolló la segunda fase del programa que consistió en la prospección, detección y registro de los sitios de interés arqueológico.
Larisa Aburto, antropóloga en ejercicio de la arqueología, destacó que "en estos momentos ejecutamos dos fases simultáneamente, continúa la prospección en nuevos sitios y además iniciamos el proceso de excavación, registro y recolección de material superficial  que encontramos en algunos lugares que, según el Índice de Conservación de Sitios Arqueológicos, tienen las características particulares que nos pueden dar información valiosa del área".
El sector Cunaguaro II es uno de los sitios que posee todas las características necesarias para aplicar más rigurosamente las técnicas de excavación, como es la estratigrafía que son los niveles naturales de deposición de sedimentos. Aburto explica "cuando hay un asentamiento se hace sobre el sedimento que en ese momento histórico se encuentra, luego cuando se abandona el lugar continúan sobreponiéndose sedimentos que responden a actividades naturales del medio ambiente, ecosistema, situaciones geomorfológicas, acumulándose sucesivamente niveles de sedimentos que establecen una cronología, generalmente mientras más profundos más antiguos".
"En este sector (Cunaguaro II) se ha identificado material arqueológico en la superficie,a través de la excavación podemos determinar en qué estrato se ubica y de allí inferir antiguedad y los diversos poblamientos en los casos que hubiesen" explicó la antropóloga.
Hasta la fecha se han identificado en el área del Proyecto Tocoma 36 Unidades de Registro Arqueológico (URA), que son sitios donde existen elementos arqueológicos que nos indican que hubo actividad humana, cada una de ellas posee diferentes características de tamaño, situación geográfica, entre otras. Cabe destacar que las mismas han sido ubicadas en seis de las diez Unidades de Prospección en las cuales se ha dividido el futuro Embalse de Tocoma.
Una vez identificada una Unidad de Registro Arqueológico, se procede a delimitarla, utilizando dos formas de definir este alcance, la primera de acuerdo a la extensión de material en superficie y la segunda según la unidad geomorfológica a la cual pertenece.  Una vez realizado la delimitación se procede al sondeo mediante recolección superficial o la excavación de calas, que son pequeños agujeros controlados donde son medidos los estratos donde se encuentra el material arqueológico, lo cual permitirá determinar la potencialidad del lugar.
Cabe destacar que en principio se identificaron treinta y seis Unidades de Registro Arqueológicos (URA), de las cuales tres cumplen con los requisitos establecidos en el Índice de Conservación de Sitios Arqueológicos, donde se aplicarán los procedimientos y técnicas para la recolección de objetos. Estos sitios son El Cunaguaro II, La Punta y Sangre de Toro.
La siguiente fase en estos lugares es la excavación, realizando el decapado por niveles, se fotografía cada hallazgo, la profundidad y otros datos. "Estos datos son muy valiosos para determinar el modo de vida de los habitantes del lugar, permitiendo hacer comparaciones con otras investigaciones de la zona para llegar a una datación relativa" señaló Aburto.
Cabe destacar que el Proyecto Hidroeléctrico Manuel Piar que construye el Gobierno Bolivariano está catalogado de “prioridad nacional”, ya que el mismo ofrecerá una energía firme de 2.160 MW para el desarrollo y consolidación de la soberanía energética. Actualmente este proyecto cuenta con un 75,78% de avance en su obra.
La valoración y protección del patrimonio histórico del Embalse Tocoma es un compromiso asumido por la Empresa Eléctrica Socialista, en función de contribuir con la construcción de la historia regional y sensibilización hacia el acervo patrimonial, a través del desarrollo del Programa de Investigación y Rescate Arqueológico en las áreas sujetas a la inminente desaparición de vestigios de ocupaciones humanas, por efecto de la conformación de embalses en el  Bajo Caroní.  (FIN/Mariliam Hergueta)

martes, 16 de julio de 2013

Paz Castillo posee reliquias de tres épocas históricas

Ermita de Macuto: muros de tierra y piedra (tapia) al fondo.
 
Estructura para “acueducto”, en adobe de tierra cocida y tapia.
 
Emplazamiento de la antigua estación ferrocarrilera “Siquire”.
 
