jueves, 6 de junio de 2013

En La Pastora hay una casa tipo museo



Indivel Bonet y su casa Museo en La Pastora Caracas
 
Fuente: http://www.ciudadccs.info/?p=138440  22/01/2011  Luis R. Donalle/Ciudad CCS Fotos F. Campos/Ciudad CCS
Los tesoros que tiene el escritor e investigador Indivel Bonet en su hogar son tantos que faltarían páginas de este periódico para escribir sobre cada uno de ellos. La pequeña casa, con rejas azules, ubicada en la parroquia La Pastora, encierra piezas arqueológicas, documentos, libros y escritos que comprenden pedacitos de historia de diversas latitudes.
Libros por doquier reciben al visitante de la casa de Bonet. Mapas y papeles están apiñados en varios rincones. En cada ápice del espacio parece encerrarse una sorpresa diferente. Algún recuerdo. En ese sentido, una de las colecciones que más atesora es la compuesta por 75 piezas arqueológicas que su propietario aseguró pertenecen a etnias indígenas, recuperadas en regiones de Lara, Falcón y Los Andes.
Según Bonet, estas obras forman parte de los objetos que los aborígenes que se asentaron en las mencionadas regiones utilizaban para realizar sus rituales religiosos. “Aquí tengo conservadas figuras antropomorfas, los llamados ídolos. Además, utensilios como hachas (piedras filosas), morteros para machacar hierbas y vasijas para contener las fusiones aromáticas que hacían”, dijo.
Tres décadas de investigaciones
Esta recopilación de piezas arqueológicas es producto de 30 años de trabajo. Una labor que nació cuando apenas era un adolescente, junto a su padre, el geólogo, poeta y fotógrafo de guerra Antonio Bonet. Todo empezó en la década del 60 (siglo XX). El investigador contó que en aquel tiempo recorrían varias partes de Venezuela para observar yacimientos de minerales.
“Por nuestra curiosidad, en esos viajes conocimos a mucha gente, sobre todo, ancianos. Preguntábamos a estas personas si tenían algún tipo de pieza antigua perteneciente a sus antepasados o sabían dónde encontrar alguna, pues en ese momento había muchos saqueos arqueológicos de personas que buscaban las piezas indígenas para venderlas luego en el mercado negro”, explicó Bonet.
El investigador narró que cuando se hacían los saqueos, se llevaban sólo las piezas arqueológicas que estuvieran completas y en buen estado, desechando las fracturadas o incompletas. “Los saqueadores dejaban las que no estaban perfectamente conservadas sin entender su importancia cultural. Fue así como se despertó la curiosidad, y en cada viaje adquiríamos mediante los habitantes de las poblaciones alguna pieza o en los mismos yacimientos de las mismas”, sostuvo.
“No es un pasatiempo”
Bonet expresó que con cada viaje crecía más su compromiso por la investigación. “Esto no es un pasatiempo”, enfatizó el escritor, quien aseguró que a raíz de los constantes saqueos del patrimonio cultural indígena que observaba sintió la necesidad de conservar lo que pudiera para que lograra ser estudiado científicamente y conocido por el pueblo venezolano.
Asimismo, comentó que a pesar de que él no está certificado para demostrar la autenticidad de las piezas, está completamente seguro que los son, debido a los lugares donde las obtuvo y a sus características que las vinculan con el arte en cerámica de estilo barrancoide, originario de indígenas que habitaron el país.
“Para lograr esa certificación deseo que se hagan las investigaciones pertinentes sobre las piezas. Esto es parte de la historia venezolana; por eso, quiero que el pueblo conozca la colección inédita, para que sirva a estudios científicos y para el disfrute de la gente”, dijo Bonet, quien acotó que le gustaría participar en las investigaciones para poder escribir ensayos sobre lo que se descubra.
Además de las piezas arqueológicas, el pastoreño posee cerca de 350 fotografías de los viajes que realizó junto a su padre a las entrañas del país. En las imágenes pueden apreciarse vivencias de la etnia Wayúu. “Tengo también un mapa etnológico que data de 1922, perteneciente a las misiones religiosas que hacían los capuchinos en el país. Específicamente, en el documento se delimita la zona sur de Venezuela, lo que corresponde al Alto Orinoco”, apuntó.
La herencia Bonet
El geólogo, poeta y fotógrafo de guerra, Antonio Bonet, fue un hombre que, según cuenta su hijo Indivel Bonet, vivió de cerca las vicisitudes de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil Española. El referido aventurero se codeó con varios escritores de la época, debido a su pensamiento revolucionario. Estos ideales causaron que fuera perseguido por el fascismo de Adolfo Hitler desde Alemania, de Francisco Franco desde España y de Phillippe Pétain (calificado como traidor por Francia).
Su hijo aseguró que entre los tesoros que heredó de su progenitor hay cinco tomos de la Enciclopedia de Denis Diderot y Jean Le Rond d’Alembert, editada en Francia entre 1751 y 1772: “Éstos son tomos originales de esa magnánima obra”, dijo Indivel Bonet, quien indicó también que posee varias cartas originales de poetas que le enviaban mensajes a su padre.

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