Fuente: http://apuntesdehistorialocal.wordpress.com/2013/01/08/paz-castillo-posee-reliquias-de-tres-epocas-historicas/#more-88 Por Juan Carrasco Enero 2013
*ZONA HISTÓRICA DE MACUTO A PUNTO DE DESAPARECER*
El lugar tiene aproximadamente 260 años de actividad humana, con ruinas y construcciones que pertenecen dan fe del quehacer de los luciteños desde la época colonial hasta la primera mitad del soglo XX.
La gran mayoría de los pueblos del estado Miranda –y parte de los que integran el estado Aragua, por hablar de las zonas geográficas que circundan a la ciudad capital-, guardan en su seno innumerables e importantes reliquias arquitectónicas y de ingeniería para la subsistencia, las cuales nos hablan del pasado, de la época colonial o de los inicios de la modernidad en nuestro país. Nuestros Valles del Tuy no escapan a estas aseveraciones, pues en cada uno de los 6 municipios que integran esta región existen “piezas” de ese pasado, provenientes de distintas épocas y, por lo tanto, nos ofrecen una visión sobre el pensamiento y las acciones de nuestros antepasados tuyeros.
En el municipio Paz Castillo, cuya capital es la todavía “colonial” Santa Lucía –en aspecto, costumbres e incluso gobierno- existen aún algunos tesoros que, para la vista no entrenada o para los más obtusos, simplemente representan ruinas obsoletas, desdeñando la historia que puedan poseer.
Paz Castillo posee, entre muchas otras reliquias ocultas, una amplia “zona histórica” hacia el este de su capital Santa Lucía. En dicha zona convergen al menos tres épocas que conectan a esta población con la historia nacional.
1era época: 1694 – 1751
Comprende la construcción de la conocida “ermita” de Macuto (sector de Santa Lucía), construcción de uso religioso de tierra pisada, piedras y piso de losetas, alrededor de la cual se conformó la 2da fundación de Santa Lucía que se conoce, y fue descubierta por el historiador e investigador Álvaro García-Castro, y el Padre Mariano Marianchich. Entre los vestigios que pueden encontrarse de esta época están, además de dicha “ermita”, un rudimentario cementerio, marcas de asentamiento permanente y un antiguo sistema para la toma de agua (acueducto). El sitio fue “intervenido” equivocadamente durante la década de 1990, en el mandato del ex alcalde Francisco “Cotoño” Hernández, para convertirlo en sitio de peregrinación religiosa, pero sólo aceleró aún más su deterioro. Según la historia local, desde aquí partió el Padre Marcos Reyes Cueto en 1750 para refundar a Santa Lucía en donde se encuentra en la actualidad. Esta zona, según el Instituto del Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, se encuentra protegida por la Providencia Administrativa Nº 012/05 del 30 de Junio de 2005. Sin embargo, las autoridades de Paz Castillo le han dado la espalda a esta disposición, permitiendo, a sabiendas o ignorándolo, que esta zona sea objeto de cada vez más dañinos asentamientos ilegales, con lo cual se puede borrar este pedazo de la historia de Santa Lucía.
2da época: 1821 – 1880
Los únicos vestigios en pie de esta época están representados por las remodelaciones del antiguo acueducto, que llevaba las aguas del antiguo río Guaire hasta la actual Santa Lucía, y una estructura con arcos con un hondo pozo, construido todo con tapias y adobes de tierra cocida, entre otras marcas en el terreno.
Por referencia oral y escrita, esta misma zona se ha considerado como el escenario de la denominada “Batalla de Alto de Macuto”, ejecutada el 14 de Junio de 1821 por el oriental Gral. José Fco. Bermúdez, como parte de la estrategia militar ideada por El Libertador Simón Bolívar que condujo a la Batalla de Carabobo. Y a pesar de que algunos vecinos agricultores del lugar han afirmado haberse topado con huesos, enterramientos y fosas, esto no ha sido confirmado por ojos expertos.
3era época: 1888 – 1910 – 1954
Como parte del impulso “modernizador” que le imprimió el presidente Antonio Guzmán Blanco a la Venezuela de finales del siglo XIX, en 1888 comienza la construcción de la línea Caracas – Valles del Tuy del antiguo Gran Ferrocarril de Venezuela, el cual recorrería gran parte del centro y este de Caracas, Filas de Mariche, Santa Lucía, Santa Teresa, San Francisco de Yare y Ocumare del Tuy, con múltiples estaciones intermedias para el servicio a pasajeros y transporte de mercancías y productos del agro tuyero.
Esta línea ferrocarrilera llegó al pueblo de Santa Lucía en 1910, y dentro del actual municipio Paz Castillo poseyó varias de aquellas estaciones intermedias. Una de ellas fue la llamada “Estación Siquire”, la cual estuvo localizada muy cerca de la meseta de Macuto, encontrándose dentro de la denominada “zona histórica” de ese sector.
En el lugar existe un emplazamiento en concreto, con escalerillas, piezas de metal, caminerías y hasta una antigua “letrina” para pasajeros y personal del ferrocarril. Siguiendo la demarcación de las antiguas vías del tren se puede llegar hasta terrenos de la antigua Hacienda La Concepción, dentro de los cuales se encuentran un puentecillo de concreto armado y, más adelante, un túnel abierto o de “garganta”, el cual causa mucha impresión a los ojos del visitante.
La estación Siquire sirvió –así lo demuestran incluso fotografías de la época- para recoger las cosechas provenientes de sectores tradicionalmente agrarios de Paz Castillo, entre ellos Siquire.
Las piedras también enseñan
Existen muchos más vestigios, construcciones, lugares y objetos que silenciosamente nos pueden hablar del esplendor o decadencia de épocas anteriores en Paz Castillo, diseminadas entre los bosques, ocultas en la tierra, en baúles o en la misma memoria de nuestros abuelos, pero lamentablemente olvidadas por los gobernantes municipales de turno, o desconocidas por parte de la población, y que quizás no saben cómo sacarle provecho turístico y educativo a estas reliquias, sin acometer su destrucción. Las piedras también enseñan.

25to. Congreso Internacional de Arqueologia del Caribe, Puerto Rico 2013

viernes, 12 de julio de 2013

Viaje al pasado fósil de Venezuela

El geógrafo y paleontólogo venezolano Jorge Carrillo Briceño 

Fuente: http://www.el-nacional.com/todo_en_domingo/Viaje-pasado-fosil-Venezuela_0_209379086.html 16 de junio 2013 - 12:01 am
Varios hallazgos y publicaciones recientes dan cuenta del incansable trabajo de biólogos, geólogos, antropólogos y paleontólogos venezolanos para recolectar y proteger estos vestigios en el país, que figura en la lista de las 20 naciones con mayor paleodiversidad del planeta. Aquí relatan cómo animales gigantes, condiciones extremas y relieves cambiantes moldearon la vida en nuestras tierras
Imagine encontrarse de frente con un cocodrilo del largo de un autobús, o con un chigüire más grande que un toro, con un cachicamo de la talla de un Volkswagen o con un dinosaurio pequeño como un pavo. No es un sueño descabellado. De hecho, todos ellos poblaron este país antes que nosotros.
El geógrafo y paleontólogo venezolano Jorge Carrillo Briceño, estudiante de posgrado en el Instituto de Paleontología y Museo de la Universidad de Zúrich (Suiza), explica que el cocodrilo en cuestión se llamaba Purussaurus mirandai y habitaba en las riberas de un enorme río que surcaba las hoy sedientas tierras de Urumaco, en el estado Falcón.
En las mismas aguas navegaba la impactante Stupendemys  geographicus, la tortuga más grande del mundo. El chigüire gigante fue también ancestral vecino de Urumaco y se le conoció hasta hace poco como el roedor más robusto del planeta. Por su parte, el único dinosaurio hallado hasta ahora en tierras venezolanas –actualmente sin nombre, pues su identidad aún es imprecisa–, vivió en La Grita entre 175 y 208 millones de años atrás, en el Jurásico. Se sabe que era herbívoro y buen corredor.
Nuestro pasado remoto no escatima en sorpresas. A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, ocultas entre la niebla y el silencio, en los páramos criollos existen cuevas con muros recubiertos de conchas marinas. “Las cordilleras de los Andes y de la costa estuvieron sumergidas bajo el mar durante millones de años”, indica el biólogo Enrique La Marca, investigador del Laboratorio de Biogeografía de la ULA  y coautor del libro Venezuela paleontológica.
“Incluso cerca de San Juan de los Morros hay formaciones coralinas muy antiguas. Con el tiempo el mar se fue retirando, la cordillera andina se alzó y todo se fue configurando como lo conocemos ahora”.
En Barinas, Guárico, Lara, Táchira y Zulia se han encontrado vertebrados acuáticos del Cretácico: entre ellos peces, tiburones, reptiles voladores y marinos. En Trujillo, Jorge Carrillo consiguió el fósil de un Xiphactinus, llamado también pez bulldog, que medía hasta 6 metros de largo. Recientemente, Venezuela ha vuelto a ser noticia por el hallazgo de 14 especies de cocodrilos en Urumaco, 2 de ellas nunca antes descritas.
El estudio, efectuado por un equipo multidisciplinario de investigadores venezolanos con el apoyo de la Universidad de Zúrich, da cuenta de la coexistencia de por lo menos 7 especies en un mismo período, un fenómeno único en el mundo. Cada descubrimiento tiene un valor único. “Para reconstruir la gran historia de la Tierra, los fósiles forman parte de esas ‘páginas’ que hay que ordenar. Mientras más aparecen, más vamos entendiendo”, dice Enrique La Marca.
Piscina mortal
En un país que vive de sus combustibles fósiles, cabe intuir la riqueza de los especímenes que pueden aparecer de un momento a otro. Uno de los hallazgos más notorios tuvo lugar en Monagas en 2006, en medio de unas obras de Pdvsa para instalar un oleoducto en Orocual. “Un breal es uno de los mejores lugares para conseguir fósiles bien preservados”, explica el biólogo Edwin Chávez Aponte. “Es un pozo de asfalto muy espeso que con frecuencia tenía en la superficie un charco de agua: cuando los animales se metían a bañarse o a beber, el breal se los iba tragando como si fueran arenas movedizas. Si eres un animal que pesa más de 500 kilos, es muy difícil escapar. Y si eres un depredador que ve a esa presa indefensa y pretendes aprovecharte, terminas hundido también”.
En los 37.000 pies cúbicos del breal de Orocual, caían como moscas. Ascanio Rincón, biólogo y paleontólogo, investigador del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del IVIC, ha descrito hasta ahora más de 30 especies de animales gigantes del Pleistoceno, entre las que se cuentan armadillos, aves, tortugas, perezas, un reptil que fue bautizado como Caiman venezuelensis y una especie de tigre dientes de cimitarra que vivió hace 2,5 millones de años; con el nombre de Homotherium venezuelensis, representa el primer registro que se tiene de esta familia felina en Suramérica. Los hallazgos de este equipo científico fueron expuestos en los espacios de Pdvsa La Estancia a principios de año y admirados por miles de visitantes.
“Hay gente que no le ve el propósito a estudiar los fósiles porque pareciera que investigar huesos viejos no reporta ninguna utilidad, pero es un trabajo con un enorme impacto económico y ambiental. En Venezuela, por ejemplo, algunos consideran más práctica la micropaleontología –que estudia los restos de animales diminutos/microscópicos– porque contribuye a la exploración petrolera: cuando se detectan unos microorganismos muy específicos, significa que se puede estar cerca de un reservorio de combustible fósil”, señala Chávez. “Sin embargo, el estudio de la megafauna –animales de gran tamaño y peso– también representa un área de estudio muy rica para la ciencia en general y para la que falta mucho apoyo. Si entendemos cómo funcionaban los antiguos ecosistemas y quiénes los poblaban, qué hábitos tenían y en qué condiciones fueron desapareciendo, esas conclusiones pueden servirnos para inferir cómo los cambios actuales que atraviesa el planeta pueden afectar la vida a largo plazo”.
Tesoros revelados
“Brincábamos y gritábamos de la felicidad. Parecíamos unos monos”. Así recuerda Argenis Agüero, director del Departamento de Antropología de la Fundación La Salle en su Campus Cojedes, el día en el que encontró con Ascanio Rincón y Edwin Chávez una punta de lanza Clovis a las orillas del Caño Igüez: con este descubrimiento quedó demostrado que a suelo cojedeño también llegaron los primeros pobladores humanos del continente hace más de 10.000 años para cazar. Agüero, conocido en el medio por sus trabajos con mastodontes y megaterios (perezas gigantes) en el sector de Zanja de Lira, asegura que el entusiasmo no se reduce con el tiempo.
“Cuando uno sale al campo a buscar algo, siempre tiene la esperanza de conseguir cosas nuevas;  estás tan concentrado que puedes caminar de sol a sol y no sentir el cansancio hasta que ya no puedes más. Cuando te tropiezas con un fósil que no se te parece a nada, sientes cosquillas en el estómago. Es una emoción indescriptible”, explica Argenis Agüero. Encontrar, colectar, conservar e identificar estos restos exige experiencia y también suerte.
“Tú puedes ser el primero que vea los restos de un animal que ningún otro ser humano ha visto en toda su historia. Puedes estar destruido de cansancio, quejarte de que no encontraste nada, sentarte a tomar agua encima de un cráneo enorme y no darte cuenta hasta que te paras. Es así de impredecible”, dice Jorge Carrillo. “Hay que cuidarse del clima, de la deshidratación, de los animales salvajes o venenosos.
De no dejarte llevar por tu propia adrenalina ante un hallazgo y arriesgarte a una caída seria en un terreno inaccesible. También a veces toca trabajar en zonas remotas en las que no hay cómo bañarse por días. Yo me encontré con un puma una vez y creo que no me atacó porque me olió y no le gusté”, bromea el investigador. Improvisar forma parte del oficio. Agüero recuerda el día en que, ante la falla del motor de una lancha, tuvo que remar en un río con sus compañeros a punta de pala.
Las inclemencias del trabajo de campo y las largas horas de investigación no pretenden caer en saco roto. “Lo que uno quiere no es sólo publicar algo novedoso, sino también que la gente entienda el valor que ese patrimonio fósil tiene”, señala Agüero. “Hace unos años Zanja de Lira era una zona con muchas necesidades, y con todos los proyectos que fuimos desarrollando empezaron a mejorar también los servicios públicos y la calidad de vida de la comunidad. Ahora ellos son los primeros protectores de esos fósiles y saben muy bien qué hacer ante un hallazgo”. Otras recompensas también son gratas. “De poco sirve que redactes un ladrillo que sólo van a leer unos cuantos”, opina Carrillo. “Una de mis partes favoritas es ver llegar a los niños a los museos y explicarles lo que hay. Nada se compara con verles las caras cuando se paran junto a un animal gigantesco y dicen ‘¡guaaaaao!’… Es lo mismo que uno siente”.
El pasado en un tomo
Venezuela paleontológica es el libro más reciente sobre este tema. Patrocinado por la Universidad de Zúrich bajo la recopilación del paleontólogo Marcelo Sánchez-Villagra, cuenta con la contribución de 24 autores nacionales e internacionales. Con 102 ilustraciones originales y 22 capítulos, condensa la evolución de la biodiversidad del país en un lenguaje manejable. Para conseguirlo, se puede llamar al teléfono (0416)205 2672.
Fósiles a la vista
En Venezuela existen varios lugares para contemplar estas piezas. Uno es el Museo Paleontológico de Urumaco, que está ubicado en la Casa de la Cultura de esta localidad falconiana y que reúne varios de sus afamados fósiles del Mioceno y el Plioceno. Otro es el Parque Museo de Arqueología y Paleontología de Taima-Taima, también en Falcón, que presenta entre sus hallazgos más notables una pelvis de mastodonte atravesada por una punta de lanza de más de 13.000 años, documentada por el recordado arqueólogo José María Cruxent (más información en www.taima-taima.com.ve).
En San Carlos, la Fundación La Salle ofrece el Museo Cojedes, Hombre y Ambiente; se visita por cita (a través del correo argenis_aguero@hotmail.com) y posee más de 512 piezas de este tipo. En Caracas, además del Museo de Ciencias, se puede visitar también en los pasillos de la Escuela de Geología de la UCV un repositorio de restos de mastodontes, megaterios, gliptodontes y otras especies extintas. Pertenecen al Museo Geológico Dr. José Royo y Gómez y fueron colectados por algunos de los pioneros de estas ciencias en el país.
Festín para curiosos
Eduardo Saavedra es un programador web venezolano, con afición por la paleontología, que vive en Rumania. En 2009 creó Paleovenezuela, un blog dedicado a registrar los hallazgos más resonantes de distintos científicos en el país, ante la ausencia de una fuente constante de información paleontológica para el público en general. “Tratamos de ‘traducirlos’ en un lenguaje comprensible y fresco; muchos de quienes visitan el blog son estudiantes y así los ayudamos a no intimidarse con el tema. De hecho, nuestro artículo más visitado ofrece información sobre cómo estudiar paleontología”.
Paleoartículos, Paleomemes y Paleohemeroteca son algunas de las secciones que Saavedra alimenta con ayuda de su novia, dos amigos venezolanos en Australia y la colaboración de varios investigadores para promover esta ciencia en el país, aunque asegura que cualquiera puede contribuir. “Paleovenezuela es de todos. Es un granito de arena con el que buscamos divulgar y reforzar el interés en proteger ese patrimonio”. Su dirección es: http://paleovenezuela.blogspot.ch/. Twitter: @paleovenezuela.